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Un marido sin vocación

Autor: Omar Alvarado Díaz

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Cuento publicado el 22 de Agosto de 2017




¡Manuel nunca debió casarse!... Pero lo hizo.

Manuel y Laura se tropezaron entre la multitud de la gran ciudad, ella ven√≠a de la costa y √©l hab√≠a descendido de la monta√Īa. Laura comenz√≥ a buscarlo, Manuel no se escond√≠a y la soledad los acercaba, entre semana jam√°s se ve√≠an pero se encontraban los s√°bados por la tarde en un modesto hotel y a veces los domingos iban al cine, √©sta rutina se volvi√≥ costumbre y la costumbre se confundi√≥ con relaci√≥n.

As√≠ transcurrieron varios a√Īos, hasta que un s√°bado despu√©s de un masivo intercambio de besos, caricias y fluidos corporales, justo en ese momento, cuando la pareja era m√°s vulnerable, -desnuda la piel, satisfecho el cuerpo, la ilusi√≥n de ella alerta, la inteligencia de √©l adormilada- se crearon las condiciones ideales para que el tiempo y la soledad se confabularan para escribir en las s√°banas h√ļmedas la desastrosa pregunta ¬ŅPor qu√© no nos casamos?

Una celebraci√≥n modesta, bocadillos y ron nacional. Al convivio asistieron los padres de ella quienes quer√≠an una boda en la iglesia de su pueblo y un festejo al estilo tropical con m√ļsica, baile y platillos t√≠picos, tristes por no haber sido as√≠, ocultaban su pesar con la alegr√≠a y colorido de sus trajes regionales, asistieron tambi√©n dos compa√Īeras del trabajo de ella acompa√Īadas por sus parejas, ellas comentaban los cambios en la oficina y ellos la alineaci√≥n para el cl√°sico partido de futbol a celebrarse el d√≠a siguiente. Desde una esquina el √ļnico invitado de Manuel remov√≠a distra√≠damente los hielos de su ¬ďCuba libre¬Ē tratando de entender porqu√© alguien con tantas inquietudes por satisfacer hab√≠a tomado esa absurda decisi√≥n.

Terminó la reunión y los recién casados iniciaron un viaje por carretera a un poblado cercano, famoso por sus artesanías, allí pasarían un fin de semana organizado por la amiga metiche que nunca falta y que no concebía una boda sin luna de miel, aun cuando ésta fuese mínima, en cuarto menguante podría decirse. La amiga les había reservado una habitación en un hotel ubicado en la cima de una colina y con vista hacia el pueblo.

√Čl manejaba, era de noche, la carretera era sinuosa, ambos manten√≠an la vista fija en el camino, pero sus pensamientos estaban en mundos diferentes, ella se imaginaba una casa llena de ni√Īos para continuar la tradici√≥n de sus ancestros. √Čl pensaba en las deudas contra√≠das por concepto de casa y mobiliario, pero sobre todo se preguntaba por qu√© se hab√≠a casado y como el matrimonio afectar√≠a los objetivos que √©l ambicionaba en el futuro. ¬ŅPor qu√© casarse en una √©poca en la que los √ļnicos que pensaban en casarse eran los curas?

Un par de días después iniciaron formalmente la vida de casados, en ese momento las sorpresas comenzaron a dominar la escena. La casa nueva que nunca había sido habitada estaba helada, la recámara no tenía cortinas (afortunadamente tampoco vecinos), la chimenea no funcionaba y el gas no había sido surtido.

¡Manuel nunca debió casarse!... Pero lo hizo.

La primera noche de la pareja, casados y en casa nueva, fue de contrastes. Ahora ten√≠an todo el tiempo y toda la intimidad que una pareja desea, as√≠ que en vez de que envueltos en la complicidad de una habitaci√≥n de hotel √©l entre besos y caricias atrevidas le quitara poco a poco la ropa aumentando la excitaci√≥n conforme quedaba m√°s piel al descubierto, ahora ella se desvest√≠a por s√≠ misma, acomodaba su ropa con orden y pulcritud, lenta y cuidadosamente remov√≠a el maquillaje que adornaba su rostro, luego se trasladaba al ba√Īo, se lavaba la boca, se cepillaba el pelo y daba las buenas noches antes de irse a la cama.

La intimidad se volvió menos excitante, rutinaria, convencional y predecible, aun cuando seguía siendo aceptable, Manuel recitó para sí mismo:

Se fue el deseo nómada
quedando sólo el cuerpo inerte
carne insípida de hada
que lleva la pasión hacia la muerte.

Luego comenzaron las batallas, la primera por el territorio: Qué lado de la cama, cuales cajones del closet, el sitio en la mesa, después la lucha por el espacio: Vemos la televisión - estoy leyendo-, damos una vuelta - me acabo de acostar- y finalmente la madre de todas las batallas, el derecho a la privacidad: Por qué estás tan callado -no estoy callado estoy platicando con mi yo interior-.

¡Manuel nunca debió casarse!... Pero lo hizo.

El d√≠a siguiente regresaron a trabajar, cada uno por su lado, ella sal√≠a m√°s temprano, el m√°s tarde, desayunaban cada uno por separado, com√≠an cada uno en su trabajo. Ella regresaba temprano de trabajar, √©l m√°s tarde ¬Ņcenaba ella?, quien sabe, √©l normalmente no lo hac√≠a.

¡Manuel nunca debió casarse!... Pero lo hizo.


***

Poco tiempo despu√©s el matrimonio se hab√≠a extinguido, ella se negaba a aceptarlo y √©l se segu√≠a preguntando por qu√© diablos se hab√≠a casado. Manuel comenz√≥ a aprovechar toda coyuntura disponible para proponer la separaci√≥n, Laura para negarla. √Čl comenz√≥ a buscar como alejarse, ella como acercarse.

Un d√≠a caluroso de verano, Manuel, que sal√≠a de casa despu√©s que Laura, decidi√≥ no ponerse camiseta. Por la noche y mientras √©l se desvest√≠a ella intentando un tono ir√≥nico que no le quedaba, pregunt√≥ -¬ŅPor lo menos recuerdas d√≥nde dejaste la camiseta?- √Čl respondi√≥, -Si, no te preocupes, ma√Īana paso a recogerla-. Laura prefer√≠a imaginar a Manuel involucrado en una aventura a reconocer que ese matrimonio no ten√≠a sentido alguno.

Una noche, despu√©s de muchas en las que √©l abordaba el tema de la separaci√≥n, ella con tono suave y voz pausada le dijo: -El que no est√° contento eres t√ļ, a m√≠ nuestra relaci√≥n me hace feliz, ¬Ņas√≠ que por qu√© habr√≠amos de separarnos?-

La negativa a aceptar la realidad y el tono usado para externarla lo sacaron de quicio, Manuel consider√≥ seriamente la posibilidad de estrangularla, con la mirada recorri√≥ la habitaci√≥n en busca de objetos que facilitaran la tarea. Las agujetas de los zapatos, su corbata, las medias de ella, los cordones de las cortinas¬Ö La mente analizaba los objetos, las agujetas no, son muy cortas, la corbata no, es muy fr√°gil, las medias no, es fetichista, los cordones no, ser√≠a vulgar¬ÖLa conciencia intervino entonces y grit√≥, -Espera, espera, t√ļ no eres un marido, pero tampoco eres un estrangulador¬Ö- M√°s tarde sinti√©ndose miserable, su convicci√≥n de que ese matrimonio deb√≠a de terminar se reafirm√≥, no s√≥lo lo estaba asfixiando, si no que ahora adem√°s lo estaba transformando en algo que no era.


Laura pareció adivinar sus intenciones y al siguiente día todavía con el espanto marcado en el rostro, aceptó iniciar los trámites de un divorcio voluntario, así se llamaba, él supuso que dado que no había hijos y que ambos estaban de acuerdo, el trámite sería rápido. No fue así, hubo que asistir en varias ocasiones y, en cada una la jueza iniciaba exhortándolos a mantener el sagrado vínculo del matrimonio, pilar de la sociedad y, etc. etc.

Muy cerca ya de lo que ser√≠a la √ļltima audiencia, una noche, mientras Manuel recostado en la cama intentaba concentrarse en la lectura de alg√ļn libro, Laura se desmaquillaba frente a √©l, vest√≠a una bata de tul verde azuloso o azul verdoso, imposible adivinarlo, la tela era transparente y dejaba ver su cuerpo completamente desnudo, sus senos firmes sosten√≠an la tela igual que un m√°stil sostiene una vela. Al verla as√≠, un recuerdo vino a su mente.

Record√≥ un domingo por la noche, ven√≠an del cine y se dirig√≠an a casa de ella, se aproximaba el cumplea√Īos de √©l y ella con voz meliflua y sonrisa picara pregunt√≥ -¬ŅQue vas a querer de regalo en tu cumplea√Īos?- √©l contest√≥ -A ti con un mo√Īo- ella se ri√≥ y replic√≥ -No, en serio- √©l muy serio le dijo, -Eso es lo que quiero-.

Llegado el d√≠a del cumplea√Īos, ella le llam√≥ -Ven temprano a mi casa, y trae algo para brindar. Mi hermano va a llegar muy tarde-. Manuel ten√≠a otros planes pero accedi√≥ y se dirigi√≥ a casa de Laura, en el camino compr√≥ una botella de brandy barato y unos refrescos de cola.

Tarde y sin grandes expectativas, Manuel lleg√≥ al departamento de Laura, ella desde el interior con voz seductora le indic√≥, la puerta est√° abierta s√≥lo emp√ļjala, el departamento estaba en penumbra, desde el centro de la estancia √©l pudo ver como se abr√≠a lentamente la puerta de la rec√°mara y all√≠ enmarcada por el quicio estaba Laura, con zapatillas de tac√≥n alto y una banda ancha de sat√≠n rojo que partiendo de su pecho formaba un mo√Īo que apenas cubr√≠a sus senos y su vientre.

El coraz√≥n de Manuel era joven, fuerte y sano, as√≠ que sobrevivi√≥ la impresi√≥n sin un infarto, luego se sent√≥ para recuperar el aliento, mientras ella dejaba caer el mo√Īo, ofreci√©ndole el espect√°culo de su carne joven, firme y morena.

El cuerpo desnudo de una mujer tiene fulgor propio que ilumina el momento y los sentidos, mientras dos cuerpos se buscan en la obscuridad.

Al concluir el recuerdo, Manuel ten√≠a una excitaci√≥n monumental, de esas que hasta duelen, Laura se despoj√≥ de su bata y desnuda se meti√≥ en la cama. √Čl luch√≥ contra s√≠ mismo y perdi√≥ la batalla, la atrajo bruscamente y la posey√≥ con furia y desesperaci√≥n, ella s√≥lo cerr√≥ los ojos, no opuso resistencia pero tampoco particip√≥.

Una vez recobrado el control, Manuel se percat√≥ una vez m√°s que la situaci√≥n por la que atravesaba y el no poder concluir el divorcio lo estaban trastornando, era el segundo incidente violento en unos cuantos d√≠as y, √©l no era as√≠, avergonzado alcanz√≥ a musitar ¬ď-perd√≥n-¬Ē, ella retadora pregunt√≥ ¬Ņ-Es todo lo que tienes que decir-? -S√≠, perd√≥n- contest√≥ √©l.

Al siguiente d√≠a Manuel no quiso llegar temprano a su casa, as√≠ que decidi√≥ pasar a visitar unos amigos, all√≠ estaba la compa√Īera de trabajo que hab√≠a organizado el viaje de luna de miel, al calor de unos tragos √©l les cont√≥ las vicisitudes del divorcio y lo que le estaba pasando, incluidos los dos eventos de violencia; sobre todo el √ļltimo (la posesi√≥n violenta), la amiga con hondo gesto de preocupaci√≥n, le record√≥ que Laura proven√≠a de la selva de un estado famoso por la brujer√≠a y justific√≥ as√≠ el pasaje de excitaci√≥n extrema por la que √©l atraves√≥, al mismo tiempo le recomend√≥ que en tanto no se separar√°n, deb√≠a evitar comer o tomar cosa alguna en casa, ya que podr√≠a caer en trances similares o peor a√ļn quedar como ¬ďzombie¬Ē.

Manuel se ri√≥ durante horas y, todav√≠a camino a casa se segu√≠a riendo y preguntando c√≥mo era posible que la amiga creyera en esas supercher√≠as, ¬ŅDe qu√© le hab√≠a servido trabajar en empresas transnacionales, leer tantas revistas de divulgaci√≥n cient√≠fica, asistir a innumerables conferencias y codearse con gente educada?

Al fin se firm√≥ el divorcio, Laura segu√≠a all√≠ y pretend√≠a que nada hab√≠a pasado, el siguiente fin de semana, Manuel se levant√≥ muy temprano y se fue lejos de all√≠, necesitaba estar s√≥lo, al regresar, ya entrada la noche, lo recibi√≥ el vigilante de la privada donde se encontraba su casa y con tono preocupado le pregunt√≥: -¬ŅEst√° todo bien se√Īor? ¬ŅQu√© sucedi√≥?- √Čl sin saber de qu√© hablaba el vigilante le pregunt√≥ -¬ŅPor qu√©, qu√© pas√≥?- el vigilante le cont√≥ que una ambulancia estuvo en su casa.

Manuel ingres√≥ a la casa, busc√≥ rastros de sangre, se√Īales de violencia, cordones policiacos, s√≥lo encontr√≥ un silencio sepulcral y una paz infinita. Cuando entr√≥ a su rec√°mara not√≥ que el closet estaba vac√≠o, la ropa de Laura no estaba, tampoco sus perfumes y cosm√©ticos aparec√≠an sobre la mesita que hac√≠a las veces de tocador. Entonces record√≥ que ella trabajaba en un laboratorio m√©dico y dedujo que utiliz√≥ una de las ambulancias para hacer su mudanza.

Manuel se tiró sobre la cama y durmió, por primera vez en mucho tiempo, en absoluta paz, de Laura sólo quedó, su perfume impregnado en las sábanas y la tibieza que el calor de su cuerpo les había transmitido, mientras él dormía ambas cosas se comenzaron a desvanecer poco a poco.

Al siguiente d√≠a se present√≥ el vecino, toc√≥ a la puerta y salud√≥ con excesiva propiedad, Manuel lo invit√≥ a pasar y el vecino declin√≥ la invitaci√≥n diciendo que la amistad era de parejas y, que al desaparecer una de ellas la amistad se fue con ella, que s√≥lo ven√≠a a comunicar lo anterior. Durante los siguientes d√≠as la situaci√≥n empeor√≥, la casa era un desastre, los trastes y la ropa sucia se acumulaban, la se√Īora que ayudaba en la casa no hab√≠a aparecido. El siguiente fin de semana Manuel tuvo que actuar, as√≠ que llev√≥ todo lo sucio, trastes y ropa, a la regadera y, all√≠ mientras se ba√Īaba lav√≥ todo, luego acomod√≥ cada cosa en su lugar y decidi√≥ salir a comer fuera, al abandonar la calle donde viv√≠a not√≥ que la se√Īora que les ayudaba sal√≠a de una casa, se aproxim√≥ y le pregunt√≥ por qu√© no hab√≠a ido, la se√Īora le explic√≥ que el √ļltimo d√≠a Laura la despidi√≥, dici√©ndole que all√≠ ya no se le necesitaba m√°s. Manuel le ofreci√≥ subirle el sueldo, le pidi√≥ que regresara y ella acept√≥.

***

Pasaron unos meses desde que Laura, en una ambulancia traslad√≥ sus pertenencias heridas, la casa ya no ol√≠a a ella, ahora era m√°s el recinto de un hombre s√≥lo, Manuel la redecor√≥ y coloc√≥ dos placas, una sobre la puerta en la que se le√≠a su nombre y abajo la expresi√≥n ¬ďEjerce sin t√≠tulo¬Ē haciendo un s√≠mil con los curanderos de pueblo que act√ļan como m√©dicos, pero haciendo clara referencia a su condici√≥n de no me vuelvo a casar. La otra placa estaba en el estudio y citaba a Mario Benedetti ¬ďLa soledad es tambi√©n un homenaje al pr√≥jimo¬Ē.

Luego, Manuel conoci√≥ una mujer que le llam√≥ la atenci√≥n, ten√≠a un cuerpo sensual y era muy divertida, su alegr√≠a era contagiosa, sali√≥ con ella algunas ocasiones y, un d√≠a despu√©s de ver un ¬ďshow¬Ē √©l la llev√≥ a su casa, unas copas m√°s, un poco de m√ļsica y la noche hizo lo dem√°s.

Por la madrugada un grito aterrador lo despert√≥, regres√°ndolo a la vigilia, al abrir los ojos se encontr√≥ √©l, parado en la cama, desnudo, con los pu√Īos cerrados y los brazos en alto, los ojos desorbitados, el pelo erizado y gritando con toda sus fuerzas ¬ďYo soy m√°s fuerte¬Ē, ¬ďYo soy m√°s fuerte¬Ē. Ella, desnuda, en cuclillas, se refugiaba en un rinc√≥n de la habitaci√≥n, desde donde gem√≠a con verdadero pavor.

Manuel sali√≥ del trance, baj√≥ de la cama, le ofreci√≥ su mano para ayudarla a incorporarse, la mujer no la acept√≥ y se arrastr√≥ hasta el tel√©fono, marc√≥ un n√ļmero y le pidi√≥ a alguien que viniera por ella, luego indic√≥ la direcci√≥n y le explic√≥ m√°s o menos como llegar.

La mujer se fue, Manuel, desconcertado baj√≥ a la sala, puso m√ļsica, se sirvi√≥ un trago y all√≠ con di√°fana claridad record√≥ la pesadilla que caus√≥ todo:

Era una noche tropical, calurosa y h√ļmeda, densas nubes cubr√≠an la luna y la obscuridad reinaba d√°ndole un toque siniestro a la escena, all√≠ las ceibas majestuosas y las acacias vanidosas custodiaban un claro de la selva, al fondo del mismo, una choza de ramas y en el portal de la choza una fogata, en ella, una anciana con aspecto de duende lanzaba polvos m√°gicos que al contacto con el fuego produc√≠an un humo espeso de diversos colores, seg√ļn el polvo arrojado. Las llamas se elevaban lentamente, danzando y asumiendo la forma del cuerpo voluptuoso de una mujer, mientras la anciana con una voz tan baja que apenas era audible y el vaiv√©n pausado de sus manos artr√≠ticas lo llamaba, Manuel, inerme caminaba hacia la anciana, mientras pensaba que esto no era real, que era s√≥lo un juego de la mente que √©l pod√≠a vencer. En medio de la pesadilla, √©l se concentraba, se resist√≠a y como un mantra salvador repet√≠a ¬ďYo soy m√°s fuerte¬Ē, ¬ďYo soy m√°s fuerte¬Ē.

As√≠ fue como termin√≥ parado en la cama, con aspecto de loco y acciones afines, aterrorizando a una pobre mujer que lo √ļnico que hab√≠a hecho esa noche era brindarle su agradable compa√Ī√≠a y su hermoso cuerpo. Para sorpresa de Manuel, despu√©s de esa noche, la mujer jam√°s volvi√≥ a contestar sus llamadas, la amiga fortaleci√≥ su creencia en las supercher√≠as, √©l se libr√≥ de la culpa de la relaci√≥n terminada y desde entonces cada vez que ve fuego busca encontrarles forma a las llamas que de √©l se desprenden.





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