ÔĽŅ Del otro lado de los sueŮos.... Cuentos cortos rom√°nticos
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Del otro lado de los sue√Īos...

Autor: Juan C√°rcamo Romero

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Cuento publicado el 17 de Febrero de 2009


¬ŅC√≥mo es la vida del otro lado de los sue√Īos?- pregunt√≥ ella casi en un susurro cerca de su o√≠do.
El tren en que viajaban corría sobre la superficie de un océano resplandecido por las estrellas que iluminaban el cielo. El se quedó mirando el reflejo de su rostro que se confundía con los destellos del mar tratando de encontrar una respuesta.

Esa noche, como todas las noches, se hab√≠a dormido con la ansiada esperanza de volver a encontrarla en sus sue√Īos y aunque el esfuerzo por no dejarse arrastrar por paisajes de la infancia y otros recuerdos era considerable, finalmente se alivi√≥ cuando escuch√≥ el ruido acostumbrado de las ruedas met√°licas sobre las v√≠as.
Viajaban en un tren completamente iluminado, como el que ve√≠a muchas veces en su camino de regreso a casa. Y ella estaba sentada a su lado, sonriente y radiante como la recordaba en otros sue√Īos.
-¬ŅC√≥mo soy yo del otro lado de los sue√Īos?- volvi√≥ a preguntar ella sin esperar respuesta a la primera pregunta.
- Eres distinta- respondi√≥ √©l. -Ya no habitas los mundos m√°gicos que alguna vez creamos y siento que cada d√≠a que pasa te vas alejando mas y mas en una distancia que se hace infinita. Es por eso que sigo busc√°ndote en cada sue√Īo porque se que aunque todo esto es pasajero, es hermoso vivirlo mientras dura porque no hay distancias de a√Īos ni de monta√Īas entre tu reflejo y el mio.
Ella se acerc√≥ a la ventanilla y dej√≥ que su aliento tibio empa√Īara un pedazo del cristal. Entonces con un dedo dibuj√≥ en √©l un barco.

-¬ŅTe acuerdas? - pregunt√≥ sonriente.
Su mente se extravió por calles y cerros llenándose de poesía al tiempo que también sonreía moviendo afirmativamente la cabeza.
El and√©n estaba desierto cuando descendieron del tren y la luz del Faro que hab√≠an construido en muchos otros sue√Īos apenas se divisaba en medio de la niebla.
Un sonido monótono y persistente se escuchó de pronto
-No quiero despertar - suplicó él mientras caminaban presurosos hasta el Faro.
Pero ella se detuvo para sentarse en una roca de un costado del camino. Miró sus manos y tocó su rostro.
-Creo que ya estás despertando - le dijo sin dejar de sonreír- mira como empiezo a desvanecerme al igual que los caminos y todo lo que aquí hay.
El trat√≥ de retener ese lugar, tomarla de la mano y evitar que se confundiera con la niebla, pero finalmente el sonido del reloj termin√≥ por borrar todos los caminos y apagar la luz del Faro, como ocurr√≠a inevitablemente todas las ma√Īanas.
El d√≠a tendr√≠a que pasar con su rutina cotidiana, r√°pido, muy r√°pido hasta que nuevamente un tren iluminado irrumpiera en sus sue√Īos...como todas las noches.

//alex


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Últimos comentarios sobre este cuento

Fecha: 2010-03-08 11:58:53
Nombre: Carmen
Comentario: Me gust√ɬ≥, Juan, esta historia donde el sue√ɬĪo desplaza a la realidad. Algunas veces es necesario tenerlos para mitigar la aridez de la rutina.


Fecha: 2009-05-29 14:30:01
Nombre: tachiani
Comentario: esta muy bueno... y amm...sin comentarios.... me ah dejado sin hablar!!!!


Fecha: 2009-05-27 19:39:11
Nombre: luisa
Comentario: es muy bueno



Fecha: 2009-05-26 19:40:04
Nombre: luisa
Comentario: es super bueno este cuanto te lo recomiendo