La rueda de la fortuna. Otros cuentos


La rueda de la fortuna

Autor: Carlos Saltamontes

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Cuento publicado el 28 de Agosto de 2011



Miro por la ventanilla del auto, espero que llueva. Si voy a morir quiero ver la lluvia caer por ultima vez. El primer recuerdo que poseo es de cuando tenia 3 años y corria desnudo bajo la lluvia en el patio de la casa de mi abuela. Mi madre me miraba desde la puerta con una mano en la cintura y una sonrisa en su rostro. Esa sonrisa es el unico recuerdo que tengo de mi madre. Ella me abandono poco despues. Se dio un tiro en la cabeza, según se, es una extraña forma de suicidio para una mujer. Las mujeres prefieren pastillas o algo mas sutil, algo que no deje parte de tu cerebro en la alfombra. Nadie sabe exactamente porque lo hizo. Mi abuela me dijo que los ultimos meses de su vida tenia un comportamiento poco usual en ella. No hablaba con nadie y se pasaba los dias sentada en una hamaca observando a los pajaros. Ya no reia. Jamás reia, ni siquiera con los chistes de ese comediante de pelo ridiculo que dicen le gustaba tanto. Tal vez se volvio loca, tal vez el virus de la locura corre por la sangre de mi familia. Quiza algun dia me vuelva loco o quiza ya lo estoy. Quiza estoy imaginando todo esto, y estoy en la cama de un hospital psiquiatrico totalmente dopado acostado sobre mi propia baba. Eso seria un alivio. Pero creo que es poco probable. Como pude ser tan estupido como para pensar que iba a funcionar, “dinero facil, solo se necesitan huevos para hacerlo” fue lo que dijo chema. Chema ahora se encuentra tirado en un charco de sangre junto a sus discos de the police con un tiro en la cabeza. Hace unas cuantas horas estuve en su casa para ver el juego de los tigres como lo hago cada sabado. Lo encontre en el suelo muerto. Yo no vi a mi madre tirada en la alfombra muerta, pero al ver a chema supuse que ella se habria visto asi. Es impresionante lo frágil que es la vida. Senti como si un hombre gordo apretara mi corazon. Debi entrar en panico porque era logico que nos habian descubierto, y las personas que lo asesinaron vendrian tras de mi. Pero el miedo no paso por mi mente, de hecho nada paso por mi mente, me quede sentado al lado del cuerpo de chema observando el recorrido de la sangre por la alfombra. Ya no me importo el partido de los tigres.


Estuve asi, cerca de una hora hasta que la picadura de un mosquito me desperto. Entonces me entro el panico . Tenia que escapar, escapar muy lejos. A algun lugar donde no existiera la mafia, un lugar donde no existiera un capo psicopata como Moises. Un lugar donde no hubiera matones que tiran volados para decidir quien tiene el placer de matarte a batazos. No busque el dinero que escondia chema porque supese que ellos ya lo habian encontrado. A chema le faltaban 2 dedos de la mano derecha. Seguramente lo torturaron hasta que confeso todo sobre el robo. Les habia hablado sobre mi, no habia razon para hacerlo. Chema era inteligente y mi amigo, fácilmente pudo haber invitado algo sobre su compañero en el robo. Pudo haber dicho que era un exconvicto, miembro de la marasarvatrucha. Que habia huido después de robar el dinero he ido a visitar a su madre a el salvador o algo parecido. Por esa razon no hui de la ciudad a toda velocidad. Pense que todavía tenia tiempo, tiempo para ir a mi departamento tomar el dinero, mis camisa de los tigres y huir a uno de esos lugares donde los gringos van de vacaciones antes de que los culeros que mataron a chema descubrieran que el tipo al que le compraban revistas porno en el puesto de periodicos era el mismo que les habia robado 500 000 pesos. Pero me equivoque, debi haber huido. me quedaria pobre pero con vida. Ahora mis horas estan contadas. Estoy en una auto camino a una muerte violenta. Me paso la mano por la boca para limpiar la sangre que sale de ella. Siento un terrible dolor en el pecho, parece ser que me han roto un par de costillas. No tuvieron que torturarme para que les diera el dinero, después de ver lo que le paso a chema confese inmediatamente. Pero aun asi el mas grande de ellos que se hace llamar Simon, me dio unos cuantos golpes. Quiza para ver cuanto resistia antes de caer al suelo, no fue mucho. Una vez en el suelo me dio varias patadas. Simon tenia la cara horrible, como un gorila que hubiera sufrido de acne en su juventud. Sus manos eran enormes, era claro que lo mejor que hacia era golpear personas. Estaba acompañado de otros 2 sujetos.


Su lider era Adan, un hombre de unos 30 años con apariencia juvenil que tenia una mirada en permanente estado satisfacion maligna, como la que tiene un niño que quema hormigas con gasolina. No parecia darle mucha importancia a todo esto, lo tomaba con la calma que tiene un golfista para dar un swing. El tercero era al que mejor conocia, Miguel. El y yo habiamos tenido varias platicas cuando pasaba por el puesto a comprar sus revistas deportivas. Los dos apoyabamos a los tigres y estabamos seguros de que serian campeones. Pero ahora la cara de Miguel no mostraba ninguna sonrisa, ni la actitud alegre que yo obserbaba en el cuando me contaba sobre la vez que jugo 10 minutos de un partido tigres VS chivas. Toda esta situación le esta impidiendo estar en su casa con una cerveza en la mano esperando ansiosamente que los tigres consigan otra victoria que los acerque mas al campeonato. Asi que en su cara hay cierto nerviosismo, y en sus acciones una prisa desesperada por acabar con esto lo mas pronto posible. Mira el camino con ansiedad, dice groserias cuando el trafico obliga que el auto se detenga. Ya no puede esperar por llegar al lugar donde me daran varios balazos en el pecho, luego uno detrás de la cabeza para asegurarse de mi muerte. Después me enterrarian o triturarían o quiza me comieran para que no hubiera evidencia. Simon tenia la cara de alguien que podia hacer esa clase de atrocidad. Miguel le dice cada dos minutos a Adan que vaya mas rapido que tiene que estar en su casa para 7:00- hora que empieza el juego- hasta que Adan detiene el auto y le dice que puede manejar si quiere. Miguel se apresura a cambiar de asiento. Ahora vamos a mas de 100 km por hora. Miguel esquiva la muerte en el camino una y otra vez, quiza muera en un choque y no de un balazo. Estoy seguro de que voy a morir, no tengo el valor para intentar salvar mi vida. El miedo me tiene paralizado. Siempre he sido un cobarde, si no fuera por chema jamás hubiera podido cometer el robo




Por la determinación que Miguel toma en llegar a nuestro destino antes de las 7:00, puedo asegurar que estare muerto antes de esa hora. Es curioso, siempre habia temido esto. A veces tengo una pesadilla donde estoy en el ultimo bagon de un tren que se incendia. Estoy atrapado, no hay nadie a mi alrededor, el tren esta vacio. Solo me quedan unos minutos de vida y lo se. Ahora estoy en esa situacion, no se que hacer. Si fuera religioso me pusiera a rezar. Pero las personas como yo que dejaron de creer en dios al mismo tiempo que dejaron de creer en santa clause o el hada de los dientes no recurren a la oracion. Siempre he pensado que en momentos como este es cuando una persona puede mostrar carácter, puede mostrar lo ateo que realmente es. Como mi Tio Alberto que cuando le dio cancer de garganta no recurrio a Jesús y siguió mandando a la verga a los testigos de Jehová que tocaban a su puerta. Me pregunto si yo resistire rogar a dios por mi vida, no quiero hacerlo, lo considero algo estupido. Pero el miedo te hace hacer cosas que no quieres. Cuando Simon me ponga el arma en la sien probablemente seria capaz de venderle mi alma a Jesús para que me salve. Pienso en todas las cosas que no hice y que una vez que este muerto seran imposibles de realizar. No me quejo de mi vida, hay personas que lo han tenido peor que yo. Dado mis habilidades no creo poder haberlo hecho mejor. No poseo ningun talento especial, ni la inteligencia o tenacidad para lograr algo importante. Pero pienso en algunas cosas. Nunca me he enamorado, he estado con algunas mujeres pero nunca he sentido nada especial por ninguna. Nunca me he subido a una rueda de la fortuna. Recuerdo que cuando era niño le pedi a mi abuela que me llevara a la feria. Lo que mas queria era subirme a la rueda de la fortuna, pero cuando estuve frente a ella no pude hacerlo. Le dije a mi abuela que no subieramos y fui a los carritos chocones. Siempre pensaba que cuando volviera la feria al pueblo tendria el valor para subir en ella, pero los años pasaron y nunca pude hacerlo. Tal vez todavía puedo hacerlo, como ultimo deseo.
- oigan antes de que me liquiden podemos pasar por un parque de diversiones, quiero subirme a una rueda de la fortuna.
Mis palabras suenan raras en este ambiente. Como un payaso que entra tocando una trompeta a un funeral. Miguel me ignora por completo esta muy concentrado en el camino. Adan solo me ve como un gato ve a un raton con un cascabel. La respuesta mas clara me la da Simon. Me dice “ aquí esta tu rueda de la fortuna” mientras choca su puño contra mi nariz. Siento la estupidez de su comentario y la dureza de su puño. Mi nariz sangra, rio desesperadamente, Simon me mira desconcertado.
- acelera. Quiero matar a este pendejo rapido, no aguanto ver su pinchi cara.
- que chingados crees que estoy tratando de hacer.- dice Miguel.
Como le hacen los heroes en esas peliculas de accion para salir de situaciones como esta. Le tengo que romper el cuello a Simon con un simple movimiento, luego tomar su arma y dispararle a Adan. Si eso es lo que debo hacer. Quiza si fuera Chuck norris pudiera hacerlo. Pero no tengo el valor para siquiera intentarlo. Se que no funcionaria, mis manos no son tan habiles como para romperle el cuello a alguien, nunca he tenido manos habiles. Cuando era niño todos los demas niños me ganaban mis canicas. Solo me queda resignarme, quiza me sorprenda y haya vida después de la muerte, quiza sea mejor que esta. Pero no lo creo. No existe mas que esto, esta vida y los sentimientos que hay en ella. Una vez que muera no sentire nada. algunas personas como mi madre eligen el no sentir, el no vivir. Prefieren eso, no tener preocupaciones , ni miedos. Yo no, prefiero vivir. Si pudiera hacer algo para salir de aquí, cualquier cosa, pero no puedo. Mi mente comienza a pensar irracionalmente, estoy desesperado. Pienso en rogar por mi vida, en ponerme de rodillas y suplicar que me dejen ir. Que me perdonen, que lo que hice fue una pendejada. Pienso en suplicar que no me maten, inventar que tengo una familia que depende de mi. Que tengo un hijo de 4 años cuya vida quedara destrozada si yo muero. Pienso en decir todo eso, pero me muerdo los labios y no lo digo.
No tiene caso, solo haria que mis ultimos minutos de vida fueran humillantes y pateticos, no puedo hacer eso. Trato de pensar en otra cosa, no quiero que estos pensamientos sean lo ultimo que cruce por mi mente. Recuerdo cuando chema y yo asaltamos una comercial mexicana y tuve sexo con una pelirroja llamada Sara. Probablemente era adicta al sexo o algo porque no entiendo como una mujer puede arrojarse a los brazos de alguien que esta asaltando el lugar donde trabaja, ese fue el mejor sexo que he tenido y por como van las cosas creo que sera el mejor de toda mi vida. Bueno al menos es algo, hay personas que mueren siendo vírgenes, y niños que mueren de cancer. Yo no me puedo quejar, yo mismo me busque esto. Morire eso es lo que pasara. Pienso en la sonrisa de mi madre, parecia una buena persona. Mi abuela me dijo que cuando era bebe no habia un segundo que ella no estuviera conmigo, que ella queria lo mejor para mi, que hubiera hecho cualquier cosa por mi, si tan solo, si tan solo. La lluvia comienza a caer, la observo con atencion, escucho las gotas caer sobre el auto, no puedo contenerme mas. Lloro, lloro hasta que mis ojos duelen. No escucho bien las chingaderas que dice Simon, no me importan, una persona come el jamás lo entenderia. Quito mis manos de mi rostro levanto la cabeza para decir algo pero antes de que las palabras salgan de mi boca el auto derrapa, escucho un ruido terrible y todo es caos. una combinación de gritos, sacudidas y el sonido de metal triturandose. Pierdo el conocimiento.
Después de unos minutos abro los ojos, a mi lado esta el cuerpo inmóvil de Simon, esta muerto. El choque le destrozo el craneo. Escucho los leves quejidos de Adan, es la cancion de la muerte. No creo que sobreviva por mucho tiempo. Le haria un favor si tomara el arma de su cintura y le diera un tiro. Pero no puedo hacerlo, no soy capaz de matar a alguien, espero que muera pronto. Miguel no hace ninguna clase de movimiento o ruido, supongo que ya esta muerto. Inspecciono cuidadosamente mi cuerpo, no parezco tener ninguna herida grave, solo unos cuanto raspones y cortadas extras de las que tenia antes del choque. Comienzo mi trabajo para salir del auto.
Tomo la mochila azul con los $150 000 pesos que robe y que pensaba apenas hace unos minutos que jamás gastaria. Me doy cuenta que tambien tengo el dedo anular de la mano derecha roto. Aun asi creo que soy afortunado. Agradezco a la lluvia a la ineptitud de Miguel al volante, y agradezco al universo. No se si esta tratando de decirme algo, si hay algo que debo hacer. Si tengo que luchar por salvar a las tortugas marinas de la extincion, o descubrir la cura para alguna enfermedad. Supongo que deberia dar parte del dinero a alguna asociación que ayude a los niños con sida o algo asi. Yo solo se que quiero irme lejos, irme a un pueblo pequeño, encontrar a una mujer que amar, tener hijos, y cuando llegue la feria al pueblo quiero llevarlos a la rueda de la fortuna.

//alex


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