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Autor: Sarah Alvarez

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Cuento publicado el 28 de Agosto de 2017


¬°Lo volv√≠ a hacer!. No quer√≠a, de verdad. Pero no puedo no verlo. Estaba sentado justo a la entrada, pas√© y me top√© con √©l, salud√≥ como hace cada d√≠a. Yo cabizbaja apenas y emit√≠ una leve sonrisa. Sent√≠a que me ruborizaba y para evitarlo desviaba la mirada. Cierto es que mis ojos me delataban, pero yo sent√≠a que pasaba desapercibida. A decir verdad √Čl apenas y se percataba de mi presencia. Me dirig√≠ al elevador para llegar a mi oficina donde mi jefe ya me esperaba, eran d√≠as de mucho trabajo, la apertura del nuevo restaurante nos ten√≠a inmersos en compromisos y reuniones interminables.

Por la tarde lo busqué en la entrada, en el elevador y también pasé por la cafetería. No estaba.
Inmersa en el nuevo proyecto llegaba m√°s temprano y a media ma√Īana sal√≠a de la oficina a reuniones y ejecuciones de trabajo. A veces por la tarde ya no regresaba a la oficina o lo hac√≠a muy tarde. En esta Ciudad tan complicada con el tr√°fico, el tiempo no rinde. Aunque miraba con atenci√≥n para encontrarlo cada vez que llegaba al edificio de la oficina no lo ve√≠a. Recordar lo guapo y lo elegante, no tengo idea de su edad, solo puedo decir que me atrae mucho. Much√≠simo.
El restaurante estaba por abrirse, entre los abastecimientos y con los √ļltimos detalles de decoraci√≥n no faltaba¬Ö que el plomero, el carpintero o un retoque de pintura en los muros, no ten√≠a tiempo para m√≠, todo deb√≠a lucir perfecto. El cansancio se presentaba y el stress era un intruso abusivo.
Finalmente la noche de apertura, engalanada por importantes amigos de mi jefe, colaboradores y futuros clientes dieron una noche elegante, sobria, llena de emoción y con gran satisfacción por lo acontecido, me retiraba y al despedirme vi una cara conocida lo cual no llamó mi atención con el cansancio ya no me percataba de cada detalle como lo hice antes y durante el evento.
Se limpiaron las √ļltimas mesas, se colocaron las sillas y todav√≠a en el fondo de sal√≥n hab√≠a algunas personas que disfrutaban de la pl√°tica y de lo que el lugar les hab√≠a ofrecido. Me acerqu√© a despedirme y ah√≠ estaba √©l, no pod√≠a no verlo, √©l estaba ah√≠, al pretender saludarlo o m√°s bien despedirme, el capit√°n de meseros me llam√≥, justo en ese momento los invitados se levantaron y en grupo se acercaban a por sus sacos y abrigos para salir, no pude hacer nada m√°s que acompa√Īar al capit√°n para revisar el n√ļmero de los vinos consumidos, mismos que contaban para tramitar su pago.
El fin de semana me sirvió para recuperar un poco las energías consumidas, pero más para ordenar mis ideas organizando las nuevas actividades que se tendrían en la oficina con la puesta en marcha del nuevo restaurante.
El lunes siguiente llegué tan entusiasmada a las oficinas, lo buscaba en cada persona, en cada asiento, incluso busqué en el libro de registro. No sé su nombre pero de pronto creía que sí. De cualquier manera no lo encontré.
Al bajar por la tarde, lo hac√≠a con la ilusi√≥n de encontrarlo, me imaginaba que lo encontrar√≠a en el elevador, me cuestionaba a m√≠ misma qu√© le dir√≠a, seguro le preguntar√≠a si le gust√≥ la inauguraci√≥n del restaurante, pero no sab√≠a ni quien era, ni tampoco como lleg√≥ ah√≠, yo hice las invitaciones, conoc√≠a a los invitados, ¬Ņqui√©n es?, ¬Ņc√≥mo es que no lo conozco?.
Un d√≠a en la oficina percib√≠ una loci√≥n conocida, lo raro es que yo estaba sola, nadie hab√≠a entrado, ni siquiera era en el tel√©fono donde la mayor√≠a de las veces reconoc√≠a la loci√≥n de mi jefe, pero adem√°s esta no era la loci√≥n de mi jefe. Esa loci√≥n me conectaba con √©l. Me par√© de mi escritorio y fui a dar una vuelta por las oficinas y no lo vi, tampoco vi a alguien que hubiera podido ser el protagonista de tan deliciosa loci√≥n. Volv√≠ a mi escritorio y busqu√© la lista de invitados de la inauguraci√≥n, la revis√© minuciosamente, ubiqu√© a cada persona y cada lugar asignado, si bien no conoc√≠a a todos, me era f√°cil ubicar lugar, nombre y acompa√Īante, pero ninguno que fuera √©l.
Decid√≠ que podr√≠a preguntarle a mi jefe sin despertar ninguna sospecha de la inquietud por saber qui√©n era la persona que estaba sentado con √©l el d√≠a de la inauguraci√≥n y por el que lat√≠a mi coraz√≥n al verlo en el lobby de las oficinas algunas ma√Īanas y al que ten√≠a m√°s de 3 meses de no haber visto. Resolv√≠ preguntarle al d√≠a siguiente.
Al llegar por la ma√Īana y despu√©s de haber realizado mi indiscreto paseo por los lugares comunes del edificio con la intenci√≥n de encontrarlo, entr√© decidida a preguntarle a mi jefe, solo que √©l no estaba de humor para que yo iniciara mis pesquisas, as√≠ que lo dej√© pasar.
El restaurante no brillaba aun como seg√ļn hab√≠amos proyectado y detalles segu√≠an saliendo, adecuaciones, cambios de todo, el personal result√≥ inestable, las ventas no sub√≠an, se culpaba a la calle, al calendario que si por vacaciones, puentes, d√≠as festivos, y creo que hasta las siguientes elecciones pol√≠ticas tomaban partido en nuestras bajas ventas. La promoci√≥n, publicidad, cocktailes de invitaci√≥n para dar a conocer el lugar, el apoyarnos con presentaciones de vino, whisky y mezcladores solo ayudaban a incrementar los gastos, as√≠ que mi jefe y sus socios, no estaban tan contentos como cuando est√°bamos en los preparativos.
Hubo que incrementar todo, empezando por las energ√≠as. Mi jefe pretend√≠a que yo resolviera la situaci√≥n y que el restaurante diera los frutos que se hab√≠an imaginado dar√≠a. As√≠ que, entre, evaluaciones, encuestas, campa√Īas de publicidad, propaganda y contactos de relaciones p√ļblicas me vi envuelta por varios meses, hasta que el resultado nos empez√≥ a gustar a todos, lo √ļnico es que se detuvieron otros proyectos en los cuales estaba trabajando, as√≠ que con tanto trabajo en el restaurante y oficina no me daba tiempo, a veces, ni del paseo en las oficinas para buscarlo por la ma√Īana.
Gracias a lo comprometida que me vuelvo en el trabajo y a que no me da tiempo ni para quejarme pude salir avente en varias de las tareas encomendadas, con lo cual me sugerí un descanso, y pensé que un spa podría ser de gran ayuda para renovar mi energía.
Dispuse y preparé mi salida, solo 2 días que unidos al fin de semana, me daban una excelente oportunidad de salir. El lugar que elegí resultó hermoso y gratificante, me encantó haber estado ahí, al lado del mar, con noches de luna llena y días de sol. Al regreso en el avión me topé con una revista, las cuales tengo por costumbre ver y justo en la contraportada aparecía él, mi corazón dio un vuelco y creo que se sintió en todo el avión, fue una sorpresa maravillosa verlo ahí, era un anuncio del hipódromo y en la foto rodeado de muchas personas estaba él.
El siguiente fin de semana se festejaba el cumplea√Īos de una amiga, as√≠ que propuse ir al hip√≥dromo, nadie refut√≥ la idea, y nos fuimos. Comimos, disfrutamos las carreras, celebramos y lo busqu√© en cada lugar pero la ida aunque divertida result√≥ infructuosa para mi, despu√©s de semejante y absurda idea decid√≠ no volverlo a buscar, y la idea de preguntarle a mi jefe ya tambi√©n la hab√≠a descartado.
Desilusionada por mi propia decisión continué mi trabajo, absorta siempre en desarrollarlo lo mejor posible, preparando nuevos proyectos y buscando salidas con amigas que al saberme sola insistían en presentarme a un amigo, sé que no eran ellos, sino yo la que no buscaba, ni quería una relación, como buen pretexto siempre antepuse el trabajo, incluso mi jefe insinuó en alguna ocasión que me podría presentar a alguien, le dejé muy claro que no tenía intención de conocer a nadie, así que desistió de su absurda idea.
Mis amigas no, pues siguieron presentándome en forma casual y en completa complicidad a todo caballero que presentaba alguna de las característica que creíamos serían relevantes, divertido era lo que encabezaba la lista, seguido de conversador y también pedíamos que no bebiera en exceso y que por lo menos que trabajara, la verdad es que las expectativas ya habían sido editadas conforme me desilusionaba de cada amigo que me presentaban.

Un d√≠a les dije a mis amigas que ya no se preocuparan en presentarme con nadie, o de llevarme un compa√Īero, yo ya lo ten√≠a m√°s que superado, as√≠ que si quer√≠an salir conmigo ser√≠a con nadie como acompa√Īante. Despu√©s de un rollo de cada una, accedieron.
No es que no tuviera alg√ļn amigo, gal√°n o pretendiente en puerta, lo que pasa es que yo en secreto segu√≠a buscando al que por muchas ma√Īanas estuvo en la sala de recepci√≥n de entrada del edificio y al que nunca m√°s hab√≠a vuelto a ver.
Pasaron varios meses y me encontr√© con un compa√Īero de la carrera, el buen Gonzalo, quien hab√≠a sido una persona amable aunque poco nos tratamos en la escuela, despu√©s de ponernos al d√≠a, me cont√≥ que estaba divorciado con una hija de 16 a√Īos que viv√≠a con su mam√°, el viv√≠a solo y no ten√≠a ninguna relaci√≥n, comenzamos a vernos con m√°s frecuencia cuando el trabajo nos lo permit√≠a, y reiniciamos una buena amistad, nos acompa√Ī√°bamos mutuamente. Un d√≠a me cit√≥ en un caf√© cerca de su oficina, pues ten√≠a que hablar de algo muy importante. En la cita me plante√≥ que un conocido de √©l buscaba a una persona que le ayudara a abrir un restaurante en Playa del Carmen y Gonzalo le propuso que hablara conmigo, como sab√≠a que lo habr√≠a evadido, y que mi respuesta ser√≠a un rotundo no. Gonzalo se encarg√≥ de que ese mismo d√≠a el famoso inversionista que por unos pocos d√≠as estar√≠a en la Ciudad de M√©xico estuviera presente en el mismo caf√©. No tuve otra que escuchar la oferta y aunque trat√© de declinarla, no me lo permiti√≥, yo no quer√≠a cambiar ni mi trabajo, y menos mi lugar de residencia, no s√© c√≥mo acept√©, as√≠ que llegu√© a mi trabajo, habl√© con mi jefe le plantee lo ocurrido y le present√© mi renuncia, mi jefe no intent√≥ detenerme, creo que hasta gusto le dio que me separa del trabajo que hab√≠a venido desarrollando por m√°s de 10 a√Īos, he de decir que me caus√≥ un poco de sorpresa, esperaba que me convenciera de no irme. No entend√≠a lo que estaba pasando era como estar en un sue√Īo y querer despertar, pero ni so√Īaba, ni despertaba, as√≠ que pasados unos d√≠as dej√© mi trabajo y fue entonces cuando un tremenda sensaci√≥n de tristeza me recorri√≥ todo mi cuerpo, pues no volver√≠a a ver a quien ya no hab√≠a vuelto a ver. Me desped√≠ del lugar, incluso de √©l. Al salir, mi jefe que no se acordaba que ya no era mi jefe me dio varios encargos aprovechando que ir√≠a a Playa del Carmen, sin m√°s remedio y agradeciendo la amistad que se iniciaba entre mi ahora exjefe y yo, me compromet√≠ a hacer cada uno de los encargos solicitados.

Al llegar a mi destino, hube que buscar casa, conocer y reconocer los lugares a donde ahora ir√≠a ahora a trabajar y claro mis amigas amenazaron con irme a ver, as√≠ que las tareas inclu√≠an buscar un hotel para que se hospedaran, tuve muchas cosas que hacer antes de presentarme a trabajar con el nuevo jefe. Aun no sab√≠a c√≥mo hab√≠a aceptado llegar all√°. Me arrepent√≠a cada momento, pero ya estaba ah√≠, por las noches viendo al mar, una l√°grima escurr√≠a mi rostro, la tristeza y soledad se hac√≠an presentes, la verdad es que siempre estaba sola y hac√≠a ya tiempo que estaba triste. No s√© qu√© extra√Īaba, m√°s bien era la melancol√≠a que mece el mar la que provocaba mi intensa tristeza.
Cumpl√≠ con las tareas y encargos de mi ex jefe, solo faltaba uno que ten√≠a que entregar en persona el siguiente s√°bado. Mis amigas llegaron y tuvimos unas vacaciones maravillosas en el hotel que hab√≠a reservado, bebimos, bailamos, comimos, dormimos, jugamos en la playa como ni√Īas, re√≠mos y re√≠mos, recordamos nuestras aventuras de ni√Īas y de no tan ni√Īas. Al despedirlas sent√≠a como se hac√≠a chiquito mi coraz√≥n y como la tristeza se instalaba en mi pecho. Llor√© y creo que mucho. La verdad quer√≠a regresarme con ellas. Lo malo es que no ten√≠a a qu√© regresar, nadie me esperaba en la Ciudad ni siquiera un escritorio.
Recogí mis cachitos y me armé nuevamente para seguir adelante, al lunes siguiente me presenté en mi nuevo trabajo. Se me dificultaban varias de las tareas, la primera era el lidiar con un grupo de jóvenes inmaduros que piensan que con la buena intención de tener un restaurante en la mejor playa estarán de fiesta siempre y con dinero en la bolsa. Las órdenes eran ambiguas, los planes cojeaban y los compromisos no se los tomaban enserio, pero ya estaba ahí, no me podía regresar derrotada y sin nada, así que seguí adelante, tomando más tiempo en rehacer que en hacer. Mi ex jefe me marcó, la verdad no me había acordado de él, me recordó que tenía un pendiente que no había realizado, justo en ese momento que acordé del sobre que debía entregar en propia mano, así que me salí de inmediato de la oficina y tomé un taxi para llegar al destino donde había que entregar el sobre.
Llegu√© y toqu√© la puerta, pero nadie sali√≥, me asom√© por la puerta de atr√°s y un joven que estaba al cuidado de los bellos jardines me abri√≥, pregunt√© por la persona seg√ļn las iniciales A.R.M, y me dijo que esperara, despu√©s de 20 min. que se me hicieron eternos o√≠ la llegada de un auto por la ventana alcanc√© a ver que se baj√≥ una persona con paso apresurado entr√≥ a la casa d√≥nde yo aguardaba, abri√≥ abruptamente la puerta, me levant√© por el susto y me sent√© de inmediato al ver que era √©l. √Čl . el que buscaba cada d√≠a, del que a√Īoraba cada noche y que trataba de no recordar. Me salud√≥ y se disculp√≥ por la espera, yo no pod√≠a articular palabra, creo que alcanc√© a decir algo, pero mi cuerpo se desvanec√≠a en su presencia, me dijo, vienes a dejarme una informaci√≥n ¬Ņno?, y yo la ten√≠a en mis manos pero no lograba verla. √Čl se acerc√≥ y tom√≥ el sobre de mis manos y con un leve roso toc√≥ mi mano, que justamente estaba helada, quise despedirme y salir, pero quer√≠a saber por fin quien era, no hice nada. No pod√≠a ni hablar ni moverme.
Me ofreció algo de tomar, le pedí un poco de agua, al tomarla sentí que regresaba a pisar tierra y volví al mundo. Aun así seguía sin entender nada.
Me dijo que en ese momento le hablaría a su hermano para avisarle que por fin estaba en sus manos la información, iba a preguntar si mi ex jefe era su hermano, pero ya estaba hablando con él y con sonrisas y medias frases le dio las gracias por lo que le había enviado.
No entend√≠a lo que pasaba. Era hermano de mi jefe, y nunca lo supe, lo buscaba constantemente pero no estaba en la Ciudad de M√©xico, ahora entend√≠a por qu√© no lo hab√≠a vuelto a ver, mis piernas temblaban y yo tambi√©n, quer√≠a entender lo que pasaba, quer√≠a armar los hilos de la historia pero no pod√≠a, me ofreci√≥ algo m√°s fuerte y sent√≠ que lo necesitaba, pero no pod√≠a salir de ah√≠ porque mis piernas no me aguantaban y no pod√≠a tomar nada porque mis brazos no pod√≠an alzar la copa, √©l comenz√≥ a hablar, su voz era melodiosa, encantadora, me recordaba las veces que le o√≠ decir ¬ďbuenos d√≠as¬Ē, lo conoc√≠a de traje y corbata, aqu√≠ estaba con una camisa de algod√≥n de color azull con amarillo, y un pantal√≥n beige, se ve√≠a tan guapo que no lo dejaba de ver, hasta ese momento me acord√© que no me hab√≠a retocado el maquillaje y que desde que llegu√© a playa solo me recog√≠a el cabello y el maquillaje cada vez lo usaba menos, cuando sal√≠ de la oficina del restaurante ni siquiera me retoqu√© con labial, quer√≠a que el d√≠a volviera a empezar, tambi√©n quer√≠a regresar al d√≠a que le iba a preguntar a mi jefe por √©l, sin saber que era su hermano, pero lo que m√°s quer√≠a era lanzarme a sus brazos.
No hice nada. Mientras yo recordaba y ataba cabos, √©l hablaba, no s√© qu√© dec√≠a, solo s√© que me encantaba. Comenc√© a tomar mi copa, √©l se acerc√≥ a d√≥nde yo estaba sentada y me dijo que me recordaba, entrando todas las ma√Īanas en tacones altos y traje sastre por el edificio de las oficinas, alcanc√© a preguntar c√≥mo es que viv√≠a en Playa del Carmen y comenz√≥ a contarme c√≥mo es que desde muy chico se fue a vivir a Playa y acud√≠a a la Ciudad lo menos posible, tomamos unas copas de vino y trajeron una cena deliciosa, me invit√≥ a conocer la casa y los jardines y la maravillosa vista que ten√≠a al mar, vimos hacia el mar y al oscurecer las estrellas brillaban m√°s que ninguna otra noche, y esta vez tambi√©n escurrieron l√°grimas en mis ojos pero fueron de felicidad, al ver mis l√°grimas me pregunt√≥ que pasaba y le dije que no entend√≠a como se dan las cosas, me abraz√≥ y bes√≥ mis labios, dijo que √©l hab√≠a imaginado tantas veces esa escena pero que la ve√≠a imposible estando yo tan lejos de √©l.
Cuando iba a la ciudad visitaba a su hermano, para verme. Mi ex jefe sabía las intenciones de Alejandro, que hasta ese momento supe su nombre, pero mi jefe le dijo que ni le moviera, que yo jamás cambiaría la ciudad por una playa, y que él no podría vivir en la ciudad, así que Alejandro solo cuando tenía que ver asuntos en la ciudad acudía al edificio de las oficinas y me esperaba en la entrada.
El tiempo pasó sin darnos cuenta, en su habitación llegó el amanecer, con nuevas ilusiones y deseos contenidos que afloraron en ese momento.
Mi tel√©fono no dejaba de sonar, mis jefes estaban furiosos de que no me hubiera presentado a trabajar y ya ni que decir de que el d√≠a anterior hab√≠a salido sin decir nada. Llegue al trabajo despu√©s de haber pasado por mi casa para cambiarme, mis jefes estaban en la entrada como padres esperando al hijo, salud√©, me met√≠ a mi oficina, tom√© agua, orden√© los documentos y me dirig√≠ a la sala de juntas, donde estaban todos pensando y deliberando como llamarme la atenci√≥n, me sent√© frente a ellos y expuse los avances y mejor a√ļn un proyecto concreto con metas coherentes y compromisos impostergables para quien quisiera echar a andar el negocio y como √ļltima hoja mi renuncia. El silencio fue largo. Mis jefes se dieron un momento para reflexionar y darse cuenta que ten√≠an que comprometerse en realidad y dejar un poco la fiesta si es que deseaban llevar a buen t√©rmino su restaurante. Me desped√≠, sal√≠ de la oficina, afuera me esperaba Alejandro para llevarme a conocer los alrededores que tanto le maravillaban a √©l y que ahora juntos disfrutar√≠amos.







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