Ser por siempre admirado. Cuentos cortos policíacos


Ser por siempre admirado

Autor: J.R Wryter

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Cuento publicado el 08 de Mayo de 2013


El público estaba horrorizado por lo que acababan de encontrar en el baño de hombres del teatro de ópera McPellier, un caballero estrangulado y sin sus ojos, se los habían robado. La policía estaba desconcertada y muy afligida, este asesino ya llevaba más de 15 víctimas y nadie ha podido verlo.
Tenía el mismo modus operandi, asesinaba mujeres y hombres de distintas edades estrangulándolos con un cinturón y luego les sacaba los ojos. Eso hizo pensar a los detectives que el sujeto era hombre de unos 25 a 30 años y que podría ser doctor, puesto que las incisiones que realizaba en la zona ocular era perfecto.

Llevaron el cadáver al hospital de Illinois y el médico forense Johan Strauss junto al estudiante Brandon Varkatzas se dieron el trabajo de investigar lo ocurrido.
-Bien, Brandon-le dijo el doctor Johan-Cuando observas este cuerpo, ¿qué es lo que ves?
Brandon mira detenidamente, pensando paso a paso y revisando el cuerpo con su mirada hasta que levantó sus cejas y el doctor Johan sonrió.
-¿Hallaste la falla?
-No tiene hematomas-respondió Brandon-como si no lo hubieran golpeado antes de matarlo.
-Exacto, eso quiere decir que el asesino gana su confianza para luego atacarlos por la espalda-el doctor Johan respira y se seca la frente con un pañuelo-. Maldito hijo de perra.
Brandon movió sin querer su hombro derecho y se puso a sudar helado, sus manos le empezaron a tiritar y su piel se tornó pálida. El doctor Johan le recomendó que fuera al baño a recomponerse y así lo hizo. Se lavó el rostro y luego vomitó. No sabía que le pasaba y cuando pensó que se había recuperado sintió un dolor de cabeza que pensó que se iba a morir.
-¡Mierda!-gritaba de dolor Brandon sujetándose la cabeza con sus dos manos, pensó que iba a morir hasta que fue al rescate el doctor Johan que le dio una pastilla calmándole el dolor.
-Últimamente has sentido mucho dolor de cabeza-le dijo preocupado el doctor.

-Sí, creo que es por el estrés.
-Entonces te doy el día libre, anda a descansar-le respondió el doctor con una sonrisa en su rostro y golpeándole la espalda con cariño.
-Gracias, doctor Strauss
Brandon iba manejando y encendió la radio escuchando la noticia del “Asesino Ocular” como muchos periodistas lo habían nombrado. Suspiró y luego cerró los ojos por un momento para relajarse. Llegó a su casa entrando con una bolsa café.
Se sentó en su sillón y luego sacó un frasco de la bolsa, la miró cautelosamente y su celular sonó para luego responder.
-Diga.
-¿Hablo con Brandon Varkatzas?-respondió la persona.
-Sí, con el ¿quién es?
-Habla el Departamento de policía de Illinois y temo en decirle que el doctor Johan Strauss está muerto.
Brandon no lo podía creer, Johan murió y lo había visto hace no más de tres horas atrás.
-¿Qué le pasó?-preguntó
-Bueno, solo por ser que usted trabajaba con él, parece que fue víctima del “Asesino Ocular”.
Brandon colgó y se puso a llorar y de la nada sintió el dolor de cabeza y recordó algo que lo dejó traumado, esa memoria vino cuando el doctor Johan le dio la pastilla para el dolor de cabeza.
-Entonces te doy el día libre, anda a descansar-le respondió el doctor con una sonrisa en su rostro y golpeándole la espalda con cariño.
-Gracias, doctor Strauss
Brandon se iba cuando se saca el cinturón del pantalón y agarra con fuerza el cuello del doctor. Este luchó, no podía respirar y lo último que pudo decir fue “¿porqué, Brandon?”.
El doctor Johan cayó sin vida al suelo y Brandon agarró un cuchillo de la mesa de operación y con mucho cuidado le arrancó los ojos y los puso adentro de un frasco con un líquido especial para conservarlos.
-Porque necesito que me admiren-respondió en un susurro Brandon.
Brandon estaba en su casa cuando recordó todo y vio el frasco con los ojos del doctor Johan Strauss. Sintió culpa y lloró un poco mientras se dirigía al refrigerador y donde lo guardó junto a los restos de sus otras víctimas.
Ahora eran 17 ojos que lo observaban y Brandon lloraba, pero de alegría. Su dolor de cabeza se iba desapareciendo de a poco, ya no sentía tanto sufrimiento y su objetivo se estaba cumpliendo: era observado y podía ser observado durante las 24 horas del día y del año.
-¡Admírenme!-gritaba Brandon mientras sudaba-¡Admírenme!
Brandon por fin logró lo que siempre quiso, ser por siempre admirado.




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Últimos comentarios sobre este cuento

Fecha: 2014-10-22 07:05:59
Nombre: Pty La Putitax
Comentario: ezte tecsto ez demaziadoh pagero para laz shuliz de my varrio que prefyeren handar mobiem2 3l culithox h014 soi Pattyy la puthythax vien rankeah un tovezi pa too lo ql i laasz sorraz que zon lla jarra :*


Fecha: 2014-04-15 13:18:16
Nombre: Tomas
Comentario: Muy Bueno el cuento loco la verdad me paro y te aplaudo :D


Fecha: 2013-11-16 19:45:23
Nombre: luciano
Comentario: interesante.