Todo lo que había aprendido de sus mayores tenía que ser puesto a prueba ahora; su concentración debía funcionar al tope; cada técnica estudiada hasta el cansancio, repetida una y mil veces y repetida otra vez hasta llegar a convertirse en parte de su torrente sanguíneo, debía aflorar ahora y cubrirlo como una coraza; aislarlo, preservarlo por sobre todas las cosas y hacer que aquel cuerpo funcionase como un mecanismo de reloj, exacto y seguro. Todo esto, claro, si quería vivir.
Le habían dado diez minutos desde que alcanzara los árboles. Bien sabía que aquello no le serviría de mucho, pero ese tiempo le había regalado unos mil metros de ventaja y debía aprovecharlos.
En muy corto tiempo los tendría pegados a la espalda, podría sentir su aliento húmedo y apestoso rozándole la nuca, pero confiaba en sus piernas, creía en su velocidad innata y en su voluntad de salvarse.
Lo que más le repugnaba y no alcanzaba a olvidar, eran tantos ojos mirándole a la misma vez, todos en una sola cara,…. y el color de sus pieles,…nunca le gustó el violeta.
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Fecha: 2008-09-03 14:06:06 Nombre: luis ornelas email: lui.sorne.l@hotmail.com Comentario: es un cuento muy padre Fecha: 2008-09-01 14:28:12 Nombre: reiver email: rei_1596@hotmail.com Comentario: me paresio muy bien
Fecha: 2008-07-10 15:24:37 Nombre: Alvaro email: alvarekke@hotmail.com Comentario: Y el remate perro?. De todas maneras esta bien bueno aunque creo que da para mucho más. suerte Fecha: 2008-06-26 15:48:05 Nombre: luis fabrizio email: luis_fabrizio_007@hotmail.com Comentario: el cuento esta muy bueno los pensamientos son muy libres justo como que buscaba Fecha: 2008-05-18 15:49:36 Nombre: ayzac email: isaac_swall@hotmail.com Comentario: esta chido el cuento
Fecha: 2008-03-04 09:09:17 Nombre: alexis email: pichon_elnene@hotmail.com Comentario: lo confieso megusto un poco terminalo