Ángeles. Otros cuentos


Ángeles

Autor: Jairo Higuita

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Cuento publicado el 01 de Junio de 2009


Hay seres que nos iluminan la vida, seres que irradian una luz poderosa que nace desde sus corazones como un faro contra la que se abrazan las indomables olas, y no es que necesiten de grandes farolas ni consumirse en cantidades enormes de combustión, no, les basta con una luz pequeña para encandilar, para iluminar las oscuras estancias de la apatía y el aburrimiento, el brillo les nace natural, sin esfuerzo, basta tan solo con una tímida sonrisa, con dejar escapar una palabra para envolvernos en su encanto, el encanto que tiene el viejo amigo entrañable que encontramos después de tanto tiempo y al que parece que tan solo habíamos visto ayer, seres que en la tierra llamamos amigos y que en el cielo llaman ángeles.

Hay seres que nos producen un calorcito en el alma, que le hacen cosquillitas a las tristezas inevitables que en ocasiones nos invaden y le pintan la cara de colores a las rabietas que a veces sentimos, a esos seres que irrumpen en nuestras vidas sin invitación y que también salen sin pedir permiso y sin las promesas vanas de reencuentros, es menester quererlos, abrazarlos, arrullarlos, mimarlos, mientras decidan permanecer en nuestro tiempo y espacio, seres que a los que se siente rico tenerlos a nuestro lado y oirles contar y narrar sus cosas y cuando lo hacen van abriendo ventanitas por las que quisiéramos colarnos y en ocasiones nos provoca sentarnos acurrucaditos , sin hacer la mas mínima bulla para hacer parte de sus equipajes para asi viajar con ellos, que nos lleven a donde sus pasos los alejan de los nuestros, permanecer calladitos a su lado pero cerquita de su presencia.
Hay seres que sacan lo mejor de uno, que te obligan a esculcar por allá en el fondo, en donde hemos mandado al exilio a nuestros sentimientos por que se nos dio por volvernos serios, adultos e inquebrantables, seres que revolucionan nuestro orden y ponen patas arriba nuestro aburrido y predecible equilibrio, entonces nos hacen estallar en risas que espantan a los mas flemáticos y a veces en llantos que espantan a los mas aplomados, y no importa, no importa porque con esos seres todo es natura, es esencia pura, es ser humano en su estado primigenio, nada vuelve a ser igual después de toparte con ellos, es imposible, ellos no lo permiten, viven a cada dia recordándonos qué somos y de qué estamos hechos, a esos seres hay que ponerles un imán que los atraiga siempre a nuestra vida, hay que buscarlos asi se escondan o asi a veces nos queramos esconder nosotros.

Hay seres que huelen a cosas ricas, y no me refiero a los perfumes que esconden nuestros olores, hablo de los olores que traen las evocaciones, seres que huelen a café recién hervido en las mañanas, a campo lluvioso, seres que huelen a lluvia menudita tras la ventana, a esos seres los recordamos, los evocamos, los añoramos y los extrañamos, y sus ausencias son una mezcla dulce y amarga de saberlos lejos pero a la vez felices, ¡y cómo quisiéramos encontrarlos nuevamente!, y sentarnos a hablar con ellos, y contarnos todo lo que ha sido de la vida mientras la distancia y el tiempo estuvieron presentes, y verlos partir nuevamente rogando al universo que ponga toda su disposición para hallarlos nuevamente en cualquier esquina de la vida.
Esos seres que llamamos amigos y Dios les dice ángeles son mi mayor tesoro, no se cuentan ni se pesan, se sienten, se viven, se gozan y por supuesto también se sufren, a esos seres, congéneres míos y de mis sueños, camaradas de proyectos, compañeros de viaje, alcahuetas de mis aventuras, les ofrezco mis brazos abiertos, para abrazarlos y para que me abracen, y para dejarlos libres nuevamente, por que se que como las olas, van y vuelven, a veces trayendo entre su ir y venir tesoros que arrojan en mis playas. Tu eres uno de esos seres, y yo que ahora te veo partir, sonrío y doy gracias a Dios, a la casualidad y a la vida por habernos cruzado y guardo dentro de mi ser la esperanza de encontrarte luego en el momento más impensado para saludarte, abrazarte y contarte lo mucho que te he extrañado.


//alex


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