ÔĽŅ MŠs allŠ del sexo. Cuentos cortos rom√°nticos
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M√°s all√° del sexo

Autor: Luis Amador

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Cuento publicado el 05 de Diciembre de 2011


Desde la cubierta superior del crucero Ramses 1, Sebasti√°n observaba la afluencia majestuosa del r√≠o Nilo rumbo al Mediterraneo. Su mente desplegaba un estado de felicidad. Cumpl√≠a el sue√Īo infantil de visitar los monumentos fara√≥nicos. Realizaba el viaje acompa√Īado del ego√≠smo, quer√≠a atesorar en v√≠vidos recuerdos cada impresi√≥n de sus sentidos, robando del entorno las im√°genes de la realidad. Absorto en la contemplaci√≥n no se percat√≥ que junto a √©l se detuvo una mujer.

La muchacha saludo en ingles, él respondió con un simple Hi. Ella sonrió levemente. Apoyó sus manos en la baranda, y comenzó a disfrutar del paisaje perforado por la proa del barco. Las riveras de fuertes tonos verdes pasaban a ambos lados, separando la feracidad de la tierra egipcia, de arenas estériles que se extendían desierto adentro.
Extrajo una cajetilla de cigarrillos, hizo un gesto invitando a la joven, que con suave ademan declino el ofrecimiento. A su vez sacó cigarrillos de otra marca, lo invito imitando el gesto que el había hecho. Sonrieron.
Accionó el encendedor y ofreció fuego, después prendió el propio
- Gracias. Dijo ella. A continuación preguntó su procedencia. El extendió su diestra.
- Sebastián, hijo de Valparaíso, Chile.
Con ademan de su mano armada por el cigarrillo la animó a decir el de ella.
- Aitana, hija de Kalamata Grecia.
Ambos comprendieron la limitaci√≥n idiom√°tica para comunicarse, pero usaban la √ļnica herramienta ling√ľ√≠stica que pose√≠an, un ingles de acento catastr√≥fico que provocar√≠a escalofr√≠os a Shakespeare.
-¬ŅEstas con tu familia, esposo, hijos?
-No, soy divorciada, sin hijos, mi hermana me acompa√Īa. ¬Ņ Y..tu?
-Todo igual a ti.. menos la hermana.
Sebastián le indicó que esperara un momento. Arrastró dos sillas plegables invitandola a sentarse. El débil sol de Diciembre, luchaba por neutralizar la frialdad de la anterior noche desértica. Por unos segundos se observaron con discreción. Fue un análisis físico, somero y placentero. Sus rostros se vistieron de sonrisas casi cómplices, satisfechos de conocerse.
- ¬ŅPrimera vez aqu√≠?
- Si.. y ultima. Respondió Aitana
- Pienso lo mismo. El pa√≠s ofrece hermoso pasado, pero ver el legado hist√≥rico con una vez basta. ¬ŅPor casualidad eres maestra de historia?
- Acertaste el 50% , soy profesora, pero de biolog√≠a en Atenas. Y a√Īadi√≥. ¬ŅQuiz√° eres conductor de autob√ļs, o constructor de carreteras?
-¡ Por Dios !. Exclamó Sebastián mientras reían la ocurrencia de la muchacha. Casi adivinas, soy geólogo, trabajo para minas de cobre. Mis investigaciones son básicas para perforar los tuneles, por donde circulan los carros que transportan a los mineros y extraen el mineral. O sea, una especie de carretera para mini autobuses. Volvieron a reír.
- Tu y yo convinados haríamos un perfecto egiptólogo, estudias suelos y piedras, yo la vida.
- Tu y yo convinados podemos hacer maravillas y le damos vacaciones al egiptólogo.
Aitana amordazó su boca con la mano, evitando una carcajada ante el tono picaresco y marcada intención de Sebastián.
- ¬° Eres terrible !. Me pones sobre aviso... contigo hay que andar con cuidado.
. Intento comportarme a la altura de alguien con elevado sentido del humor y chispeante inteligencia. Dijo Sebasti√°n halagandola.
La conversación continuó hasta que el sol los obligó a buscar refugio bajo el alero del bar, en el centro de la cubierta. Sebastián invitó a una cerveza, debían aprovechar que en el barco las bebidas alcohólicas están autorizadas para ser vendidas a los extranjeros. Cerca de la 1 p.m. abandonaron la cubierta y bajaron al piso del comedor.
- Sebasti√°n ella es mi hermana Elena.
- Un placer conocerla. Con su belleza entiendo a Paris..
- Gracias, pero no soy la Elena de Troya. Todos sonrieron.
- Sentémonos.. tengo un apetito que veo visiones, hasta Tutankamón modelando en tanga..
- ¡ Aitana, que exagerada !. Criticó Elena.

El almuerzo transcurrió en ambiente de camaradería, como si se conocieran de días anteriores.
Sebasti√°n para cimentar la naciente amistad pidi√≥ una botella de vino tinto. Un tempranillo espa√Īol, adecuado para exaltar el apetito.
- Supuse una desgracia como esta.. la carta de vinos es muy corta. En la noche, a la hora del baile, descorcharé un Gavernet Sauvignon chileno, de reserva especial, espero compartirlo con ustedes.
- Gratificante invitación, lo probaremos. Aceptó Aitana
- Si, y velada intención a compartir el salón de baile. Respondió Elena
- Garantizo la calidad del vino, pero el baile..
- Nadie nos conoce. Interrumpió Aitana. Cualquier brinco raro pasará por una modalidad de danza extranjera.
A las 9 p.m. comenzó la noche árabe, asistieron ataviados a la usanza egipcia.
- Me siento como Marcos Antonio cuando vio a Cleopatra. Los colores del vestuario resaltan la blancura impecable de tu tes y las finas facciones en el ovalo perfecto de tu cara.
- Exageras, eres muy adulador. Cuando venga Elena podr√°s decirle lo mismo.
- Elena es bella, pero tu me causaste una impresión distinta desde que te vi en la cubierta.
- Gracias. Admito que tus piropos son los mas hermosos que me han dicho, pero por favor no contin√ļes, el rubor me ahoga.
- Entonces disfrutemos la iron√≠a, que griega y chileno bailen m√ļsica gringa en barco √°rabe.
Despu√©s de tres piezas musicales vino un intervalo, vino Elena y el vino chileno perdi√≥ el corcho. Tan pronto comenz√≥ de nuevo la m√ļsica se present√≥ un joven italiano a solicitar que Elena lo acompa√Īar√° a bailar. Sebasti√°n en silencio agradeci√≥ la aparici√≥n del italo, no tendr√≠a que dividirse entre las hermanas para compartir socialmente. Prefer√≠a agudizar su ingenio en Aitana y reducir el espacio entre ambos en cada pieza. Afuera el crucero en medio de la frialdad nocturna ascend√≠a por la corriente del r√≠o dirigiendose al pr√≥ximo puerto, Aswan. Adentro el calor humano ganaba grados continuamente, porque el vino chileno, al morir, cedi√≥ el bast√≥n de mando al vino espa√Īol.
6.20 a.m. el tel√©fono salt√≥ como conejo asustado, avisaba la hora del desayuno y la excursi√≥n a la represa de Aswan. ¬° Porque no te callas !. Dijo Sebasti√°n medio dormido parafraseando al rey Juan Carlos. Palp√≥ a su izquierda. No hab√≠a sido un sue√Īo, Aitana dorm√≠a ignorando la insistencia del tel√©fono. Descolg√≥ el molesto aparato. Se sent√≥ al borde de la cama con los codos sobre las rodillas y las manos sujetandole la cara. Hab√≠a dormido escasamente una hora, pero estaba acostumbrado a imponerse al cansancio, cuando el trabajo apremiaba en las minas no exist√≠a escusa v√°lida. Tambaleandose entr√≥ al ba√Īo a tomar una ducha caliente, segundos despu√©s sinti√≥ resbalar por su espalda una mano tibia que termin√≥ pellizcandole el trasero. Aushhh. Dijo y se dio vuelta para encontrar una beldad griega, desnuda y sonriente.
Dos días mas tarde, con miles de besos alfombrando los recuerdos, descendían en el aeropuerto del Cairo. Sabían que allí terminaba un girón de sus vidas. Resentían las abismales diferencias de sus destinos, pero se agradecían recíprocamente la felicidad recibida. Sin embargo la tristeza de la separación los quemaba por dentro.
Cada persona irradia magnetismo propio, √ļnico, que atrapa al polo contrario cuando recibe esa atracci√≥n subliminal.. El sexo es la naturaleza en marcha, rige la vida obedeciendo impulsos hormonales y, a veces, deja huellas imperecederas.
Aitana y Sebasti√°n coincidieron en un escenario imprevisto, donde el vac√≠o emocional fue arropado por el encanto m√°gico de una historia, con miles de a√Īos jalonada de bellos romances. Lejos de sus vidas habituales se entregaron sin inhibiciones a los instintos primarios, y concientemente ignoraron consecuencias posteriores. Su mundo se redujo a un sexo espontaneo y feroz. Amontonaron conversaciones, caricias y placer, que se convirtieron en pir√°mide de entendimiento espiritual y f√≠sico. Las palabras amor y futuro no las mencionaron, permanec√≠an sumidos en un presente inmediato, t√≥rrido, insaciable, repleto de ansiedad desconocida.
Desesperados intentaron sin éxito comprimir el tiempo, como si quisieran beberse de un trago el caudal del Nilo.
Llegaba a su fin una luna de miel no so√Īada. El ultimo beso, largo y doloroso, sell√≥ lo que sus labios no dejaron escapar.
Aitana y Elena pasar√≠an los √ļltimos siete d√≠as de las vacaciones junto a su hermano mayor en Roma, despu√©s de vuelta a la rutina diaria.
El hizo escala en Madrid para volar sobre el Atlántico directo a Santiago. Fue a casa de sus padres, besó a todos y repartió los regalos. El equipaje quedó relegado en un rincón.
En el pr√≥ximo turno laboral se reincorpor√≥ a la geolog√≠a. Todo funcionaba igual que antes del viaje, pero su vida no era la misma. Cada d√≠a las horas lo agobiaban mas alla de su comprensi√≥n. Languidec√≠a en una soledad confusa. Recurrentemente pensaba en Aitana. Transcurri√≥ una semana antes que su madre lo llamara. Le inform√≥ hab√≠a encontrado una nota en el bolsillo interior de uno de sus trajes. Conten√≠a un nombre, direcci√≥n electr√≥nica y numero telef√≥nico. Sus ojos brillaron como si saliera el sol en las entra√Īas de la mina.
Atenas, Grecia. Mujer en fin, el mismo d√≠a de su llegada, Aitana comenz√≥ a seleccionar sus vestidos para enviarlos a la tintorer√≠a. De pronto grit√≥ y comenz√≥ a saltar de alegr√≠a. Envuelto en su ropa interior un papel cuidadosamente doblado y perfumado, expon√≠a la direcci√≥n electr√≥nica, numero de tel√©fono y la firma de Sebasti√°n. Debajo tres palabras en letras may√ļsculas. PLEASE... REMEMBER ME.

//alex


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Últimos comentarios sobre este cuento

Fecha: 2011-12-06 13:53:57
Nombre: Rafael Gracia
Comentario: Luis me gusto mucho la fluidez con que escribes, sabes atrapar la atención de quien te lee, además muchas de las alegorías con que lo adornas están dispuestas de tal manera que le das un buen sabor. El cierre lo califico con un diez sobre diez. Felicidades


Fecha: 2011-12-06 00:12:46
Nombre: josé Acevedo
Comentario: Muy bueno el cuento, hace que uno le ponga mucho interés a la lectura. Ahora, el teclado tiene tilde, hay que usarla


Fecha: 2011-12-05 09:23:38
Nombre: Martha Susana
Comentario: excelente cuento, bien contado, ameno y con √ā¬°final feliz!


Fecha: 2011-12-05 04:39:46
Nombre: Abraham
Comentario: Muy bueno el cuento....