Cosas de adolescentes.. Cuentos cortos románticos


Cosas de adolescentes.

Autor: Almudena Waldroof.

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Cuento publicado el 07 de Mayo de 2013


Da una última calada, suelta el humo y tira el cigarro. Se levanta y lo apaga, pisándolo con la suela del zapato. Su amiga Cristina hace lo mismo. Ambas abren el bolso y se meten un chicle en la boca. No quieren que nadie sepa que fuman. Caminan sin rumbo fijo, a paso lento, hablando de sus cosas, de vez en cuando las dos se callan, y se crea un silencio. Pero no es uno de esos silencios incómodos. La confianza logra que aquellos silencios sean como conversaciones mudas, sin palabras. Cristina es una de sus mejores amigas, sabe cosas que nadie sabe. Pero hay algo que cree que jamás le contará, a no ser que Cris lo descubra por si misma. Quién le gusta. Es una chica tímida, no le agrada contar ese tipo de cosas. Luego siempre están las miradas y las risas que tanto delatan tus sentimientos. Y todas aquellas cosas que es demasiado obvio que haces por él. Por ello cree que es mejor mantenerlo en secreto. La tarde transcurre paulatinamente. Entre risas y locuras. Delante de Cristina, Almudena es ella misma. Pierde la verguenza. No tiene miedo de sentir lo que siente, ni de hacer lo que hace. Le da igual que se ría de ella, porque siempre acabarán sonriendo. Como sus enfados, que siempre terminan en un abrazo interminable, de esos que demuestran lo que realmente piensas.

Llegan a la plaza del pueblo, en ella están gran parte de sus amigos. Saludan a todos. Y allí se quedan, hasta que llega la noche. Y juntas, como siempre, regresan a su casa.
...
Ya lleva cinco chupitos de tequila y dos copas. Va tropezando, gritando, cantando, riendo. Allí está él, sentado con un par de amigos. Ella le ve, él también. Sus miradas se cruzan, ambos esbozan una ligera sonrisa. Él la llama. Charlan. Llega más gente. Cristina y ella se alejan un poco. Para ella la noche ya no puede empeorar. Ha hablado con él. Tan solo necesita eso, una mirada, una sonrisa, una muestra de cariño, para que su día sea total y absolutamente perfecto. Se sientan en un banco, se acercan varias personas. Todos parecen ir tan borrachos como ella. Eso es lo que le gusta de su pueblo. Por la noche, el aburrido pueblo se vuelve un desmadre. Y ya tienen tema para hablar el domingo. Son las dos. Ayer no durmió nada, Almudena necesita descansar. Se levanta del banco y se despide de los más cercanos, no se va a despedir de todos, al fin y al cabo les verá de nuevo mañana. Emprenden la marcha hacia su casa. De repente, oye su nombre a sus espaldas. Reconocería esa voz en cualquier lugar, en cualquier momento. Se gira. Allí está él, a unos pocos metros de ella.
- ¿Os vais ya a casa?

- Sí, ayer no dormimos nada, y es viernes, así mañana también saldremos.
- Pues ven aquí y dame un abrazo.
Se abrazan, durante bastante tiempo. Su corazón late tan rápidamente que parece que va a salir de su pecho. Él abraza más fuerte, la levanta en el aire y la deja de nuevo en el suelo. Se dan un beso en la mejilla. Se miran, a tan solo unos centímetros. Sonríen. Se separan. Se dan la espalda y cada uno comienza a andar en dirección opuesta. Se gira. Sí, definitivamente le quiere.
...
Salta, baila, da vueltas, canta, se tira encima de la cama. Con una sonrisa de oreja a oreja dibujada en sus labios. La pasada noche estuvo bien. Su madre entra en su cuarto.
-¿Qué ha pasado, que estás tan feliz?
- Nada mamá, cosas de adolescentes.- se limita a contestar. Su madre suelta una carcajada.
-Prefiero no enterarme.- Y se marcha de su habitación cerrando la puerta tras de sí.
Su mirada se pierde. Recuerda la noche anterior.

Se oyen pasos apresurados tras ellas. Ambas miran hacia atrás. No lo puede creer. Es él otra vez, y viene acompañado de Gonzalo, el novio de Cristina. Su corazón empieza a latir de nuevo intensamente. Gonzalo y Cris se alejan, a un lugar más solitario, más íntimo. Almudena mira a los ojos de Juan, son verdes, preciosos.
- Almudena... Me gustas mucho.- Ella no responde, hay veces que sobran las palabras. Sus labios se acercan y se besan. Se abrazan.
- Tu a mí también.- responde ella cuando el beso se termina.
Él la agarra de la cintura, la acerca hacia su cuerpo. Se besan de nuevo. Esta vez un beso más largo, más intenso, apasionante.
Llegan Cris y Gonzalo, abrazados. Se sientan justo en frente suyo. Ellos ahora están hablando, y se acercan a ellos. Juan se acerca a su espalda y pasa los brazos por encima de los hombros de Almudena, la besa el cuello. Siente su respiración. Sonríe. Ya no tiene sueño. Quiere permanecer así eternamente. Pero las cosas no duran para siempre. Son ya las tres y deben irse a casa. Se despiden, beso en la mejilla. Pero antes de que ella se marche, él la coje del brazo y la besa en los labios. Sí, la noche fue perfecta.
Está conectado al tuenti. Ella no se atreve a hablarle, además, tiene un horrible dolor de cabeza. Resaca. El tequila la sienta mal. Un pitido rebota en su cabeza. La han hablado, seguramente sea él. En efecto.
"Hola, que tal?" Es demasiado serio, esto preocupa a Almudena.
"Bieen tu?"
"Bien, una cosa, lo de ayer..."
"Que pasa?"
"Que es mejor olvidarlo.. Tengo novia"
Se desconecta. Sus ojos se inundan de lágrimas. Rompe a llorar. ¿Cómo puede haberle dicho eso? Un vacío se crea en su interior, y se le hace un nudo en el estomago. Se mete en la cama, se tapa con las sábanas y lo único que desea es dejar de respirar para siempre. O al menos durante un tiempo, para despertar y que todo sea de nuevo como era antes. Una pregunta se crea en su interior, ¿Por qué? Y para ella solamente tiene una respuesta. Serán cosas de adolescentes.

//alex


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