Carta Postuma. Cuentos cortos románticos


Carta Postuma

Autor: Arturo M. R.

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Cuento publicado el 07 de Octubre de 2010


Para mi adorada Sandy:
El sol ya se ha ocultado y nada me parece especial, mi mirada se ha perdido en la lejanía en busca de la estrella más luminosa que alumbra en el estrellado cielo, en esta ocasión hasta el lucero pareciera menos radiante que en las ocasiones cuando nos encontrábamos juntos. En aquel entonces sonreíamos divertidos al imaginar que lo podríamos alcanzar con solo estirar la mano. Hoy que ya no te encuentras a mi lado he comprendido que se encuentra un poco retirado y no es tan fácil como lo imaginamos.

Si la golondrina siempre termina por emigrar. ¿Por qué no lo la harías tú que siempre deseaste emprender el vuelo? ¿A dónde te dirigirás? Jamás me atreví a preguntarte, si lo hacía tal vez escucharía la verdad que siempre temí, me conforme con mirar como tú silueta se desvaneció en el arbolado sendero del parque que acostumbrábamos visitar, parecía que lo único que te importaba era marcharte y mirar pasar el tiempo lejos de mí, tiempo que todos en alguna ocasión hemos pedido y lo hemos mirado pasar sin comprender que con el morimos.

Así cayó la noche y comenzó el conteo de mis últimos instantes de mi existencia, pareciera que es otro cielo el que miran mis ojos. Lenta y armoniosamente comenzaron a prenderse todas las estrellas como si fueran cautelosos ladronas en la obscuridad, en esta ocasión ni la constelación entera lograría iluminar mi incierto camino, si ese camino que emprendo sin ti.


La mortecina luz de la chimenea pareciera empeñada en alumbrar tan frágil destino que me toco vivir, ya han dado las dos de la mañana y no he logrado dormir un poco, en cada campanada que se le desprende al viejo reloj de la iglesia, pienso que mañana repicaran en mi nombre.
Quisiera estar contigo, abrasarte y morderte suavemente, también que tu lo hicieras, sentir que aún tengo un soplo de vida, prolongar mi existencia, pero poco tiempo me queda, en lugar de tus brazos, una áspera soga acaricia mi cuello, ella también me dará la felicidad que añoro y me librara de la prisión en la que me encuentro, la otra opción de escapar de mi prisión, es que te encontraras a mi lado y tu respiración se confundiera con la mía, tocar tu delicada piel, recorrer tu cuerpo como lo hace en este instante la persona con la que te casaste.

El final se encuentra cerca, la viga de la que pronto colgara mi inerte cuerpo es resistente y no crujirá con el peso, ello me hace sentir tan lejos de ti y tan cerca de perderte eternamente.
Si encontrara tu mirada y tu respiración se refugiara en mi pecho, me olvidaría de esta soga que comienza a ceñir mi cuello, si en este instante se me concediera el último deseo, nuevamente perdería estar entre tus brazos sin importar encontrarme muerto, grato sería el final, como lo es soñar en otra realidad, en otro final, pero ya no tengo temor de decir lo que siento y lo pienso por la sencilla razón de que me encuentro nuevamente entre tus brazos como era mi deseo, que lastima que mis ojos ya no puedan mirarte porque me encuentro muerto.


Posdata: Te Espero en cielo ya que es por amor que muero.

//alex


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