Entre ambos. Cuentos cortos románticos


Entre ambos

Autor: María José Jordán Palet

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Cuento publicado el 01 de Enero de 2005


- ¡Por favor dime!-

No tuve que voltearme para ver quién me rogaba. Nicole Aris. ¡Hasta su nombre me hace recordar esos chillidos fuera de tono que a veces da! Sus pasos eran rápidos pero al mismo tiempo flojos; y se dirigían hacia mí. Con una mirada cansada, negué con mi cabeza – rogando a que entendiera que no quería decirle. Pero, no… ella tuvo que seguir molestándome.


-¡Ay, pretérita imperfecta! ¡Mejor dicho, preterit imperfect!- Pronunció esas palabras con un disimulado acento inglés y yo no pude contener una pequeña sonrisa escapar de mis labios.

El problema fue que cuando ella pronunció esas palabras; me tiró una bomba de saliva encima de la cara. Con una expresión de disgusto; me limpié los anteojos, ya que la gran cantidad de saliva que cayó encima de ellos me bloqueó la vista. Mi queridísima amiga no notó lo que ocurrió y continuó alegándome.

-¿Para qué me dices que no importa cuando debe ser importarte ya que no me quieres decir? -

Realmente, tendría menos dolores de cabeza si no fuera por su entonación de voz. Negué mi cabeza por la segunda vez pero noté que en su rostro se notaba la curiosidad tan plenamente prendida como una ampolleta de luz. Al observarla mirarme con esos enormes ojos espectadores; supe que no habría manera de negarle el conocimiento sin que se enojase conmigo. Suspirando le hice una mueca a que me acompañara afuera de la sala de clases.

-/-/-

Primero que nada, no tengo la culpa de haber nacido con una inquietud enorme. Segundo; ¡déjenme ser! Miren; deberían entender mi situación. He tenido que soportar de todo con mi amiga Jose. Sí… María José Jordán. Suena raro decir su nombre completo; así que dejémoslo en Jose. Bueno, como iba diciendo… he tenido que soportar cataclismos; tormentas y de lo peor con mi amiga – a causa de que no paraba de hablar sobre la misma cosa durante meses. Y por eso yo creo que tengo algo de razón al exigir de ella una respuesta que una tal persona le dio – (¡ahem!) Víctor Parry. Ohh, sí… el niño de sus sueños; el niño que hizo esto, lo que le dijo, si la miró, si la ignoró… todo eso es parte de lo que me cuenta cada día. Resulta que para mi desgraciada suerte (no es que me caiga mal ni nada pero creo que tener que escuchar a mi amiga hablar de él todos los días es como estar condenada), él va justamente dos cursos más arriba que nosotras – y en el mismo colegio.

Volviendo a la realidad… mi boca se abrió veinte metros. Su respuesta era…- ¡esperanzadora! ¡Magnífica! ¡Horrenda! ¡Espantosa! Las dos habíamos quedadas seleccionadas por Miss María Elena para una obra que luego nos avisarían cuál era; y al parecer Víctor también. ¡Nunca supe que niños de otros cursos más arriba iban a actuar a parte de nosotras! Mis mejillas se sonrojaron al pensar que lo más probable era que fuese a hacer el ridículo de mí misma. Cerré mi boca instantáneamente e imprevistamente un suspiro e inhalación de sorpresa vino de mi amiga.



Acto Número Uno



-¡Ay, Víctor, te quiero tanto!- Jose exclama apasionadamente mientras los dos personajes están abrazados.

-El amor real no se puede romper… sin embargo, igual trataré.- Digo yo, con una malévola sonrisa mirando al público y me acerco a mis dos amigos para romperles su escena amorosa. -¿Cómo te atreves, Jose? Tú sabes que Víctor quiere a otra… sabes que él me quiere a mí.- Chillo como desesperada y Jose me mira con unos ojos cuadriláteros.

- ¡¿¡¿¡¿QUÉ?!?!?!?- Me responde y Víctor mira al otro lado; avergonzado de sí mismo, al mismo tiempo tratando de escapar la pelea.



Volviendo a la realidad, mis labios se apretaron. Desde que Jose me obligó a conocerlo para ayudarla; me he visto en esa situación tan densa. Por un lado; sé que nunca le diré a mi amiga que me gusta el mismo niño que ella… y por otro; cada vez que veo que ella se acerca más a su corazón, el mío se derrite de pena. Excremento. ¡Mis problemas son excrementos! La única manera de esconder ese pequeño enamoramiento mío es a través del sarcasmo y muchas veces; la curiosidad. Mi madre siempre me reta por ser tan intrusa, pero realmente no hay nada que yo pueda hacer para cambiar eso.



Acto Número Dos



-Nicole… ¡para de meterte en mis asuntos! Déjame sola con mis problemas…- Jose exclama enojadísimamente, ya que por una parte, su amado Víctor no le ha hablado a causa de su enojo con ella y Nicole está siendo muy intrusa al respecto.

-No puedo evitarlo... ¡Mira! ¡Mis ojos no paran de abrirse e indicar curiosidad… mi boca no para de preguntar y mi mente de desear saber lo que ocurre!- Nicole le muestra a su amiga todas las partes que menciona con un dedo.



Tengo una maldición… definitivamente. Primero, no le puedo contar a una de mis verdaderas amigas sobre mi amor platónico, luego, resulta que él queda seleccionado para la misma obra que yo y en una parte debo besar a un niño desconocido… y por último, Miss María Elena decide ponerme en una situación embarazosa mientras practicamos la obra “Yo y Mis Incoherencias”. [Nota: Jose es la persona perfecta para interpretar a la protagonista; la niña que vive en un mundo de incoherencias. Yo solamente soy su vecina loca que se enamora del jardinero tímido...].



-¡NO! ¡NO! Y ¡NO! Ven aquí, Nicole.- La voz de Miss María Elena interrumpe fuertemente mi acto.

En el instante en que escuché el primer no yo ya había parado mi dramática entrada en el escenario. Sabía que debía desarrollar más mi personaje; pero recientemente con todas las pruebas y tareas que el colegio nos daba, no tuve tiempo en el fin de semana para prepararlo. El viernes nos habían dado la obra para que el lunes la pudiésemos actuar. Mi cuerpo se volvió rígido mientras que la profesora de teatro se acercaba. Me daba risas a veces… era una mujer bajita, con un rostro muy expresivo y con mechas de pelo que iban para todos los lados. Lo que más te agarraba la atención era su manera de moverse… de pensar y hablar silenciosamente consigo misma. Hubo una vez en que estaba saliendo del colegio y ella, desde la nada, salió hacia el centro del patio y empezó a gritar algo sobre el nazismo, que mataban todo lo que veían… que mataban la inspiración y la diferencia entre los seres humanos… etc.

Cuando había llegado a casa, le pregunté a mí mamá sobre lo que el nazismo era; y lo único que entendí fue que eso ocurrió en el pasado y que era un grupo de personas que querían que todos fuesen iguales o algo por el estilo. Fruncí el ceño. Al ver Miss María Elena reírse sola; comprendí que tardaría mucho tiempo en entenderla…



-/-/-



Ver a Miss María Elena acercarse a Nicole con tanta determinación y descontento realmente prendió mi atención. Éramos diez estudiantes; y el único problema (para mí por lo menos) era que solamente Nicole y yo éramos de 7to. El resto eran de 1º Medio y la única persona que conocía de ahí era Víctor. Sí… había quedado tan contenta que aún no se me pasaba la emoción. Todos me habían comentado que me veía distinta en el fin de semana; cuando el grupo en el que yo estaba nos juntamos en una casa… pero yo, brillando interiormente, no me molesté en explicarles. Quería… añoraba… deseaba que mi plan, para que mi Romeo se enamorara de mí, resultara. ¡Y en la obra que estábamos tenía que – besarlo! Nada pudo ir mejor para mí cuando supe aquello…



-/-/-



No conociendo a nadie excepto a Víctor y Jose en el gimnasio del colegio era muy vergonzoso para mí. Y lo era aún más cuando todos me miraban. Traté de calmarme a través de breves inhalaciones; cuando sentí que alguien me tiraba fuertemente del brazo hacia atrás.

-Mira… debes caminar así cuando entras…- Miss María Elena empezó a marchar con mucha descoordinación y con los gestos de alguien a quien realmente se le cayó el tornillo (en mi opinión por lo menos)… luego paró y me miró con una cierta suavidad pero autoridad al mismo tiempo.

– Debes recordar que tu personaje está loco – totalmente ido para el otro lado de la razón. No puedes entrar como una mujer… debes entrar como un hombre.-

Había estado admirando su dominio en el escenario cuando la última frase marcó mis pensamientos. Era la vecina loca de Jose… pero ¿para qué querría yo entrar pareciéndome a un hombre cuando quería dejar evidente al público que era una mujer? Mis ojos echaron un vistazo a la profesora con espanto. Luego, al observar al resto, noté que los ojos de Jose centelleaban con ganas de reírse. Sentí que los ojos de Miss María Elena me perforaban la espalda, esperando a que repitiese mi entrada. Con manos sudosas y un cuerpo definitivamente rígido; me dirigí hacia los escalones para volver a subir.



-De acuerdo, todos actuaron suficientemente bien… para la primera vez. Quiero que todos los de 1º Medio, excepto Alberto y Víctor, se vayan de vuelta a sus salas mientras que yo hablo con mis queridas actrices.- Miss María Elena anunció cansadamente.

Todos se dirigieron hacia fuera excepto nosotros cuatro. El otro niño, quien ya conocía por nombre… me contemplaba intensamente. Intenté ignorar sus ojos intrigados, cubriéndome detrás de Jose mientras ella observaba a Miss María Elena. Ella, con una cara examinadora… miró a sus alumnos burlescamente, ahem, especialmente a mí.

-Creo que ustedes ya deben conocerse porque realmente hicieron maravillas en el escenario… aunque aún debemos trabajar en algunos detalles. Me gustó especialmente tu entrada, Alberto, pero creo que debes afirmar más tu seguridad; debes recordar que el público tiene que saber que estás seguro de tu amor por Nicoletta…- (Mi personaje se llamaba así). Respiró hondamente y siguió hablándonos… pero luego se dirigió a Víctor y Jose.

-¿Eres de 7to no es cierto?- La pregunta de aquel niño alto y delgado que representaba al jardinero enamorado de Nicoletta la loca me sorprendió. Asentí lentamente y él volvió su atención hacia la profesora.



-/-/-

Estuvimos trabajando duro por tres meses con Miss María Elena. Creo que ese fue ese tiempo fue el momento más anhelado en el año; en el que prepararíamos el último acto… el del beso. Sentía que mis nervios me consumían… y no me imaginaba cómo lograría soportar con el hecho de que la presentación de la obra “Yo y Mis Incoherencias” sería dentro de dos meses. Los vestuarios aún no estaban definidos y la música tampoco. Miss María Elena había logrado arrendar (por así decirse) el gimnasio durante el tiempo que necesitaríamos practicar la obra. Desde el momento en que había practicado por la primera vez aquel día, tres meses atrás, supe que ser la protagonista sería de lo mejor. Las líneas que decía (más bien incoherencias) encajaban perfectamente con mi manera de ser. El personaje de Víctor; llamado Victoriano, se basaba mayormente en ser el hijo de la vecina – siendo muy simpático y llevándose bien con todos… y un día descubre quién es esta tal Josesita (mi personaje) y se enamora de ella. En realidad, la obra está basada en su locura y en el romannnce que ocurre entre nuestros dos personajes.



-Ahora pueden descansar… échense al piso mientras yo los guío en la relajación.- Miss María Elena anunció y se escuchó el sonido de cuerpos cayendo encima de la antigua madera del escenario.


Había llegado a conocer mis otros compañeros a través de Víctor; y cada vez que pasaban por el colegio, me saludaban. Al ver cómo Nicole se agachaba tímidamente, supe que ella no se sentía tan cómoda al respecto. Recientemente, se había apegado más a Alberto durante las clases de teatro; dejándome a mí con Víctor durante la mayoría del tiempo. Los cuatro, sin embargo, teníamos que quedarnos siempre unos diez o quince minutos más después de que las clases terminasen para poder practicar nuestras partes más a fondo. Miss María Elena nos trataba como si fuésemos sus nietos; y su dedicación y afecto hacia la obra me ponía más animada aún. Sin saber cómo, una mano tocó la mía al agacharme. Al ver de quién era… me sonrojé, sintiendo que mis pies tocaban las nubes.



-/-/-

La música me la encargó Miss María Elena a mí para que la grabara en un CD. En realidad, perteneciendo a la familia Aris, yo siempre soy muy organizada con cosas de ese tipo; pero parece que el destino me tiene mucha mala ya que el lunes siguiente, dos semanas antes de la presentación actual, el CD se me había perdido…

-Vamos, Nicole… Miss María Elena no le gusta que lleguemos tarde…- Jose me apresuró como de costumbre; esperándome impacientemente al frente de la puerta de la sala.

Dejé un gruñido escapar de mis labios mientras hablaba conmigo misma. Le murmuré a Jose que se fuera para decirle a Miss María Elena que llegaría un poco atrasada. No noté cuánto tiempo pasó, pero al volver a mirar hacia arriba vi que me encontraba sola en la sala. Abriendo mi escritorio por cuarta vez junto con mi mochila, rebusqué desesperadamente ese CD. Miss María Elena quería practicar la obra con los vestuarios y la música; y yo aún no me ponía mi vestuario, intentando de encontrar primero el CD. Largos minutos después, decidí que era mejor que bajase – o sino, Miss María Elena podría regañarme por mi atraso.



Llegué sin aliento al gimnasio; y al buscar con mis ojos rápidamente – encontré que no había nadie. Fruncí el ceño y empecé a dirigirme hacia el escenario para encontrarme con que una persona baja y con aspecto energético estaba de espaldas, marcando unas cosas en la plataforma con tiza. Al mirar más de cerca, me di cuenta que esos pelos sueltos y medios cafés eran inconfundibles.

-¡Miss!- Llamé, apresurando mi paso hacia ella.

-¡Ah, Nicole! ¡Qué bueno que llegaste hija! Estábamos a punto de empezar. Anda y colócate delante de la cortina; me gustaría ver algo…- Me saludó ocupadamente; sin quitar sus ojos de las tablas de madera.

Yo, con pasos muy ligeros, terminé de llegar al escenario y me coloqué donde me pidió sin preguntar. Ya me había acostumbrado a que me diese órdenes extrañas; sin mayor explicación. Los ojos de Miss María Elena contemplaron mi rostro y sus cejas se juntaron. Mi corazón seguía latiendo rápidamente en mi pecho por la carrera que tuve que hacer para llegar al enorme gimnasio.

-Sí… creo que probaré eso primero…- murmuró, moviéndose repentinamente hacia mí.

Sostuvo mis hombros en sus fuertes, seguras y chicas manos. Otra vez, no pregunté lo que le pasaba por la mente. Esperé lo que parecía ser una eternidad hasta que me soltó y yo miré hacia abajo (pues ella es más o menos una cabeza y media más baja que yo).

- ¿Me puedes hacer un favor?- Me inquirió y yo asentí rápidamente, sintiendo mi maldición entrar a mi corazón (me refiero a la curiosidad, no mi platónico amor por Víctor… esa sería mi segunda maldición. Bueno, volviendo a lo que ocurría…).

-¿Podrías dar tres saltos de conejo hacia tu izquierda, detenerte unos segundos hasta que yo te diga que te vuelvas a mover y de ahí desplazarte como una gallina para el lado…? ¡Ah, y no se te olvide hacer el gesto de los conejos con la nariz, y el cacareo de las gallinas! Son partes esenciales que necesito ver…- Me indicó con la tiza los pasos y hasta dónde debía llegar en el suelo.

Luego, me regaló esas sonrisas malévolas que poseía.



Realmente creo que hacía eso a propósito; a pesar de lo mucho que me agradara, no podía parar de sentirme incómoda estando a solas con ella, y realizando las acciones que me pedía. Al mirarla inseguramente, con mi cuerpo rígido, su sonrisa se amplió e hizo una mueca a que llevara a cabo sus órdenes. Respirando profundamente, intenté relajar mis tensos hombros – ideándome la mejor manera de cómo moverme como un conejo. Había visto muchos programas sobre los conejos, pero nunca me había fijado cómo exactamente movían sus narices o cómo saltaban. Con un oprimido nudo en el estómago; empecé a actuar.



-/-/-

Ya que detrás del gimnasio había solamente un set de camarines y éramos adolescentes; forzamos a los niños a que se desvistieran y se pusieran sus vestuarios afuera de los camarines, donde habían unas bancas blancas para que las personas se cambiaban allí también. En cada camarín había una ducha y una cortina de plástico que era muy corta y sucia. Traté, repugnadamente, de bloquear el olor a cigarro que había. No sabía cómo los profesores al entrar allí (algo que no parecía ser muy a menudo) no se daban cuenta que los estudiantes fumaban adentro del lugar. Intenté de poner esos pensamientos al fondo de mi mente y empecé a escuchar algunas de las conversaciones que los chicos sostenían afuera de los camarines. Cambiarme rápidamente a mi vestuario no fue un problema, ya que realmente consistía en ropa que yo usaba diariamente. Noté, al salir de los camarines sosteniendo mi bolsa plástica donde había guardado mi uniforme, que a Alberto no le era tan fácil ponerse la jardinera encima.

Estaba tan torpemente tratando de encontrar las lonjas que iban encima de los hombros; que decidí ayudarlo.

-Oye... ¿cómo te cae Nicole?- La pregunta salió inadvertidamente de mis labios.

Inmediatamente sentí que sus músculos se tensaron y la forma en que sus ojos miraron hacia otro lado indicó la misma respuesta. Creo que deseó impedir que yo alcanzara a ver el color rojizo que se colocó en sus mejillas. Mmm… quizás podría juntarlos a ellos dos… pensé cuidadosamente; ya que había notado que cada vez Alberto y Víctor hablaban con nosotras, Nicole se ponía realmente callada. Signos de que le gustaaa… decidí molestar a mi amiga sobre aquello después.



-/-/-

Di gracias que nadie excepto Jose me vio actuando de esa manera. Sonrió de par en par y Miss María Elena le indicó a que se acercase junto conmigo.

-Miss, aquí le traje la música que Nicole grabó…- Jose sacó de su bolso un CD que, indudablemente, era mío.

Un gesto de rabia y sorpresa cubrió mi rostro. Jose me echó un vistazo en ese instante y su sonrisa se agrandó. ¡¡ARGHHH!! Mi único, en realidad inútil, pensamiento fue ese. No importa… traté de auto-calmarme… se las vería después conmigo. Miss María Elena le agradeció el CD y nosotras la acompañamos para que lo colocase en la radio que alguien del grupo había traído. Jose estaba ocupadamente enseñándole qué canciones podían ser usadas y para qué escenas cuando volví a sentir esa lava de furor contra lo que hacía. Volviendo a inhalar seguidamente, decidí calmarme. Parecía que no era la única maldecida con algo, ya que mi amiga ciertamente ganaba el premio de ser intrusa. Josesita la Intrusita… aquel nombre cruzó mi cabeza. Esta vez, yo sonreí. Usaría aquello para algunas de mis historias…

La semana siguiente sentía que mis deseos de ir al baño y quedarme allí me invadían por la tercera vez en media hora. Estábamos practicando la escena final; pero esta vez, a la alocada Miss se le había ocurrido practicarla completamente y eso significaba que – que – tragué ásperamente.



Acto Número Tres

-Jose y Víctor… póngase allí,- la profesora de teatro indica con un dedo hacia el lado izquierdo del escenario.

Los estudiantes la obedecen mientras que la profesora se preocupa del resto de sus personajes.

-Ahora… quiero que ustedes dos se den un beso y yo les diré cuándo paren.- Anuncia brevemente, como si no fuera nada, y mira hacia donde están colocados.



Nicole siente que su corazón se achica cada vez más mientras que Jose devora a Víctor. Entre aquella unión de labios; ella notó que Víctor sonreía. Trató de apartar sus ojos de la escena pero lo encontró inevitable. Luego de cinco o diez segundos, los cuales para ella fue una eternidad, Miss María Elena habló.

-De acuerdo… me parece bastante real.- Se volteó para hablar con Alberto y Nicole, mientras que ésta última notó que sus dos amigos no habían parado de besarse – sino que respiraron otra vez para besarse de nuevo. –Ahora, ustedes dos… intenten lo mismo. Necesitamos que la última escena contenga besos que parezcan verdaderos. Traten de pensar en la fuerte química que debe existir entre sus dos personajes y llévenla a cabo.- Ordenó otra vez a los atolondrados niños.

Nicole sintió que Alberto tomó sus sudorosas manos, justamente como en la obra lo decía. Cerró los ojos momentáneamente, esperando a que la atrocidad pasara. En su mente seguía pensando en Víctor… en cómo había besado de vuelta a Jose…



-¡Nicole, yo sé que quieres estar besando a mi amigo ahora, pero debes concentrarte en lo que hacemos nosotros dos! Ni siquiera puedo besarte aún ya que sigues murmurando el nombre de Víctor…- Alberto exclamó desesperado, un poco fuerte.

Ella abrió los ojos, horrorizada. Al escuchar que Jose y Víctor se volteaban para verla – su esperanza de no hacer el ridículo de sí misma se esfumó. Jose le echó una ojeada hasta que se volvió a fijar en Víctor y lo empezó a besar otra vez, esta vez a propósito para que Nicole se sintiese celosa. La pobre actriz pensó que su mundo no podía convertirse más en una pesadilla…



-¿Nicole, te encuentras allí?- Una voz masculina interrumpió mis pensamientos.

Sentí que mis mejillas se sonrojaron y asentí débilmente, aún sorprendida por lo que había imaginado. Alberto me contempló otra vez y me di cuenta que estábamos los dos en el escenario – solos. Luego, mis ojos divisaron a Miss

María Elena quien parecía tener unos problemas técnicos con la música. Moví mis brazos, tratando de relajarme. Mi maldición no me dejaba tranquila (la número dos), ya que al echar un vistazo a Jose – noté que charlaba animadamente con Víctor y que éste le sonreía de vuelta. Suspiré y mi atención se volvió a Alberto. Él miraba a Miss María Elena,rígidamente. Empecé a caminar por el escenario para gastar tiempo y para – prepararme.



¡Oh! ¿Por qué mi personaje tiene que besar a alguien? Mis dramáticos pensamientos se apoderaron otra vez de mi autocontrol. Los segundos pasaban lentamente… como una tortuga que quiere atrasarse a propósito. En parte estaba feliz, ya que el momento en que El Beso (pues así decidí nombrar el pequeño acontecimiento) ocurriría, estaba a trillones de millones de cuadrutinos de segundos más allá. Pero por otro lado, estaba horrorizada – ya que a veces sentía que mi corazón recolectaba el suficiente coraje para actuar la escena, pero luego eso se iba… y los segundos pasaban lentamente…

-¡Voila! Ahora sí que podremos hacer esto, mis pequeños actors.- La manera en que Miss María Elena mezclaba tres idiomas no me sorprendía, ya que era un detalle de ella que aprendí a ignorar a través del tiempo – aunque a veces usaba palabras que ni hasta comprendía lo que significaban… -Ahora pueden actuar…-



Las trágicas – devastadoras – aterrorizantes palabras fueron dichas. ¡Nooooo! Sentía que mi mundo se volvía a hundir; que el sudor que caía por mi frente se desquitaba conmigo… que el piso se empezaba a mover y un terremoto espantoso se acercaba. Esta vez, mis talentos teatrales no podrían hacerme escapar aquella situación. Mis ojos miraron escalofriantemente a los de Alberto – y en ese instante toda la tragedia, la muerte inédita que había pasado por mi mente, se fue. Así de simple. Sus ojos estaban relajadamente observando los míos, y en su rostro yacía una pequeña tímida sonrisa. Sin saber cómo, mis pies me llevaron más cerca de él y no sé cómo – pero llegamos a estar tan cerca el uno del otro, que sentía su respiración. Mi corazón estaba palpitando tan rápidamente que no alcanzaba a contar cuántas veces saltaba.

Luego, él tomó mi mano y acariciándola suavemente… me permitió una relajación que nunca había sentido antes. Y así fue como la hazaña del espeluznante Beso, ocurrió.



-/-/-

Ohhh… pensé al contemplar intensamente la escena de Nicole y Alberto. Ohhh… volví a sentir un apretado salto en mi estómago. Parecía que Nicole había conseguido un avance espantosamente notable en su don; o que realmente un milagro ocurría al frente de mis ojos. No les mentiré – una lágrima solitaria salió de mi ojo. Noté que estaba agarrando fuertemente la mano de Víctor y él, al echarme un vistazo, me dio una sonrisa que mató todos mis pensamientos. Sin embargo, no quité mis ojos de la escena hasta que sentí que una mano rozó mi mejilla. Confundidamente, recorrí la mano con mis ojos hasta llegar al rostro de la persona. Fue ahí cuando El Beso con el que tanto había soñado por un año, llegó.



-/-/-



-¡Oh, mi queridísima NICOLE!- La manera en que Miss María Elena gritó mi nombre me hizo volver a la realidad.

Parpadeando varias veces, me volví hacia ella y vi que estaba saltando. Unas risas salieron de su boca mientras que seguía dando saltos por todo el piso del gimnasio. Pero estos saltos no parecían actuados como la mayoría de sus movimientos, sino que daban la impresión que estaba saltando de verdad. Frunciendo el ceño, volví a mirar a Alberto quién se reía sin parar; moviéndose hacia atrás y adelante... hasta que se agarró de la muralla para evitar caerse.

Por la tercera vez en el día; mis pupilas se agrandaron. Largos segundos pasé allí, esperando a que todos se calmaran – bueno, por lo menos los cinco que estábamos allí… ya que el resto se había ido a casa. Una extraña sensación entró a mi corazón al ver a Jose y Víctor besándose – por la primera vez. No sentía una vaga sensación que me faltaba el aire o una pena tan enorme que me rompería el corazón… sino que una abundante alegría al ver que algo finalmente le resultaba a mi amiguita.



Como todos dicen; si no puedes vencerlos, únete. Fue así como yo, la callada y enamoradiza Nicole (ahora enamorada de otro tipo al parecer, mis ojos se agrandaron cuando este pensamiento cruzó mi mente), empezó a reírse y a saltar como Miss María Elena y Alberto hacían.



-/-/-



La obra “Yo y mis Incoherencias” fue un éxito. No sé cómo explicarles – pero a través del poco tiempo que tuvimos para realizarla, muchas cosas se me aclararon. Víctor y yo – bueno, digamos que empezamos a vernos más. Miss María Elena parecía realmente feliz y tan emocionada durante tres semanas, que en el estreno de la obra no paraba de reírse. Vino mucha gente; más de la que yo esperaba. Parecía que mis compañeras habían decido ir… incluso hasta personas de cursos más arribas. Nunca supe cómo sabían lo de la obra, pero sospeché que Miss María Elena tenía algo que ver con eso. Como era esperado, nada ocurrió mal y la última escena - ¡puff! Madres llorando vinieron a felicitarnos a los cuatro mientras que sus esposos explicaban emocionadamente que cada movimiento que dimos parecía ser el perfecto… etc.

Nicole y Alberto… pues… digamos que realmente sus personajes les pertenecen: la vecina loca y el jardinero enamoradizo – y que además, pasaron la historia de la obra a la vida real…. Todo esto lo procesaba mientras estaba observando su actuación; ya que decidimos presentar la obra dos veces en dos días distintos por si alguien no podía ir a verla. La cantidad de gente que vino fue casi la misma que la de la noche anterior. Fruncí el ceño al espiar a través de un hoyo de la cortina en el escenario. ¿Cómo era que tanta gente se enteró de nuestra obra? Volví a meditar. En el colegio se hacían muchas actividades, pero yo, a las pocas que había ido, nunca había visto tanta muchedumbre como la de la noche anterior y ésta…. Cuando divisé a Miss María Elena comentando animadamente que ella nos había ayudado a armar la obra a un señor mayor; negué con la cabeza. Seguramente; ella tenía algo que ver con todo eso…



FIN.



"Muchas palabras nos tocan,

Las flores nos alumbran el día

Mientras que las abejas susurran mentiritas…

Algo suena entre toda es conmoción…

-¿Qué es?-

Una risita escondida bloquea la respuesta,

-¿Quién es?-

A esta pregunta; el pasto se menea.

-¿Cómo es?-

-Risueña y curiosa – suspiran los elementos.

¿Qué será esa cosa? ¿Quién será esa criatura?

¿Cómo será esa esencia?

Todo es uno… uno es todo.

Ella es uno, ella es todo."





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Últimos comentarios sobre este cuento

Fecha: 2009-07-18 13:27:56
Nombre: Csar Muoz
Comentario: Excesivamente largo. Pierde inters la historis con explicaciones y dilogos sosos.


Fecha: 2009-07-01 09:47:03
Nombre: marta rivas
Comentario: Lei este cuento por los comentarios que le dedicaron... La verdad me gust ms el poema final, que el cuento mismo.




Fecha: 2008-12-16 07:22:33
Nombre: Nicolas de Soza
Comentario: la verdad q este cuento fu mas de lo esperado... y felicito al q lo iso... aunq me ubiese gustado q la protagonista ubiese besado a Vctor y no su amiga, pero bueno en fin... muy lindo cuento...


Fecha: 2008-01-18 14:56:40
Nombre: Iris Denise
Comentario: me encanto este cuento es un cuento triste y a la misma vez motivador.



Fecha: 2007-03-13 09:22:47
Nombre: MAR & SOL
Comentario: Est super tu cuento y sigan adelante..mmm q romantico....



Fecha: 2006-12-13 08:20:28
Nombre: gmr
Comentario: muy linda la idea... se nota que la edad de la escritora es la relatada en el cuento...
en el futuro tal vez pueda cambiar un poco el estilo coloquial con el que escribe. sigue adelante nena!



Fecha: 2006-12-08 12:18:15
Nombre: SARA
Comentario: ME HA GUSTADO UN MONTON SI LO ICIERAS MAS CORTO MEJOR PQ ESTE CUENTO ESTA EN LA PAGINA DE LOS CUENTOS CORTOS.

SALUDOS Y FELIZ NAVIDAD



Fecha: 2006-12-02 13:18:19
Nombre: fatima
Comentario: esta muy padre leeanlo




Fecha: 2006-11-21 16:37:10
Nombre: karla
Comentario: estabueno



Fecha: 2006-11-09 06:07:44
Nombre: Maryorie
Comentario: muy bueno



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