La Maldición de un druida

Autor: Richard Chirinos Cruz

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Cuento publicado el 27 de Julio de 2015


Ella prometió que se quedaría con migo, pero su muerte era inminente. Algo ocurrió que echó a perder nuestro plan de escape, y los culpables aún están cerca ocultos en las sombras, burlándose de nosotros por haberlo intentado, pero también curiosos de lo que pasaría ahora, de cómo el ángel de la muerte entraría por esa puerta para llevarse a mi amada.

Había otra cosa que se preguntaban, si yo aria algo al respecto, si me vengaría. O solo desaparecería en lo más profundo de la noche, pero la respuesta ni yo la sabia. No tenía tiempo para pensar solo para escuchar a London que yacía en el suelo, su figura sensual ahora tirada en el suelo llena de heridas y rasguños. Y esos agujeros en su cuello revelando el nombre de su asesino, porque si era un hecho que había muchos de su estirpe, solo había uno que esperaba su oportunidad para quitarle la vida.
London, no fue hasta mucho después de conocerla que me revelo su verdadera naturaleza, criatura huérfana que viajo a cada rincón del mundo, por más de mil años sola, aburrida de la vida presencio el nacer de cada imperio, conoció a los eruditos más antiguos, vivió más de lo que un humano podía experimentar, y aun así todo le parecía tan pasajero que sería imposible disfrutarlo realmente, para ella la modernidad era solo otro paso aburrido en la existencia de este mundo. London anhelaba morir cuando la conocí, y aun así le ice prometer que no me abandonaría en este mundo al que yo tampoco pertenezco.
Por deseo suyo la hice mortal con un beso, nos amamos y pertenecimos como nunca nadie había amado y fue entonces que el karma nos alcanzó.

Ella dijo que solo a los humanos se les permitía amar, pero me amaba, yo le dije que obtendría el poder para cuidarla y defenderla, pues ella aun siendo inmortal caminaba bajo la luz del sol y sus enemigos observaban desde las sombras. Ahora crujo los dientes de impotencia y ella agoniza en el piso bañada en sangre, su cabello sigue rubio pero el color blanco de su piel está cambiando a gris. Sus ojos verdes enmarcados en el negro maquillaje, me observan pidiendo perdón con la mirada más melancólica.
Ella me acaricia el rostro por última vez y me pide que rompa las leyes de la naturaleza una vez más.
Un beso me pide, uno último sabiendo que me entregaría su inmortalidad al hacerlo y porque habría de querer la vida eterna, sin ella aquello sería lo mismo que vivir cada día en una habitación sin oxígeno.
Pero no pude decir que no, sus labios manchados de rojo oscuro me esperaban. Y el ángel de la muerte llego oportuno, pues lo quería como testigo, que se enterara el mundo espiritual que no les permitiría alejarla de mí. El emisario me vio cuando le quite a mí amada su último aliento, y me perteneció también su espíritu.
La sentí ser parte de mí y sentí el poder, levante la mirada buscando, buscando a alguien en particular, sabía que aún estaba aquí y podía sentirlo temblando, aterrorizado sabiendo que la situación se le había escapado de las manos y que podía hacer mas que esperar su turno para clamar misericordia y ambos sabíamos que la parca no se iría con las manos bacías.




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Últimos comentarios sobre este cuento

Fecha: 2016-09-16 18:27:16
Nombre: alexa
Comentario: ami la enfermedad de mi novio me lo arrebato y yo solo tengo 14 y el 16


Fecha: 2015-09-21 06:24:45
Nombre: RconR
Comentario: Buena historia a pesar de algunas faltas de ortografia