ÔĽŅ Noche de terror.. Cuentos cortos de terror
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Noche de terror.

Autor: Jorge R. León Sánchez

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Cuento publicado el 30 de Mayo de 2012



Tra-la-la-lá, tra-la-la-lá, tranquilo, alegre iba por la carretera 5 Sur, rumbo a San Gregorio, pueblito simpático enmarcado al interior de la cordillera. Cantaba porque todo me había resultado bien en el transporte de carga; mi camión corría a las mil maravillas por los caminos hermosos del sur de Chile.
Este √ļltimo viaje que estaba realizando significaba que estar√≠a libre por muchos d√≠as, lo suficiente para estar con la familia, salir con los ni√Īos, hacerle cari√Īitos a la patrona je-je-je.
Tra-la-la-l√°, cantaba, ¬°bum!, algo hab√≠a pasado, revent√≥n de neum√°tico delantero, ¬°cresta! apenas pude controlar la direcci√≥n. Cambio y vuelta a salir, todo iba lo mejor, cuando ¬°pum!, el trasero ¬°por la mierda! Ahora si que estoy jodido no tengo repuesto ¬ŅQu√© har√©? Pensaba r√°pidamente, no pod√≠a quedarme ac√° en la carretera. Remotamente me acordaba de un caser√≠o que me hab√≠an dicho que quedaba por estos lados. Busqu√© y rebusqu√© por largas horas hasta que d√≠ con el lugar, bien escondido estaba. Me ubiqu√© con el cami√≥n a la entrada de este pueblucho de mal aspecto. Comenc√© a caminar con cautela, era un desconocido, afortunadamente no hab√≠an perros, cosa rara no encontr√© ning√ļn perro o gato en el camino.
No encontr√© gente para conversar, pero s√≠ una cantina o lugar semejante. Entr√© dispuesto a relacionarme con alguien que me ayudara. Gente fuera de lo com√ļn √©sta, de aspecto raro, poco comunicativa, que fastidio, no pude sacarles nada. Respond√≠an con monos√≠labos.
Comenzaba a irritarme, decidí irme como pudiera, pero empezaba a anochecer. Encontré al dependiente del local y me pareció que podría lograr algo con él, tenía buen aspecto, tipo bonachón, simpático.
- ¬°Hola, amigo, que tal! Necesito que me saque de un problema.
- Dígame no más, haré lo posible, contestó.
Le expliqué todo lo acontecido - Tenía que solucionarlo pronto- le dije.
Hoy por la noche no se puede, tiene que arregl√°rselas ma√Īana, ac√° no hay locales de reparaci√≥n.
- ¬ŅD√≥nde puedo dormir?
Si tiene amistad puede dormir en alguna casa, no hay hoteles ni cosa parecida, la gente que est√° en el negocio se queda toda la noche y yo tengo que atenderla.
¬° Mierda! Es una gente est√ļpida, no he conseguido sacarle nada.
Sal√≠, dispuesto a dormir en el veh√≠culo, en eso estaba cuando lleg√≥ otro carro tocando la bocina, algo pasaba y no me importaba, estaba abrumado con las cosas m√≠as, me dorm√≠ pensando en el ma√Īana.
¬°Rec√≥rcholis! Algo pasaba, todo estaba oscuro, negro, no se ve√≠a nada. Busqu√© mi linterna y enfoqu√© el lugar donde alguien gritaba desaforadamente. Estaban golpeando a una persona, la ten√≠an entre varios y la sangre corr√≠a por el cuerpo de la victima, ¬°Dios m√≠o! Se la estaban comiendo, sangre por todas partes, chorreando por la boca sedienta de individuos brutales comiendo como animales. ¬ŅQui√©nes eran estos monstruos capaces de hacer algo as√≠? Y yo en el medio de esta carnicer√≠a. Con lo aterrado que estaba no atinaba a nada, ya no pod√≠a hacer nada por ayudar, todo estaba concluido. Empec√© a buscar como defenderme, todo pod√≠a suceder. La llave inglesa, la llave rueda, destornilladores, ¬°Maldici√≥n! Nada contundente, mi navaja podr√≠a servir. Ech√© a andar el veh√≠culo, me iba, los focos me indicaban el camino. Los desgraciados me hab√≠an destrozado los neum√°ticos y estaban apareciendo por todas partes, las luces me indicaban su presencia, pero estaba rodeado. Sudaba por todas partes, el miedo me invad√≠a. Una piedra destroz√≥ el parabrisas y apareci√≥ una mano tratando de agarrarme, era el cantinero que mandaba esa manada hambrienta; le cort√© el brazo con mi navaja y la sangre salt√≥ por todas partes.
Ni los perros rabiosos y hambrientos pod√≠an igualarse a estas bestias humanas, sacaron al cantinero que gritaba de dolor, se lo llevaron aparte entre todos. Se lo llevaban no para protegerlo o ayudarlo, se lo estaban comiendo tambi√©n. La locura me invadi√≥, ech√© a andar el veh√≠culo, lo enfil√© hacia sus malditas casas. El cami√≥n es grande y pesado, lleno de carga. Gritando ech√© abajo la maldita cantina con todo lo que se interpon√≠a en mi camino; los neum√°ticos que estaban a√ļn buenos me respond√≠an satisfactoriamente.

Mientras los energ√ļmenos se satisfac√≠an con su victima baj√© y saqu√© un bid√≥n con gasolina, la esparc√≠ por las casas y le prend√≠ fuego.
Todo era terror√≠fico, las llamas iluminaban la escena canivalesca. Lanc√© el cami√≥n dispuesto a eliminar esta lacra, estaba euf√≥rico ya nada me deten√≠a, los cuerpos saltaban por el aire, atropellados, machacados. No me segu√≠an, estaban atareados con los cuerpos de sus compa√Īeros, sal√≠ de este lugar maldito y llegu√© nuevamente a la carretera.
Segu√≠ durante horas como pude con el cami√≥n, hasta que la fatiga me venci√≥ y el sue√Īo vino a reconfortarme de la pesadilla sufrida. Despert√©
asustado, mirando a todos lados, la visión fantasmólica estaba presente en mí. Me calmé, la alegría afloró cuando vi pasar vehículos en todas direcciones.
Marqué mi casa con mi celular, temblando de emoción.
- Jocelyne, estoy en camino, he tenido unos problemitas, pero los estoy solucionando.
- ¬ŅQu√© problemas? Marco, dime donde est√°s.
- En San Gregorio, problemas de neum√°ticos, t√ļ sabes.
M√°s tranquilo instal√© mi CD favorito y qued√© escuchando la m√ļsica mientras esperaba que vinieran a cambiarme los neum√°ticos, tra-la-la-l√°, tra-la-la-l√°, canturreaba nerviosamente mientras pasaba el tiempo lentamente‚Ķ‚Ķ‚Ķ..Me incorpor√© tratando de escuchar el ruido de motores que se acercaban. - Parece que llegan con los repuestos- me dije interiormente aliviado por la tensi√≥n sufrida. Ya era hora de salir de este maldito lugar.
Salud√© alegremente la llegada de los mec√°nicos, que al acercarse me respondieron con un gru√Īido; esper√© pacientemente que terminaran su trabajo.
¬ŅQu√© pasaba ahora? El cami√≥n se mov√≠a violentamente amenazando volcarse y yo en la cabina tratando de salir lo m√°s r√°pido posible. Sent√≠ un fuerte golpe y un horrible tir√≥n; sal√≠ despedido con puerta‚Ķ..con todo hacia afuera.
Grité, un miedo espeluznante me invadía. Nadie me escuchaba, estaban zamarreándome y tirando de todos lados……
¬° Pap√°, pap√°! ¬Ņ Qu√© te pasa?.... Despierta.
Estaba llorando, mirando para todos lados. Me abracé con mi hija tratando de hilvanar palabras para decirle que mi viaje afortunadamente había terminado.

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//alex


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