Vieja Vasija. Otros cuentos


Vieja Vasija

Autor: Otrebla

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Cuento publicado el 08 de Marzo de 2018


Entró decidido al comercio, un coqueto despacho de vinos de reconocido prestigio, y a modo de gran sommelier le solicitó una botella del vino Vieja Vasija. Un poco sorprendido por el pedido, el dependiente le informó que no disponía de esa marca. Era un vino poco reconocido, casi del montón. Conocedor como pocos de calidades, sabores y gustos, el vendedor le desplegó una vasta variedad con alternativas muy superiores a las requeridas por el cliente.
Entró decidido al comercio, un coqueto despacho de vinos de reconocido prestigio, y a modo de gran sommelier le solicitó una botella del vino Vieja Vasija. Un poco sorprendido por el pedido, el dependiente le informó que no disponía de esa marca. Era un vino poco reconocido, casi del montón. Conocedor como pocos de calidades, sabores y gustos, el vendedor le desplegó una vasta variedad con alternativas muy superiores a las requeridas por el cliente.
Ante la negativa y el empecinamiento esgrimido por adquirir el producto e intrigado por la tozudez del cliente, le consultó por el motivo de tal preferencia, siempre dentro de los márgenes de respeto que merece el comprador y sin herir susceptibilidades, a sabiendas del escaso mérito de la bebida en cuestión.
Y es ahí en donde todo comienza a tener lógica su solicitud y que excluye de cualquier razonamiento.
En ocasión de un viaje de placer por la provincia de Salta, huyendo de un pasado tormentoso, Camilo, que ese era su nombre, conoció a la mujer que le cambiaría para siempre su vida. Coronaron su amor en una apacible noche de verano, con la luna en cuarto creciente con un cielo salpicado con millones de estrellas. Fue en un restaurante con vista a los Cerros Calchaquies, en donde compartieron tamales y empanadas con el mejor vino que hubieran probado jamás. El vendedor, entendiendo aún más de lides amatorias que de vinos supo claramente que para aquella pareja de tortolitos no había mejor vino que queda grabado a fuego en la mente de unos enamorados. Fue entonces que se disculpó por no tener el producto y le propuso conseguirlo para el día siguiente.
El cliente agradecido quedó en regresar. Fue entonces que el conocedor de vinos se dispuso a ir en su búsqueda a una despensa de barrio y pudiendo conseguir una botella de Vieja Vasija, que sin lugar a dudas era el mejor vino del mundo.




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Últimos comentarios sobre este cuento

Fecha: 2018-03-08 13:17:08
Nombre: Martha Mana
Comentario: Pero? y el cuento? adónde está?