El trasatlántico del perro. Cuentos cortos infantiles


El trasatlántico del perro

Autor: Jaime Eduardo Castellanos Villalba

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Cuento publicado el 12 de Febrero de 2011


don Melquíades el perro, se construyó un barco para navegar los mares del mundo
y antes de la nave estar acabada, don zorro su maleta ya la tenía preparada

por tan costosa y tan grande construcción, don perro vendió pasajes para ayudarse en su financiación

don elefante, por tamaño y número de maletas, rentó cuatro camarotes, dos para su cuerpo, uno especial para sus trajes y otro para el resto de equipajes


don hipopótamo quería tomar una sola habitación, pero le entró solo su cabeza y el resto de cuerpo le quedó por fuera de la pieza
finalmente pago tres pasajes, dos para él y uno para sus bagajes

don rinoceronte pagó por cinco habitaciones, cuatro para el y una para la pulga, el piojo, el grillo y las hormigas que venían sobre su cuerpo de polizones

y cuando la nave estuvo terminada, en puerto gran bautizo y le dieron largada


la jirafa gritó detuvieran el barco quería sumarse a la navegada
don ratón aprovechó, en su equipaje se escondió y a la aventura se sumó

y estando ya en mar adentro don zorro se mareó y en su lecho terminó, pero como él se encargaría del aseo para pagar su paseo, el ratón con la escoba lo remplazó

habiendo todos cancelado su tiquete, el perro a lista llamó y a la lora entre sus pasajeros no encontró

- será un viaje tranquilo pues la lora con su perorata no nos pudo acompañar -, dijo el capitán

la lora ayudada por las urracas volando a la nave alcanzó y en la punta del mástil con binoculares se instaló

- a quinientas millar a babor, viene una ballena hacia nosotros -, la lora se puso a gritar

don elefante, don hipopótamo y don rinoceronte se asustaron que por hacerle espacio a ella los fueran del barco a bajar y don perro que su nave con ella fuera a colisionar

dijo la lora que doña ballena no iba a abordar ni a chocar y que al lado del barco los iría a acompañar,
los tres gorditos y el perro de alegría se pusieron a bailar y al timón del barco la lora al perro fue a remplazar

entonces la embarcación perdió el rumbo de la dirección, pero ganó la rumba de la celebración

//alex


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