Al calor del bar. Cuentos cortos de humor


Al calor del bar

Autor: Fernán Andrea

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Cuento publicado el 22 de Septiembre de 2011


No fue sino hasta después de cinco copas que Javier se decidió por hablarle a la hermosa joven que estaba ya hace un buen rato tomandose un gin en la barra. Para Javier que nunca había sido un Casanova esto le resultaba hasta cierto punto una misión imposible —¿Pero cómo demonios me va a hacer caso, esa mujer tan espantosamente bella?— pensaba mientras se tomaba su quinto martini.
No fue sino hasta después de cinco copas que Javier se decidió por hablarle a la hermosa joven que estaba ya hace un buen rato tomandose un gin en la barra. Para Javier que nunca había sido un Casanova esto le resultaba hasta cierto punto una misión imposible —¿Pero cómo demonios me va a hacer caso, esa mujer tan espantosamente bella?— pensaba mientras se tomaba su quinto martini.
Entonces ideó su plan de ataque: se dirigiría a ella con su martini en la mano, se sentaría a su lado derecho, sacaría un cigarrillo y le ofrecería uno a ella, ella lo aceptaría y entonces le ofrecería fuego, le daría la primer bocanada a su cigarrillo y al tiempo que soltaba el humo le preguntaría por su nombre. La chica tenía cara de llamarse Elisabeth o Isabel o quizá Beatriz pero para Javier seria Elisabeth. —Elisabeth, eres la mujer mas bella que jamás he visto y me gustaría rendirle un pequeño tributo a tu belleza— se lo repitió tantas veces en su cabeza que termino por marearse. Elisabeth se sonrojaría y le preguntaría cual era ese tributo, entonces Javier le recitaría un poema o dos dependiendo de la reacción. Entonces los dos sonreirían y pasarían toda la noche platicando, hasta que ella le hiciera la tan esperada pregunta:¿Qué te parece si nos vamos a un lugar mas intimo?
Javier que vive solo la invitaría a su departamento y estando ahí solo la noche sabría lo que ocurriría. Después de tanto ensayo había llegado la hora. Javier se levanto de la mesa. No había marcha atrás. Se dirigió hacia la barra. Y siguió todos los pasos de su elaborado plan, pero al llegar a la barra la chica ni siquiera noto su presencia, entonces Javier sacó los cigarrillos, le ofreció uno pero ella le dijo que no con la cabeza. Lo que seguía ahora era darle la bocanada al cigarrillo y preguntar por su nombre, así lo hizo pero ella no contesto nada. Javier se sintió tan avergonzado que prefirió marcharse y justo cuando se iba a retirar Elisabeth se levantó, le hizo unas señas al bar-tender y a Javier le dijo adiós con la mano. En ese momento Javier se propuso una resolución: aprender el lenguaje a señas para poder comunicarse son los sordomudos.

//alex


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Últimos comentarios sobre este cuento

Fecha: 2012-10-14 09:02:54
Nombre: Angela
Comentario: Creo que este es un cuento que puede hablar con los amigos, por que es muy chistosa.Javier es un hombre muy tonto y presumido.Si yo fuera a sus amigos se reirían de él.
Leí este cuento puedo relajarse el mismo tiempo puedo apender un montón de palabras nuevas.


Fecha: 2012-02-25 06:26:00
Nombre: juanmananuelvit
Comentario: me parece que refleja el comportamiento del hombre ante lo que pudiera ser el cortejo pero en realidad es que asi actuamos los hombres hacemos toda una aventura de lo que no es y nos la creemos


Fecha: 2011-12-07 15:54:30
Nombre: karenina
Comentario: Hola, verdad que en tu cuento, Javier es un tonto, pues Elisabeth NO es sordomuda; simplemente no quería salir con Javier...


Fecha: 2011-11-20 16:39:30
Nombre: Jose
Comentario: Bast ante bien logrado. Atrae la atencion hasra el final.


Fecha: 2011-09-24 06:55:21
Nombre: Vero
Comentario: bueno