Greta. Otros cuentos


Greta

Autor: Jaazmin

(2/5)
(4 puntos / 2 votos)


Cuento publicado el 03 de Agosto de 2019


Aquel día trate de entender la situación que ella atravesaba, traté de ver las cosas desde su óptica, luchaba dentro de mí para sentir por un instante lo que ella estaba sintiendo y buscaba en mi interior una luz, un instante en el que mi vida en completa empatía pudiera percibir su sentimiento. La veía frágil, caída, llena de una soledad tan grande que había creado ella misma en torno suyo, una vida rodeada de un muro tan alto y grueso, un muro de impenetrables intentos fallidos, quizás de todos los que estábamos fuera y alrededor. No era la única que había sentido de la vida sus tormentosos desafíos, pero era quien había sentido su mundo desmoronarse ante sus ojos, y quien se había negado a reincorporarse a la vida, quien había creído que era mejor dejarse ir, a luchar día a día con el recuerdo, con el dolor, con la imagen latente de una pérdida. Entonces… cuando la miraba sin ánimo, comprendí que era tan fácil cruzar el umbral de este lado para el otro, que lo que nos separa no es más que una línea, una frágil línea…. que a veces es mejor quedarse en ese momento de la vida, en aquel instante amado, en el que uno se siente bien, y perdurar ese momento en la mente todos los días, y olvidarse del presente y del futuro, vivir en un constante pasado…..eso decían sus ojos. Era tierna… cuál inocente mujer que en su afán de amar, había elegido al ser equivocado?, aquella que un día había entregado todo a alguien que no supo valorar su amor?, y fue tanto su amor, que al haberlo perdido se quedó a la espera de que un día regrese……?. Para entonces yo sólo era un residente, había estudiado Medicina y me especializaba en Psiquiatría Médica, y casi diariamente estaba rondando por el ala donde ella solía estar internada, tendría como 76 años, y en su historia se advertía haber sido internada a sus 30 años. Nunca habló..., apenas se movía, y requería un total cuidado, debió haber sido muy linda, los médicos que a su turno la observaron dejaron en su Historia Clínica que no tenía ningún problema orgánico, que todo funcionaba bien, pero nadie logró que en el tiempo que llevaba allí, pueda siquiera pronunciar una palabra, y después de tanto tiempo, se había convertido en un mueble más, alguien más a quien había que darle comida, atenderla en sus necesidades, sólo eso…. El día que me acerque a ella, la mire fijamente, la tome de la mano, de esa mano tan suave, tan delgada, y rápidamente ella levanto la mirada, no hizo falta palabras, vi en sus ojos una luz especial…, me miro y me dijo: ¡Hijo…..por fin te encuentro!..... no supe qué decir, qué hacer, qué responder, cualquier palabra mía podría ocasionar una desmejoria, pero en un relámpago se me vino a la mente: ¿Cuál desmejoria?, si no había mejorado ni empeorado nunca, simplemente estaba igual año tras año. Y siguió hablando mientras me tomaba de la mano: “Bueno no importa ya estás aquí, podremos salir al parque, te llevaré a la cancha, podrás jugar con tus amigos y todo será igual, ve descansa que ya estamos juntos” y vi por primera vez su sonrisa, una alegría inexplicable, la enfermera sorprendida de haberla escuchado, se la llevo, ya era hora de que tomara su siesta. Termino mi guardia y me fui, tenía un día de descanso y todo el día estuve pensando en ella, en las palabras que escuche, y por la noche, la vi en sueños. Cuando volví al Hospital, asumí el turno correspondiente, fui al ala B, lleve algunas frutas y la busque entre los demás internos que en ese momento estaban desayunando, pero ya no estaba. Luego me informaron que al irme yo, ella no despertó más de su siesta. No sé que vio en mi al reconocerme como su hijo, no sé si fue un halo de luz, su deseo más preciado, si ya se encontraba alucinando, no sé qué paso, por qué a mí?, no lo sé, solamente pude saber que ella perdió un hijo, cuando éste contaba con 13 años de edad, que se perdió, nunca más lo encontraron, que por mucho tiempo ella lo buscó, pero que al no encontrarlo se volvió loca y un día la internaron. No estaba loca, había perdido un hijo, y nunca más pudo ver la vida de otra forma…pensaba encontrarlo alguna vez, pero quizás aquel día lo estaba viendo a través de mí, cuando se disponía a cruzar el umbral entre la vida y la muerte, y por fin, para ella, le dio satisfacción a su corazón y encontró a su hijo, con quien seguramente ira de paseo al parque, lo llevara a jugar futbol y todo seguirá como siempre, aunque ya no esté aquí, esa vida será la mejor para ella, porque donde este sabrá que ya no esta sola.




¿Te ha gustado este cuento? Deja tu comentario más abajo
(Nota: Para poder dejar tu comentario debes estar registrado.Todavía no lo estás? Hazlo en un minuto aquí)

 

Nombre:

email:

Contraseña de usuario:

Comentario:

 

Últimos comentarios sobre este cuento