La inquietante sonrisa de un niño. Cuentos cortos policíacos


La inquietante sonrisa de un niño

Autor: Alfonso Quiroz Hernández

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Cuento publicado el 04 de Enero de 2011


- Mi hijo no debe llorar.
Intentó detener aquella catarata, pero el líquido se abrió paso hasta llegar a los pies de Jack Seis dedos. Dos zancadas le bastaron para cruzar el zigzagueo de orina y pararse frente a su hijo.
- Mis cigarros no los traes, mi dinero tampoco. Eres una calamidad.
Simón ya conocía el modus operandi de su padre. No debía llorar ni orinarse, pero a sus siete años era imposible no temer.

- Eres como tu madre, débil como una perra.
Jack Seis dedos con una impresionante cachetada le limpió las lágrimas, incluso las que estaban por venir.
- Habla, y deja de gemir!
Simón temblaba, corría evitando las pozas de agua, con firmeza sostenía tanto el dinero bajo el cinturón de vaquero, como los revólveres de plástico. Un juguete así le daba cierta seguridad en un barrio como ese, aunque sólo fuera ilusoria. Si no era la pandilla, sería su padre quien desatara la frustración acumulada. Pero, aún así, con esa ira y su indiferencia, era su padre. El único nexo con la raíz, con ese símbolo de pertenencia. Lo admiraba, quería ser como él; seguro, frío, con el aura de hielo que sólo se ve en los héroes del cinematógrafo.
No debía tardarse y para no cometer errores repetía una y otra vez la marca de cigarrillos. Pero al doblar la esquina se encontró con la tropa del barrio. El Gordo Harry le cerró el paso, Simón retrocedió, pero tres de ellos le quitaron el dinero.
Entre risas y burlas lo empujaron, lo botaron y escupieron, pero Simón se incorporó. Con cierto aire de dignidad pandillera llevó sus manos a las pistolas de plástico. Quiso desenfundar, pero aunque eran sólo un juguete, no poseía la sangre fría de su padre. Huyó secándose las lágrimas después que el Gordo Harry lo golpeara. Un pequeño mensaje para su padre.
Jack Seis dedos cogió la chaqueta de cuero, se calzó la manopla y antes de dar el portazo, dijo:

- Debiste defenderte, no mereces llamarte mi hijo. A lo mejor nunca lo fuiste, ella era una ramera.
Simón miró la foto de su madre, intentó traer algún recuerdo, pero su memoria no poseía otra imagen. Lloró un par de horas.
Buscó sus pistolas de plástico y luego de jugar tuvo una idea. Saldría en busca del Gordo Harry, le demostraría a su padre que era de la peor calaña. Aunque Harry le matara a golpes, lo enfrentaría y desenfundaría sus pistolas. Cogió su cinturón de juguete, lo abrochó y salió.
Fuera del bar, Simón se escondió hasta que vio llegar al Gordo Harry.
- Miren muchachos, el hijo del ahora Cuatro dedos Jack.
Harry rió, extrajo del cinturón un pequeño bulto. Lo abrió y tiró en el callejón varios trozos de carne.
- Llévaselo a tu padre. Que conserve sus dedos, nadie se mete con el Gordo Harry.
Fue en ese instante que Simón se incorporó. Llevó sus manos al cinto de plástico y con aire a lo Clint Eastwood desenfundó sus pistolas similar a como lo mostraban en televisión.
El Gordo Harry rió al ver a ese muchacho esquelético, sin miramientos se burló mientras calzaba la manopla.
Simón disparó y el tiro dio en plena barriga, el proyectil despedazó la grasa y la camisa se tornó rojiza. La segunda bala penetró la rótula destruyendo algunos trozos de hueso. Incrédulo, Harry cayó de rodillas. La tercera, entró en el cráneo, le voló parte del parietal y los sesos cayeron al pavimento. Con el cuarto tiro mató a uno de su pandilla, la bala entró en el pecho haciendo estallar el corazón. Y con el quinto hirió de muerte a su guardaespaldas, el tiro expuso el globo ocular y la sangre quedó como una estela al momento de caer. El resto de la pandilla huyó.
Al otro día, la policía introdujo a Jack Seis dedos en la patrulla, aún sangraba su mano. Simón jugaba en la puerta mientras, en el interior de la casa, un oficial sacaba las armas de Jack envueltas en un plástico. De seguro le darían veinte años por los tres asesinatos.
Simón cantaba, despreocupadamente extrajo de su bolsillo la foto de su madre y sonrió. Al doblar la patrulla por el callejón, lo último que Jack vio de su hijo fue una inquietante sonrisa seguida de una mirada de hielo similar a la suya.




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Últimos comentarios sobre este cuento

Fecha: 2016-03-18 20:01:06
Nombre: Sebastian
Comentario: Me encantó esta história. Dentro del relato existe un mensaje muy fuerte. Me gustaría mucho escribir el guión para un cortometraje, y ver que sucede. Quería entrar en contacto contigo para que me lo autorices. Abrazo


Fecha: 2014-01-30 09:01:25
Nombre: DC
Comentario: Muy bueno. Me gustó. Soy editora de una antología anual, que publica a nóveles escritores de habla hispana. La sede de la revista está en Francia. Cuando un cuento es aceptado, se le publica traducido al francés. Actualmente preparamos la Revista Arcoiris N°29, para septiembre-octubre del 2014. Si le interesa participar, favor de ponerse en contacto con nosotros al mail: re.arcoiris@gmail.com
Gracias


Fecha: 2011-02-03 14:57:03
Nombre: Violeta
Comentario: me encantó! aunque me hubiera gustado que también mate al padre jeje....

en más, me gustaría hacerle eso a todos mis compañeros que se burlaron de mi diciendome cuatro ojos ya que uso anteojos ....


Fecha: 2011-01-08 17:39:34
Nombre: Tomi
Comentario: Realmente impactante. Muy bueno.


Fecha: 2011-01-06 07:20:44
Nombre: Luisco
Comentario: Excelente! muy bien narrado y editado.


Fecha: 2011-01-05 05:04:31
Nombre: Franzisco
Comentario: Alfonso, excelente relato, me atrapo hasta el final y eso que estoy en pleno trabajo jejeje


Fecha: 2011-01-04 15:30:40
Nombre: Julio Miguel
Comentario: Alfonso!! muy bueno, buena tecnica, relato redondito.