El cafe. Otros cuentos


El cafe

Autor: Melinda Barrionuevo

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Cuento publicado el 04 de Agosto de 2020


En mi opinión, el café italiano es totalmente distinto al de Latinoamérica. Según yo, el café italiano es de sensación mas profunda, es de sabor mas intenso mientras que el latinoamericano tiene cierta acidez que lo acompaña y que me recuerda mis origenes. En mi experiencia el italiano siempre me lo sirven en un establecimiento de decoración orientada a ser o minimalista o mas bien barroca? no me han tocado muchos cafés con un estilo termino medio. Generalmente me lo ha entregado gente que esta bastante ocupada y tiene muchos mas cafés que entregar, mientras que en Latinoamérica generalmente me lo dan estando yo sentada, y me lo sirve ya sea un querido miembro de mi familia o por alguien que me despierta un sentimiento de abrigo o empatía. Me quedo con el sabor del café Europeo pero con el sentimiento y los recuerdos que me emana el café latino. Por alguna razón el olor del café europeo me huele a caliente, no se ni que quiero decir con eso, pero si es a caliente, a maquinaria en acción que hace el café en linea, como fabrica, y olor del café latino podría recordarme un delantal de tela muchas veces lavado, aunque me lo sirvan en un hotel lujoso.



Mi amiga Larissa tiene tantas necesidades que puede agoviar a cualquiera con solo contarle a uno como empezó a banarse y de que material es el guante que usa para exfoliarse. Seguramente todo mundo tiene esa amiga, la que no acepta la bebida porque tiene mas o menos hielo del que el clima reclama tener. Yo quedo totalmente sin energía de verla actuar, sin embargo si puedo hablar por teléfono con ella?. Sus opiniones son tan diferentes a las mías que puede darme la perspectiva que me faltaba. Tambien es muy libre. Hay que serlo para poder sentirse en el derecho de cambiar una almohada en un hotel 3 veces.


De ella me estaba acordando cuando estaba asoleándome en un camastro en una playa de Mexico, viéndome cuan mal puesto tenia el bloqueador también se me había quedado arena en las piernas, me había traido el libro que no estaba en mi lista de primero, y el área olía un poco a quemado de un barbeque q estaban empezando? pero yo estaba tan feliz, tan inamutable, tan sin necesidades, tan relajada, que la pregunta de que si yo era mediocre o solamente totalmente feliz se me había ido volando con las garzas de esta playa. Mi felicidad era plena, mi creatividad e inspiración acariciaban mi piel, y hasta creia que esa imperfección era digna de Instagram. Larissa estaria aun de pie acomodando el camastro para que le ilumine el sol de la mejor manera, piedoendole ayuda a alguien, claro esta, y quitándole al Pano todas las arrugas como si no se fuera a arrugar apenas con tocarle para sentarse.

Absorta en mis pensamientos, apareció el muchacho con el café, con una mano atrás y la otra sosteniendo el azáfate con el café, una jarreta de leche, un florero con una flor y una sonrisa amplísima, y cerrando los ojos me dijo: acá esta su café. Tambien me dijo: señora la esperan allá para tomarse una foto con los novios. La boda es en la noche, pero quieren fotos de actividades del dia.

Agradeci y assenti. El ultimo capitulo de mi libro tendra que esperar, mi exesposo se estaba casando por tercera vez. Conmigo fue la primera. Y es increíble que yo este en todos sus álbumes de boda. Ese hombre tiene la enorme habilidad de interrumpirme siempre?. Tal vez si fuera menos flexible como Larissa, no me hubiera invitado.

//alex


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