Inocencia?. Cuentos cortos románticos


Inocencia?

Autor: Walter Maximilaino Rodriguez

(4/5)
(304 puntos / 76 votos)


Cuento publicado el 31 de Mayo de 2009


Se dice que el tiempo y la distancia ayudan a olvidar los problemas o momentos difíciles donde una persona puede quedar marcado y definir su carácter.
Pero también un hombro ayuda al desahogo y las lágrimas son la evidencia que representan la angustia e importancia que se siente ante cierta situación... no?

Generalmente es un mejor amigo el que escucha esas lagrimas, casi nunca llegan a los padres o psicólogos.
Estas dudas y respuestas surgieron porque yo soy un hombro, un mejor amigo de alguien.
Todo comenzó cuando tenia catorce años, conocí a un chico que se enamoro de una persona que no le tuvo piedad... pobre Roberto! Pensé, hasta ese frió tercio del año él la amaba en secreto, pero sus manos lo traicionarían; su corazón no aguanto los gritos y volcó toda su impotencia sobre un papel escribiendo el amor y el odio que sentía hacia ella y a sí mismo...
Roberto escribía en el colegio, yo lo veía, cuando miraba a Anabella, él desaparecía en sus hojas y lapiceras. Nunca hablaba de ella, pero un día le pedí que me dejara leer lo que escribía y por alguna razón no vacilo en dejarme leer; cuando empecé las palabras bailaban en una fantasía cursi y sin importar cómo leyeras las hojas, siempre terminaban ahogadas en las mismas palabras: “Te Amo Anabella”... pobre Roberto!
Qué ironía seria encontrar en un curso a un “capo”, un chico que resalte los defectos de los demás, que desafíe a los profesores, que “coquetee” con las chicas, bla, bla, bla.
Pobre Roberto que se encontró con un capo y quién más para ridiculizar a un enamorado que un idiota sin cerebro que llame la atención de forma estúpida e innecesaria.
Cuando éste capo ve a Roberto escribiendo, le arrebata dos o tres hojas de su carpeta y leyó en voz alta lo que Roberto tenia tallado en el corazón. Eran palabras transparente por lo que todo el mundo supo que se trataba de Anabella, todo el curso fue un silencio de risas y burlas, pero Roberto calló y se acurruco con su pobre corazón llorando rocío.
Al perder la batalla mas dura de la vida, Roberto quiso levantar la vista, pero odio y lástima reflejaban los ojos de Anabella, quien se enteró por medio de la estupidez ajena de un amor que no quería... qué ironía sería encontrar a un “capo” en un curso...
Pobre Roberto, cuando estaba conmigo siempre me hablaba de cuánto amaba a Anabella, quizás para terminar de romper su corazón, pero creo que él pensaba que si dejaba de pensar en ella, su corazón dejaría de latir.
Reposado en la agonía, a Roberto se le escapo una lágrima, lo vi y me dijo:
-“Sé qué pensas!, que soy un idiota por llorar por una mina!”
-“Nunca tuve un amigo que llore por una chica, y ahora que lo tengo, no me siento avergonzado para nada!” le contesté.
Hizo una mueca y le conteste con una sonrisa.
Roberto tardo mucho en reconstruir su corazón con olvidos y promesas de nunca mas volver a sufrir de esa manera, pero no había nada mas grande que el amor para rellenar el vacío que dejo Anabella, así que solo lo pudo llenar con mas amor.
Al escribir, Roberto se sentía mas por lo que dejo la escritura pero esa abstinencia lo llevó a la oscuridad de la soledad y el amor acumulado en su corazón sin poder dárselo a alguien, lo de las curdas de la realidad y vagaba en fantasías y recuerdos, y se ahogaba en ilusiones, esperanzas, tristezas y pasiones.
-“Si supieras lo que siento!, desde que amé a Anabella nunca mas lloré lágrimas, siempre lloré sangre por la impotencia, angustia y muchas cosas mas. Pero todo ese dolor se convirtió en ira, furia, bronca... me cansé de ser lo que soy!”, me dijo Roberto.
Después de ese día Roberto quedó un poco confundido porque odiaba amar, le costaba despejarse para estar conectado con el ambiente cotidiano, así que cayó en soledad sentimental y espiritual. Se cansó de amar, de odiar, se encerró en si mismo, se canso de sentir, pobre Roberto... pero él encontró lo que necesitaba en lo mas profundo de su ser, y lo que todos buscamos y nunca encontramos porque buscamos mal: la paz interior, que te acomoda las piezas en el tablero de la vida para poder jugar otra vez.
Roberto perdió interés en amar u odiar otra vez, porque sabe que si cae en uno de los dos extremos. Siempre será acechado por el otro, así que estaba parado en una soga muy delgada. Hasta se separó de sus amigos, tenía muy poco contacto con ellos, no le importaba lo que pensaban de él, nada... era libre...
Dejó el papel y el lápiz como escritura, pero la pintura fue su nueva pasión y se destacaba muy bien.
Arte, soledad, locura... Roberto era todo un sabio ermitaño que vivió experiencias que poca gente vive y sobrevive.
Ya no me cuenta nada de amores u odios, de cosas que le pueden gustar o molestar, nada... solo habla de cómo sería le vida si no todo fuera 2x2=4.
Siempre me habla de cómo la gente desperdicia su vida, porque son grupos de animales sin alma que se pelea por un hueso a fin de mes y no se dan cuenta de la maravillosa virtud y suerte de estar vivo, de existir!
Siempre me habla de cómo hubiera sido su vida de haber cambiado muchas cosas, de haber hecho cosas que no hizo, de conocer gente que no pudo conocer... y de no haber conocido a ciertas personas.
Roberto estuvo mas de un año con su paz interior, pero paulatinamente la rutina lo devolvió, en parte, a como era antes.
Los compañeros con los que Roberto convivía lo ayudaron a ablandarse, como Johana quien se sentaba a su lado, David y Federico que estaban en su mesa.
Roberto hablaba mas con Johana porque discutían sobre cosas que solamente con ella y nadie mas podía, así que Roberto le enseñaba a Johana que odiar no sirve de nada y Johana le recordaba que amar está bueno.
Con su nueva pasión, Roberto se inscribió en un taller de pintura; y en su primer clase, Roberto se encontró entre menos de veinte personas, incluido, pero le gustaba el ambiente. Eran todos respetuosos, callados, son ganas de nutrir sus conocimientos, distinto a cualquier secundario.
Recibido con un silencio al unísono, llegó el profesor, todos se pararon, saludaron. Fue agradable, y como primer tarea fue pintar lo que querían.
Roberto se defendió con su trabajo, pero a él le gusto otro trabajo. La pintura representaba un canto triste, pero hermoso, que ni la mas rígida persona podría no soltar una lágrima de fascinación al verla.
Valeria fue la autora de la majestuosa obra. Cuando Roberto se acercó, Valeria lo miró cautelosamente. “Hola” nunca fue pronunciado, pero Roberto se llenó de paciencia y tal y como llegó, se fue.
Valeria, llena de dudas, lo ve que se va y olvida lo sucedido.
Roberto genera autocontrol para no conocerla porque sabe que es mejor tenerla como amiga para siempre que enamorarse y perderla.
Valeria es una hija de la naturaleza que ama lo que la rodea y lo que la rodea la ama, improvisa su vida siempre pensando en su futuro y fue el paraguas de Roberto en su tormentosa vida.
Por mas de un año fueron amigos hasta que el pobre Roberto se dio cuenta que estaba enamorado de Valeria desde el momento en que vio la pintura que lo dejo con la mente en blanco al reflejar su espíritu.
La ironía es que todo el mundo que rodea a Roberto sabía que él amaba a Valeria de la forma mas segura: siendo amigos.
Roberto no sufría por amar a una amiga y no poder decírselo porque loe que me dijo fue:
-“Yo cuando amo a alguien deseo estar con esa persona, que escuche mis problemas, o sucesos de la vida y que me comente lo que piensa y cosa así, hablar de todo, lo que nos gusta, lo que no, planes, sueños, fantasías, ideas, de todo... con Valeria siento todo eso, y cuando se va, yo me muero, pero el saber que la voy a volver a ver aleja mi angustia”
Pobre Roberto! Debió ser complicado no tener sentimientos porque no se dio cuenta de que se le desarmaba el corazón cuando hablaba de Valeria. Pero él bloqueaba el pensamiento y sentimiento porque no cree poder sobrevivir otra desilusión tan grande y a la pérdida de tan hermosa persona.
Yo todavía no conozco personalmente a Valeria, de hecho nadie del barrio o colegio la conoce, Roberto fue muy cuidadoso con eso.
Él solamente la nombraba como una compañera del taller de pintura, ni mas, ni menos. Los padres de Roberto no conocen la existencia de Valeria en la vida de Roberto.
Un día dentro del tercer año del taller, Valeria estaba esperando el colectivo para volver a casa junto a Roberto, y ella le comento que estaba por dejar el taller. Roberto se llenó de desespero cuando escucho esas palabras, no sabía qué hacer, ni qué decir. Vencido por el silencio, Roberto dejo partir a Valeria mientras miraba la parte trasera del colectivo que la apartó de su lado.
Al día siguiente Roberto le preguntó a Valeria si se podían juntar y ella le dijo que no tenia ningún problema en que él vaya a su casa cuando quisiera.
Se vieron un sábado y Roberto conoció el resto de la familia de Valeria: Silvia, quien era su madre, y Micaela, su hermana.
Luego de presentar a su familia, Valeria invita a Roberto a dar un paseo, una hermosa caminata que culmina en una placita donde decidieron sentarse y descansar.
Las personas, los animales, el tiempo, el mundo, todo fue nada cuando dos miradas se chocaron bajo la sombra de un árbol desnudo de otoño.
Roberto amaba a Valeria, y él creía que ella lo amaba también, sin rememorar el tiempo, Valeria le pregunto a Roberto sobre su vida, su niñez, su pasado, uno de los temas que Roberto ha obviado por mucho tiempo. Valeria tenia la confianza de Roberto por lo que su única respuesta, Roberto dio.
Al principio fueron temas como deporte, amigos, juegos, mascotas... niñez. Pero Roberto contó algo mas, algo que solo habló con nadie; fue lo mas detallado posible al momento de hablar de su pasado mas oscuros y olvidado, algo que ni los padres de Roberto conocían. La historia que Roberto contó fue así:
-“Cuando tenía cuatro o cinco años, era un niño normal que juega con sus amigos en el barrio, su deporte preferido del momento era del fútbol. Mis padres me alentaban para que siga ejerciendo tal deporte comprándome una pelota.
Como no me gustaba jugar solo, buscaba a algunos vecinos para jugar, así que todos los días en la calle me juntaba con unos amigos: Mario, Adrián y Luciano.
Siempre que los invitaba a jugar, al final siempre me rompían la pelota, o cuando los invitaba a mi casa, siempre desaparecían algunos juguetes míos o aparecían rotos, y siempre me creía las que me decían.
Cuando tenia entre cinco y seis años conocí al hermano de Mario, le decían El Enano, tenia entre dieciocho y diecinueve años y jugaba con los chicos, así que a mi me calló bien.
Mario y su amigo Adrián se llevaban bien entre ellos, eran bromistas y para divertirse hacían lo que querían, Luciano tenia un año menos que yo, era muy buen chico, callado, un tanto idiota, siempre victima de las bromas de Mario y Adrián, pero buena persona en el fondo.
Cuando mis padres dejaron de comprarme pelotas, tuve que entretenerme con otros juegos como la mancha, las escondidas, las quiñas, el tarro, y todo ese tipo de juego que nos gustaba... pero hasta hoy en día odio un juego...
Todo empezó cuando El Enano nos invitó a su casa a los chicos y a mi, nosotros fuimos con anhelo de un juego nuevo para quitarnos el aburrimiento diario que tiene todo chico.
El Enano tenia un patio enorme, hermoso, lleno de plantas para trepar y cosas para jugar, dentro de la casa, todo estaba muy limpio y ordenado donde jugamos toda la tarde hasta el anochecer, cuando le dije:
-“Me tengo que ir!”
El Enano me dijo:
-“Bueno, nos vemos mañana?”
-“Claro!” le dije y me fui.
Al día siguiente Adrián y Mario fueron a buscarme con entusiasmo, así que salí entusiasmado de jugar algún juego nuevo, los salude y les pregunte qué íbamos a hacer. Pero los chicos me comentaron lo que hicieron después que yo me fui de la casa del Enano, pero yo no entendía mucho de lo que me hablaban, mas allá de mujeres, fotos, revistas, desnudos; no entendía nada. Pero no quise quedar como un ignorante así que reí junto a ellos y disimule un entusiasmo por ver esas fotos.

Esa tarde fuimos a la casa de Mario y El Enano nos esperaba. Nos invitó a pasar, jugamos hasta la hora de la merienda, y estaba a punto de irme por lo que les dije:
-“Me voy a tomar el té, después vuelvo”
-“Quédate y tómalo con nosotros” dijo El Enano.
-“Bueno, gracias!” le contesté.
Mientras tomábamos la merienda, El Enano nos pregunto:
-“Quieren ver algunas historietas?”
-“Siiii!” gritaron los chicos y yo por atrás.
El Enano fue a su pieza y volvió con una montón de revistas. Tenia de todo, Anteojito, Hijitus, Patoruzito, Mafalda, Yo Matías, Condorito, la variedad era increíble.
Mario dijo:
-“Trae las otras revistas que Roberto no pudo ver ayer.”
Cuando El Enano volvió con las revistas, cada uno se apoderaba de una para ver, y cuando me puse a ver una, me tenté de risa, tenia unas ganas de reírme bárbara, y para cuando largue la carcajada, todo empezaron a reírse, hasta hoy no se si se reían conmigo o de mi.
-“Enano, hace de nuevo lo que nos mostraste ayer para que lo vea Roberto” dijo Adrián.
-“Bueno, vengan a ver al baño” dijo El Enano y se llevo una revista consigo.
Bajo la tapa del inodoro y sus pantalones, yo me moría de la risa, hasta que empezó a masturbarse. En ese entonces quede atónito.
-“Bájate los pantalones” me dijo El Enano.
-“No!” le conteste, enojado.
-“Dale. Juguemos!” insistía El Enano-
-“No!, a eso no quiero jugar!” levanté la voz y me salí del baño, cuando llegue a la puerta principal de la casa, me frena El Enano y me dice:
-“Bueno, bueno, juguemos a otra cosa. No te vayas, quédate, dale!.”
-“Pero a qué vamos a jugar entonces?” murmuré.
-“Vamos a jugar a que éramos perritos!” dijo El Enano, y a mi me gusto la idea.
Al principio disfrutaba del juego, me divertía ladrando en cuatro patas, pero en un momento El Enano me dijo:
-“Ahora juguemos a que yo era el papá perro y vos la mamá.”
-“Bueno...” dije desconfiado de la idea poco clara para mi.
Entonces me encontraba medio desnudo con “papá perro” encima de mi, también medio desnudo. Mis amigos Mario y Adrián disfrutando completamente del show, precavidos de la llegada inesperada de alguien abrieron ojos en la nuca para no perder detalle.
Incomodo como incapacitado empecé a quejarme mas y mas.
-“Soltame!, me duele” gritaba.
-“Pero si estamos jugando” repetía El Enano.
El Enano no me soltó hasta satisfacerse con el fin del juego, y mis amigos pararon de reírse al ver mis lágrimas.
Exhausto “papa perro” terminó con “mamá perro”, cuando El Enano me suelta, me levanto lo mas rápido posible y sin secarme las lágrimas me acomodo como puedo el pantalón y salí corriendo. El Enano despide a los chicos y se pierde en su habitación.
Cuando llegué a mi casa, sentí algo en mis pantalones, como mojado y cuando meto mi mano a ver qué es, lo único que pensé fue:
-“Me hizo pis!...me hizo pis!...”

Una lágrima fue el punto final de la historia de Roberto, Valeria lo toma entre sus brazos y cada lágrima y cada estrella fueron testigos de su amor. A pesar del profundo dolor, Roberto se sintió abrigado, en ese ocaso oscuro de verdades, los brazos de Valeria fueron fortalezas de amor que como un tren que se va, las lluvias, truenos y relámpagos se vuelven calmas.
-“Lamento mucho lo sucedido, nunca me hubiera imaginado nada parecido, de haber sabido no te hubiese preguntado nada” dijo dulcemente Valeria.
-“No te preocupes, me hacia falta desahogarme. A demás no fue tu culpa, fue mía. Vos cómo ibas a saber?” contesto Roberto.
-“Tu culpa?, vos no tenes la culpa de que un ser miserable, pedófilo, abuse de la inocencia y pureza de un niño al hacerle esas cosas tan terribles!.
Un niño nunca hubiera pensado que le iban a hacer algo así y menos un amigo” le explico Valeria.
-“Inocencia decís? Inocencia? Yo lo veo como ignorancia, ignorancia a no saber la mierda que puede llegar a ser el ser humano y de no estar enterado acerca del sexo, ni violación, ni trastornos mentales, traición... y lo mas importante, no saber nada de “humanidad”, esa palabra que cada día pierde mas su significado, el ser humano puede llegar a ser la basura mas grande del mundo” le contestó Roberto.
-“Pero cómo pensas que un niño va a saber de todo eso? Un niño cree en un mundo feliz, en que vale la pena vivir, y que todas las personas te quieren y quieren lo mejor para vos, piensan en divertirse y su mundo termina cinco metros a la redonda, el resto para ellos es relleno” dijo Valeria.
-“Después de ese día, no supe en qué creer y ahora no puedo creer en nada, no sé en que creer ahora, he vivido desnudo en la oscuridad toda mi vida, no tengo una justificación de mi existencia” dijo Roberto.
Roberto se levanto del regazo de Valeria totalmente inmune y renovado y se va, Valeria no lo detiene, piensa que necesita un tiempo de sí mismo, a solas con sus pensamientos y deducciones, para poder estar en paz, tranquilo y quizás ese niño que en algún tiempo vivió lleno de esperanzas y cuyo fuego en el alma fue apagado, pueda empezar a vivir de nuevo, y por qué no, ser feliz...
Los labios fríos y sin beso de Roberto acariciaron las mejillas de Valeria como símbolo de adiós y en esa noche de insomnio salieron mas estrellas y mas tiempo enamorado de Valeria, Roberto se fue. Yo no entendí por qué se quedó sin palabras cuando tenia mucho por decir.
Ahora las hullas de Roberto no son mas que un misterio eterno, una mirada melancólica rodea sus ojos, su esperanza quedó dormida con aquella noche de recuerdos olvidados.
Amor es el sentimiento que tiene Roberto con Valeria, pero amigos es la palabra que los une, Roberto no sabe que su vida, sus palabras, todo, no lo puede compartir con ella.
Los días se vuelven semanas pero Roberto y Valeria no se ven, ni se hablan, solo hasta el día en que ella preocupada por Roberto lo llama, pero él no contesta sus llamadas. Se siente muy vulnerable todavía, ahoga sus penas con lágrimas.
Durante muchos días Roberto solo sobrevive oyendo la voz de Valeria preocupada por él, pero sin responder.
Pasaron semanas sin que Roberto volviera a escuchar la voz de Valeria y en medio del olvido decide llamarla, ella contesta y le propone juntarse para volverse a ver.
-“Puedo verte mañana? Tengo que hablar con vos...” le pregunta Roberto.
-“Sí, mañana mismo lugar a la tarde, Querés?” le propone Valeria.
-“Bueno, entonces nos vemos mañana” le dice Roberto.
-“Dale, te mando un beso!” se despide Valeria.
Al día siguiente se juntaron donde se vieron por última vez. Valeria no sabe qué decir, Roberto no puede decir nada, sus ojos se evitan, están confundidos, nerviosos, enamorados...
Uno nunca sabe hasta dónde llega el limite de amor; Valeria se enamoró de Roberto porque él la amo profundamente y ella lo sabia, quizás esos momentos de tristeza, de rebelión espiritual y confianza fue lo ultimo que necesitó Valeria para amar a Roberto, para darse cuenta de la persona que es.
Pero Valeria tampoco le dice nada a Roberto, se muere de amor pero lo niega, quiere quitarse de la cabeza el amor que siente por Roberto, no quiere amarlo, no lo mira a los ojos, no le habla, respira profundo pero su corazón late muy rápido, le sudan las manos, está inquieta, incomoda, enamorada...
-“Cómo estas?” le pregunto Roberto.
-“Bien...” le contesta Valeria, preocupada por él.
Pero Roberto ya suprimió el dolor que tenía, él sabe que la única forma de no sentir dolor es ailando sus sentimientos, que fue lo que hizo las ultimas semanas, por eso no se sabia nada de él, pero la tristeza viste a Roberto es por amor que siente por Valeria, ya no mas por su pasado.
-“Estoy bien” le contesto Roberto a los ojos de preocupación de Valeria y se disculpo por no haber contestado sus llamadas.
Luego Valeria le dijo algo a Roberto que lo destruyo.
-“Dejaré el taller de pintura” dijo ella. Le explico a Roberto que ella estaba confundida, y se le complicaban los estudios, estaba muy cargada y necesitaba relajarse un tiempo, que ya casi no veía a sus amigos, que no salía, estaba sofocada. Pero Roberto no entendía nada, quedó pasmado, sin palabras.
Así que Roberto con las palabras “te amo” apretada en los labios, se quiso ir. Pero Valeria lo frena y le pregunta qué opinaba de su decisión.
-“Sé que pensaste bien en lo que vas a hacer y es lo mejor para vos, así que estoy de acuerdo. Pero igual estaremos en contacto” contesto Roberto.
Valeria sorprendida por las palabras frías y sin sentido deja partir a Roberto, quien sin saludar se va.
Roberto continuo su camino sin voltear y siguió con su vida sin expresar o demostrar tristeza alguna. Pero poco a poco el deseo por ver a Valeria lo consumía y lo dejaba sin energías, no tenia ganas de hacer nada, ni estudiar, solo derramaba amor sobre un lienzo y lo pintaba de soledad para que nadie escuche la triste melodía que produce el corazón roto que había debajo.
Pero Roberto no quiere tragarse y olvidar el amor que siente por Valeria, él quiere que todos escuchen sus pinturas.
A pesar de ser una constante batalla entre que quiere decírselo y que no debe decírselo, Roberto no soporta mas la presión. Prefiere decírselo y que lo rechace a guardarlo como un secreto durante toda su vida.
Valeria se niega a reconocer su amor por Roberto así que ahoga sus pensamientos con números, fórmulas, parábolas, gráficos, ecuaciones y canciones de los años dorados, pero el resultado de ésta suma es siempre el mismo... amor.
Un día Valeria estaba estudiando cuando recibió un mensaje de Roberto diciendo que necesitaba verla lo antes posible. Valeria le contestó invitándolo a la plaza que los conoce bien.
Bajo el árbol quien antes desnudo escuchó las lágrimas de Roberto fue donde se encontraron Valeria y Roberto nuevamente y ahora éste árbol seria testigo de los secretos de amor que todo el mundo conoce.
Al verse esos ojos entornados de melancolía recordaron una vieja mirada que nunca habían visto antes, se saludaron son beso y contemplaron un silencio ensordecedor que ninguno de los dos se animaba a romper.
Roberto se sentía como un soldado vencido ahogado en tinieblas, miedo y muertes donde aleteaban abandonados su mente y espíritu. No aguantaba las ganas de abrazar a Valeria, de oprimir la seda de su piel perfumada y nerviosa, para poder dejar volar su secreto alado.
Una voz solitaria y doliente salió de la boca de Roberto, miró a Valeria a los ojos, dulce y callada ella permanece esperando su intimo tesoro.
-“Cuando te vi bajo éste árbol, hermosa y secreta, yo dormía lleno de fé, pero mi corazón nació, vivió, amó y murió bajo el cálido abrazo de tu alma.
Luego de ese día me negaba a amarte, para no perderte, pero me hice mal...por qué amarte?...por qué herirme así? Pero ahora me di cuenta de un sentimiento profundo, verdadero y puro... estoy enamorado de vos.!” se liberó Roberto.
Valeria esperó tanto ese momento, esas palabras, ese día... ese Roberto, que no supo qué hacer. Quedó helada, con un tartamudeo mudo, no podía levantar la mirada porque cuando lo miraba a los ojos, ella veía su alma también.
-“Valeria? Te dije que te amo. No tenes nada para decir? Le dijo Roberto, y cuando Valeria escuchó de nuevo esas palabras que le apuñalaban el corazón se le escapó una mirada, Roberto la vio, pero también vio lágrimas, aunque él nunca supo si fueron de alegría o tristeza.
-“Tu silencio dice muchas cosas, y esas lágrimas son el punto final que necesitaba” dijo Roberto.
-“Yo solo quería que supieras lo que siento, porque quiero vivir otra vez” y se fue como siempre se ha ido, con su espada rota y su bandera manchada.
Valeria salió corriendo y ninguno de los dos voleo a ver, siguieron sus caminos.
Cuando Valeria llegó a su casa, se sentó e intentó tranquilizarse, pensando que ya todo termino, que lo puede superar, que puede dejar de pensar en Roberto.
-“Hola Valeria, cómo estas?” le pregunto su madre entrando a la casa.
-“Bien, me podes dar un vaso con agua?” le contesto Valeria.
Cuando le trae el vaso con agua, Valeria ve a su madre con sus ojos nublados de tristeza que se sienta a su lado y sin mas no poder se liberó por completo en llanto y su madre al tomarla entre sus brazos, no se animó a preguntar el por qué de esas lágrimas.
Valeria se desveló toda la noche donde todo fue nada y perdió la libertad por el amor que fluye por su cuerpo, ella ignora su corazón, sus ojos crean su propia oscuridad de desilusiones y olvidos. Solo tiene el anhelo de gritar lo que siente, pero se resiste.
Pobre Roberto, el amor nunca lo perdonó. A pesar de haber otro nombre en su larga lista de rechazos, se sentía mas libre que antes, no tan mal. Supo llevar la situación obviamente estuvo triste, por días, semanas, meses que pasaron en un minuto eterno.
Pero Roberto sabía que no cometió errores del pasado; ésta vez él dijo lo que tenia que decir, en el momento y lugar donde lo tenía que decir y sobre todo, a la persona que tenía que decírselo. Fue todo lo que necesito para seguir adelante y así acomodar su vida, madurar, olvidar.
Roberto extrañaba a Valeria en sus momentos de soledad, así que se obsesionó con la pintura para tratar de olvidarla. Se metió tanto que se olvidaba de sus obligaciones, lentamente iba perdiendo el interés de los estudios, incluso el taller de pintura. Pero con el tiempo también se dio cuenta que no podía pintar, siempre intentaba hacer algo nuevo, pero los pinceles le hacían la misma cara y era alguien quien trataba de olvidar, su amor, Valeria, por lo que el sus lienzos empezaron a perder color hasta el blanco opacar toda su vida y así se desvanecía la pintura de Roberto.
Siempre tenía a Valeria en la mente y cuando cerraba los ojos veía los de ella, sentía su aroma, su presencia, el tiempo pasa y Roberto no puede vivir. Perdió las esperanzas, felicidad, sueños, todo.
Pero Roberto seguía ocultando sus sentimientos, así que ni la familia, ni los amigos sabían de esta tristeza que oxida a Roberto.
-“Yo no quería amarte, yo no debía amarte, te tengo que amar? No éramos amigos?” gritaban los pensamientos de Roberto en sus noches sin nombre escuchando su vieja esperanza estéril.
A solo segundos del alba, Roberto ve todo borroso pero a la vez muy claro, un rayo de sol baña su rostro y se promete que aquellos ojos llenos de melancolía nunca mas le haran daño.
Roberto tuvo calma y sin ver sintió a Valeria a su lado, la miró y sin pensar le dijo.
-“Ya no puedo mas!, creía que era un amor bello, pero no por ti me siento menos triste” y Roberto despertó.
...Se dice que el tiempo y la distancia ayudan a olvidar los problemas o momentos difíciles donde una persona puede quedar marcada y define su carácter... y es cierto, Roberto me lo demostró.
Para Roberto sus problemas mas grande fueron darse cuenta de que él no encaja en éste mundo y vivir con eso. Lo averiguó mediante éstos años y yo aprendí de él que si el mundo no se adapta, adáptate al mundo.
Las noches en vela de Valeria se pudieron contar con una mano. Para ella fue mas sencillo olvidar el amor. Siempre buscaba trabajo o algo con qué estar ocupada para no tener tiempo en recordar a Roberto.
Roberto continuó con sus estudios y el taller de pintura. Se presentó en varias exposiciones artísticas y recibió becas universitarias cuando estudió historia artística.
Pero qué ironía del destino fue para Roberto encontrar a Valeria caminando por las calles, cuando pudo continuar con su vida al lograr los avances educativos que consiguió a lo largo de su vida.
El tiempo volvió para Roberto cuando sus ojos contemplaron el ocaso a través de su alma iluminada. Los dos supieron abstenerse de un gran abrazo; se saludaron y Roberto la invitó a tomar algo.
Los dos caminaron hasta una plaza donde terminaron sus bebidas, hablaron hasta tarde de momentos especiales que pasaron cada uno durante estos últimos años, siempre hubo risas en cada final de una oración, para mantener una buena y tranquila conversación.
-“Eres la causa de mis suspiros , tengo sed por tus labios, vuelves a ser mi secreto prohibido” pensaba profundamente Roberto.
-“Solo sos mi pasado que nunca fue, un recuerdo vago, tristeza provocaste en mí, ya no te quiero amar mas” piensa Valeria.
-“Ya es tarde” dice ella.
-“Sí, es mejor que me vaya. Fue bueno volver a verte, me gustó mucho hablar con vos” le dice Roberto.
-“Sí, a mi también” le contesta Valeria.
Los dos se paran, se miran fijamente antes de darse un profundo abrazo, un abrazo que ambos guardaban para ese momento en que no se volverán a ver. Roberto sabe que es el último, por lo que decide decirle.
-“Valeria...” al decir su nombre, Valeria voltea y lo ve a los ojos toda envuelta de amor, Roberto le sonríe y termina de decirle.
-“Me alegra mucho que seamos amigos.”

//alex


¿Te ha gustado este cuento? Deja tu comentario más abajo
(Nota: Para poder dejar tu comentario debes estar registrado.Todavía no lo estás? Hazlo en un minuto aquí)

 

Nombre:

email:

Contraseña de usuario:

Comentario:

 

Últimos comentarios sobre este cuento

Fecha: 2010-05-28 12:16:45
Nombre: joseph
Comentario: que ondas,muy buen cuento oye puedes pasarme tu correo. este es mi correo vale, "[email protected]"