Dulces sueños dulcinea. Cuentos cortos románticos


Dulces sueños dulcinea

Autor: Alan Gabriel

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Cuento publicado el 06 de Junio de 2013


Era una tarde de Junio, precisamente el 17 de junio, es joven André veía desde la ventana de su casa el ajetreo de la colonia, los niños jugando y saltando de un lado para otro imponían en él una severa nostalgia que se alargaba hasta el anochecer, - 17 de junio y aun espero volver a soñar- se dijo en tono melancólico, espero la caída de la noche desde esa ventana de ilusiones rotas y de desvelos, muchos desvelos, tenía un grave problema de insomnio y en las muertas noches de soledad se sentaba en la ventana y veía como pasaban los autos, y las fiestas y apetitos nocturnos afloraban como una rosa en plena primavera.

André era el chico solitario de la cuadra, el que nunca jugo y tampoco entablo una relación estrecha con nadie, sólo se hizo invisible al mundo, era de constitución física normal, estatura razonable a alguien de su edad y unos ojos que tenían toque de finesa en color, un miel hermoso, pero una expresión monstruosa de drogadicto a causa de la falta de sueño, pero su salud era estable y su cuerpo varonil y sutil, un persona agradable y buen partido para las muchachas, que en la colonia veían la forma de ganarse el pequeño y frágil corazón del joven y lúgubre André.
André a sabiendas de su grado de soledad, entrada la adolescencia empezó a conocer gente y a destapar ese ingenio agradable y rapaz, en la secundaria y en su carrera estudiantil se esmeró por ser siempre el mejor y a consejo de sus profesores, se hizo amigos, fugaces la mayoría, sólo uno siguió siéndolo, de nombre Guillermo, un chico feliz, normal, de constitución rechoncha y regordeta, con una mueca de arrogancia y de comicidad, vivía en otra colonia y se llevaba bien con André por el simple hecho de que este no se burlaba de su forma y sus hábitos, y que le era útil en momentos tales como las tareas y de más.
Pero ahí momentos en la vida del adolescente que se enamora, por primera vez, cuando el corazón y la mente son un torbellino emocional y que la vida es tan extremosa, que en diez minutos puedes bajar del cielo al infierno, que vez quimeras en donde ahí perros o vez gatos donde ahí lagartos, ese momento en la vida de André llegó en su segundo año de secundaria, un amor fugaz, de solidos sentimientos y de poco tacto, casi nula muestra física de cariño, pero que queremos, si el adolescente es así, que piensa que al decir te amare por siempre es decir verdad, cuando sólo es verdad en el momento dicho y puede o nunca llega a trascender.
André enamorado de una chica llegada de otra ciudad, gente interesante, con otra costumbres, una niña de nombre Luna, de labios carnosos y besables, de cintura hermosa y fina, ojos tristes, parecidos a los de André, pero con el toque de fuera, esa niña a la que André sólo vio y amo durante un año, sin tanto toque, con mucho amor, palabras que al decirlas desaparecen y se incrustan en la mente, en el corazón, pero que en el tiempo se van al bombear de sangre desparecen, se fue, sin decir adiós, un 18 de Junio, despertó André y se enteró, se había ido, lo de siempre, traspaso del padre a otra ciudad por cuestión de trabajo, y André, rabioso, - que putos hacía dormido- si ella se fue en el primer vuelo, mientras André dormía, pesadamente, soñando con un futuro junto a ella.

-¿Qué pasa André?- se escucha la voz de Guillermo, -que haces de nuevo en el balcón tan tarde, ve a dormir o ya no tienes pastillas.
-Ya no tengo pastillas, aparte quiero soñar, y estoy esperando a alguien.- contesta Andre
-¿Qué día es hoy André?, te noto más lúgubre-
-dieciocho de Junio, hoy hace cinco años que no la veo-
-de verdad la quieres tanto, ella no va a volver, anda vamos a que duermas ya un poco, y a buscar tu diazepam, para que duermas bien-
-No Guillermo, yo no quiero dormir, quiero soñar-
- Y no es lo mismo, aparte esperar a Luna cada dieciocho de Junio, no sirve de nada, para que la quieres-
-Ella se robó mis sueños-
-No mames André ya vámonos adentro aparte para que la quieres ver de nuevo, cinco años son mucho, la gente cambia y el cerebro humano es como el de un mono cilíndrelo, olvida rápido.-
-La quiero ver, para pagarle con la misma moneda-
Guillermo mira con premura y sorpresa. –que le vas a hacer-
-La voy a matar, para que duerma por siempre y para siempre-
-¿Mataras a la mujer que has esperado por tantos años?, ¿Cuál es el motivo André?
-Para que duerma sin soñar, me robare sus sueños y aplastare su ilusión, no dicen que la muerte es el sueño más pesado, quiero que duerma tan pesadamente y sin soñar como yo con mi Diazepam.
- A ya recuerdo, dices que con la pastilla duermes pero no sueñas- Dijo con alivio.
-Pero porque no duermes André-
Un rictus de dolor en el rostro denoto inseguridad en André- Porque ella se fue mientras yo dormía, y se llevó mis sueños- dijo este con unos ojos apunto del llanto.

//alex


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Últimos comentarios sobre este cuento

Fecha: 2015-07-31 08:26:00
Nombre: RconR
Comentario: Me parecio muy bueno e intenso la final