La esposa fiel

Autor: Pablo Guillen

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Cuento publicado el 26 de Diciembre de 2016


Cuando Mabel llegó a la habitación acompañando a Lucio, lo hizo temblando de miedo, nerviosa y casi a punto de soltar el llanto, sabia el paso peligroso que había tomado, sin embargo, arriesgó la integridad moral y posiblemente el desprecio de los que la rodean si descubren por casualidad o por algún chivato, la vieron en compañía de Lucio,un atractivo hombre falta de escrupulos y de conciencia; la puerta de la habitación del hotel se cerródejando a la pareja iluminada por la luz del dia, asi no hubo necesidad de utilizar la artificial, se supone, según la costumbre, las citas de amor se hacen al atardecer o de plano por las noches, nunca por la mañana o al mediodía, el encuentro de la pareja era clandestino, se suponía.


Lucio. morboso y excitado, pide a Mabel despojarse de las prendas, ella se cohíbe, puesto que nunca se había expuesto a ningún hombre que no fuera su marido, lo hizo a medias.
- !No, no mi amor, también el brasier! Meloso, Lucio le pide continue.
Con la cabeza un poco inclinada, avergonzada, muestra los senos un poquito flácidos lejos de aquella juventud cargada de ilusiones, de esperanzas, vestida de blanco y con la promesa de amor eterno entre Mabel y Benjamin frente al sacerdote, frente a Dios.
- !Anda, anda! Falta el calzon, no me hagas sufrir gordita preciosa!

y si, los años habían transformado la figura esbelta, acinturada y muy bustona de la futura licenciada en administración de empresas; el nacimiento de dos hijas y un hijo, contribuyeron a la transformación física, aunado a la indolencia, el dessinteres a los gustos de la esposa por parte de Benjamin, para el, el lugar de la mujer es en casa atendiendo al esposo, a los hijos. Se olvidó de la promesa, que su mujer, siendo novios, se matriculase en la universidad.
- !No Lucio, creo que, no estoy preparada, amo a mi marido, no le puedo hacer una canallada, además, me da vergüenza mi cuerpo! !Vamonos de aquí mejor!
- Tontita, nadie lo sabrá, te juro por dios santito yo pico de cera. !Anda, ya subete a la cama.

Obedece y se trepa a la cama, se cubre con una sabana para esconder su sexo a los ojos avariciosos e impúdicos de quien la sedujo y le prometió el cielo que Benjamin, el macho mentiroso, en vez del paraíso le dio el infierno en cambio.
- !Vaya, vaya! ¿Qué tenemos aquí? !Umm! !Se ve estupendo!

Lucio hace a un lado la sabana, ahora si, el cuerpo desnudo de Mabel queda a disposición de quien la va a poseer, se desabrocha el pantalón, cuando a punto estáde penetrar a la esposa ajena, esta llora, las lagrimas en abundancia ruedan por las mejillas, las manos de Mabel empuñan con fuerza el colchón y... el barco resiste el vaivén de las olas producto de la tormenta: izquierda, derecha, arriba, abajo, de pronto, la ama de casa abandona la idea de hallar salvavidas, poco a poco la tempestad aminora y la calma encuentra a la mujer aferrada con las uñas en la espalda de Lucio, jamas antes, porque se guardó, ni durante los 25 años de matrimonio había recibido tremenda gratificación, el orgasmo no fue nada mas de película, si no de antología, durante el intercurso, se transportó a las locas fantasias de su despertar sexual, deseó mil veces hubiera sido Benjamin y no este aprovechado ladron de amores.


¿Lloróde felicidad, de remordimiento? Solo ella lo sabe, lo que si era cierto y a nadie podría engañar, era la espalda razgada, el perfume de su sexo satisfecho que por mas de dos décadas clamóen silencio le obsequiara aunque sea una solo vez el compañero que se apropió de su virginidad, la felicidad de sentirse una mujer plena.
Lucio no la quiere para siempre, Mabel es un nombre mas en la lists de conquistas, mañana sera otra que termine bajo sus piernas, cruel destino de las insatisfechas y olvidadas mujeres casadas. El sopor que causa después del actol os mantiene esimismados por el placer recibidos, rendidos por la entrega, ajenos están al ominoso futro que les espera.

La puerta se abre de golpe, violentos irrumpen en la escena un sujeto seguido de tres jóvenes, son las hijas y el hijo de Mabel que tunden a puños. a patadas, con lo que pueden a Lucio, el marido a toda prisa, se abalanza contra la esposa tendida en la cama dándole de golpes en la cara, furioso y gritándole eres una puta desgraciada, hace el intento de asfixiarla con las manos manchadas de sangre, poco falta para que Mabel y el antes afortunado Lucio, acaben muertos por infieles, el encargado del hotel y los empleados avisados por los gritos, el ruido de los golpes y los ayes de dolor acuden a la habitación donde se desarrolla el drama; una pareja golpeada al máximo, posiblemente muertas o sin sentido y cuatro personas enajenadas profiriendo improperios a los caidos.

La comadre de ambos, celosa por la predilección de Lucio por la desechada Mabel y no ser ella quien goce de los encantos del seductor de marras, da santo y seña del par de fornicadores, error garrafal de la que recibió en resguardo a una de las hijas en el sacramento del bautismo, no imaginó el resultado trágico de la indiscreción. Jamas debióconfiar el "barba Azul andaba tras las caricias y sexo reprimido de la esposa reclusa del deseo prohibido. Los participantes de la trifulca terminaron unos en el hospital, uno en la cárcel acusado de lesiones gravosas e intento de homicidio, los hermanos en detención domiciliaria.

- Benjamin, tú eres el causante de mi desgracia, me enamoré de tus palabras de amor, de tus atenciones caballerescas, de tus promesas y yo tonta te crei, acabaste con mis sueños, con mi futuro, aun que te amé´, tu mismo destruiste todo sentimiento que mi corazón albergaba por ti, y lo peor que hiciste, poner en contra mia a mis hijos, que ahora no me bajan de infiel, de adultera, de puta barata, que te engañé siendo tu un buen padre, un buen esposo, trabajador y cumplido. Eso me duele, por el concepto que ellos tienen de mi. ¿Como te atreviste inmiscuir a mis tesoros en nuestros problemas, tu lo sabes, no eres una perita en dulce, si te engañé, solo fue una vez pero tu esposito mio, cuantas veces dormi sola, cuantas veces esperéllegaras temprano, cuantas veces por la mañana entraste por la puerta oliendo a otra mujer, cuantas veces te satisfizo mi cuerpo, y yo que? Me dejaste empezada,!cuando tuviste la bondad de cumplir como marido? ¡Cuantas veces? Las que quisistes, no las que quise. Ahora estaras´satisfecho de tu obra, soy la mujer mala, la que todos señalan mujer del arrabal. !Vete, lárgate de mi vista, ya todo terminóentre nosotros! Lo que mas me duele es el abandono de mis hijos. !Vete y que te bendiga Dios!

Benjamin salió del cuarto del hospital donde Mabel se recuperaba de las heridas por los golpes recibidos, callado, sin el derecho de replica pues no lo permitióla denostada madre de familia y reprimida esposa.
Nunca mas sufrióun engaño el intachable buen esposo, buen padre de familia, nunca mas la infame mujer lo engaño con otro, menos con ese miserable individuo. Lejos del hospital, el irrepento marido no escuchóel disparo sobre la sien de la hospitalizada Mabel. Nadie encontró una explicación como llegóa las manos de Mabel el arma con el que se disparó.




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Fecha: 2016-12-28 20:42:21
Nombre: Pablo Guillen
Comentario: En lo particular me gusta el cuento, puesto que yo lo escribi, solo falta mis hipotéticos lectores, opinen.