ÔĽŅ El vuelo del cůndor. Cuentos cortos infantiles
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El vuelo del cóndor

Autor: Mónica Leal Gallardo

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Cuento publicado el 01 de Enero de 2005


Timo viv√≠a en un peque√Īo poblado al pie de la cordillera de Los Andes. A pesar de ser un ni√Īo peque√Īo, en Diciembre acompa√Īaba a su padre a las veranadas, enormes extensiones de verde pasto donde el ganado vacuno u ovino era llevado despu√©s del duro invierno para alimentarse.

En aquellas latitudes la soledad era inmensa. Hacia donde se volviese la vista no se divisaban rastros humanos. La naturaleza bendecida en esa regi√≥n rebosaba belleza. Cuando estaba despejado pod√≠a afirmarse que aquel era el cielo m√°s claro, el aire m√°s puro, el agua m√°s cristalina, las monta√Īas m√°s majestuosas, la tierra m√°s f√©rtil y el pasto m√°s tierno y verde de todo el mundo.


Cada tarde, cuando Timo se sentía ya cansado de jugar, trepar y correr tras las ovejas, le gustaba tenderse sobre la fresca hierba y contemplar el vuelo de los cóndores sobre las altas cumbres.

¬°Que aves tan majestuosas, serenas y afortunadas! ¬°Que hermoso era verlas deslizarse sobre el viento con sus enormes alas extendidas!, sin prisa, sin cansancio...

¬°Que vista maravillosa deb√≠an tener desde all√° arriba! La imponente cordillera con sus impenetrables alturas, el verdor fresco de las veranadas...¬Ņqui√©n sabe si desde all√° arriba podr√≠an incluso ver el mar?

El mar... Timo varias veces hab√≠a o√≠do hablar de √©l. Dec√≠an que era enorme y azul... pero ¬Ņqu√© tan grande podr√≠a ser? ¬ŅM√°s que la cordillera? No, ¬°imposible! Nada en este mundo podr√≠a ser m√°s grande que la cordillera. √Čl hab√≠a estado a gran altura. √Čl hab√≠a llegado hasta un lugar en que ni el m√°s valiente de los hombres se atrever√≠a a continuar.

Muchas noches, vencido por el cansancio, se quedaba dormido pensando en el mar.

Una noche so√Ī√≥ que era un c√≥ndor y que agitando sus enormes alas ganaba altura y luego planeaba sobre las olas y se deslizaba por las corrientes de aire sintiendo el viento en sus plumas y el sol en su cabeza. ¬°Fue el sue√Īo m√°s hermoso de toda su vida!

Una tarde un jinete pasó por el lugar. Iba completamente solo. Se acercó a Timo y a su padre saludándolos con cara muy seria. Había algo en su mirada que no le agradó a Timo y tampoco al viejo Rex que no dejaba de ladrarle y de mostrarle los dientes.

- Buenas ¬Ė salud√≥ el desconocido toc√°ndose el ala del sombrero.

- Buenas ¬Ė respondi√≥ el padre de Timo.

- Se acerca la noche y me agradar√≠a algo de compa√Ī√≠a para charlar. ¬ŅLes molestar√≠a si me quedo? - pregunt√≥ el extra√Īo.

Timo escudri√Ī√≥ la mirada de aquel hombre. Hab√≠a algo oscuro en √©l, pero no sab√≠a decir exactamente qu√©.

Esa noche los tres se sentaron junto a una fogata bajo el cielo estrellado.

Ambos hombres conversaron a un ritmo monótono y cansado y Timo se durmió una vez más imaginando el mar.

A la ma√Īana siguiente el ni√Īo despert√≥ cuando el sol ya estaba alto.

La improvisada choza en la veranada era cruzada lado a lado por rayos de sol como si fuesen doradas espadas.

Timo se levantó y salió afuera. Ya no había rastros del desconocido. Su fiel amigo Rex vino corriendo a saludarlo, meneando alegremente la cola y acercando su cabeza para recibir caricias.

Era una hermosa ma√Īana y despu√©s del desayuno, como todos los d√≠as, Timo sali√≥ a pasear, pero esta vez algo nuevo sucedi√≥... hab√≠a encontrado una liebre patag√≥nica herida. Pese a estar lastimada corr√≠a con mucho esfuerzo.

Rex y Timo comenzaron a perseguirla y sin darse cuenta se alejaron mucho m√°s que de costumbre. Cuando el sol estuvo alto, ambos se encontraron en una emplanada rodeada de cerros. M√°s all√° las altas cumbres brillaban con plateado fulgor.

Cuando Timo miró a su alrededor se sintió desorientado. Estaba perdido.

- No importa ¬Ė pens√≥ ¬Ė Intentar√© encontrar el camino por el que he venido...

Rex me ayudar√° ¬Ė Dicho esto olvid√≥ a la liebre que ya se hab√≠a perdido de vista y dio media vuelta mientras Rex estaba entretenido olfateando la entrada de una madriguera.

Cuando comenzaba a regresar... o al menos eso creía, divisó a lo lejos un cóndor que suavemente descendía hasta tocar tierra.

¬Ė Intentar√© acercarme sin que me vea ¬Ė pens√≥ Timo. Nunca hab√≠a estado cerca de uno, solo los ve√≠a siempre en lo alto jugando con el viento. Sigilosamente se arrastr√≥ entre la hierba. Rex segu√≠a escarbando ansioso en la entrada de la madriguera. De pronto Timo descubri√≥ algo terrible...

Camuflada en el pastizal había una trampa para cóndores y el que había visto descender se encontraba precisamente dentro de ella.

Estas trampas consisten en un peque√Īo corral de 2 metros cuadrados, dentro del cual hay un tentador cebo de carne muy salada. Despu√©s de que comen a saciedad, un envase con agua los espera para apagar la sed que la sal les provoca.

Finalmente les es imposible levantar el vuelo ya que por el peso ganado necesitarían varios metros para tomar impulso y poder elevarse. Cerca de la trampa, Timo divisó el caballo de aquel oscuro hombre que había pernoctado con ellos. Era él quien andaba cazando cóndores. ¡Tenía que salvar a este cóndor antes de que el hombre apareciese!.


Como Timo se había demorado largo rato arrastrándose entre la hierba, el cóndor ya había comido suficiente y con gran deleite bebía el agua.

Al encontrarse ya cerca de la trampa Timo se puso de pie.

El cóndor lo miró muy asustado e inmediatamente intentó correr. Se estrelló contra uno de los lados, corrió hacia su derecha... se volvió a estrellar y esta misma escena se repitió hasta que el ave rendida y adolorida se quedó temblorosa en un rincón.

- C√°lmate amigo, no voy a hacerte da√Īo... solo quiero ayudarte ¬Ė dijo el ni√Īo con voz suave mientras trataba de acariciar el negro plumaje. Su mano temblaba al acercarse ya que sab√≠a que un solo picotazo del c√≥ndor le costar√≠a al menos un buen pedazo de dedo, sin embargo, ¬°ten√≠a que hacerlo! ¬°Sent√≠a una necesidad imperiosa! ¬°No pod√≠a haber estado tan cerca y no haberlo tocado! Lentamente la yema de sus dedos sinti√≥ el suave contacto, finalmente toda la palma de su mano.

- Eso es ¬Ė murmur√≥ ¬Ė Soy tu amigo ¬Ė.

El tembloroso y asustado cóndor se dejó acariciar. Parecía ser viejo o tal vez desgastado por los duros inviernos de la región.

Este tierno contacto entre Timo y el cóndor duró unos minutos hasta que Rex apareció de pronto y al ver a la enorme ave tan cerca de Timo comenzó a ladrar ferozmente.

- ¬°Shhhh c√°llate! - susurr√≥ el ni√Īo ¬Ė Es nuestro amigo y est√° en problemas, debemos ayudarlo! Adem√°s alertar√°s al hombre que debe andar cerca.

Rex pareci√≥ comprender el mensaje perfectamente ya que no emiti√≥ ning√ļn sonido m√°s y se qued√≥ sentado junto al peque√Īo.

Timo comenzó a pensar en como salvar al cóndor... No podía cargarlo en brazos, era demasiado grande.

- Ya s√© ¬Ė dijo para s√≠. - Derribar√© uno de los lados de la trampa y as√≠ podr√° correr y tomar impulso para levantar el vuelo.

Manos a la obra se puso a trabajar. Sacudió la estructura con todas sus fuerzas, sin embargo, las estacas estaban firmemente unidas. Entonces vio que solo le quedaba una opción... Desenterrarlas.

Como no tenía herramientas comenzó a cavar con sus propias manos. Rex, que estaba a su lado, pareció comprender que Timo necesitaba ayuda y empezó a hacer lo propio con sus patas delanteras.

Pronto la estaca comenzó a moverse cada vez más hasta que salió.

Frente al cóndor se abrió una salida.

En ese momento una voz de hombre gritó furiosamente.

- ¬°Hey ni√Īo! ¬°¬ŅQu√© crees que est√°s haciendo? ¬°Ven ac√°, te voy a dar una lecci√≥n! ¬Ė Furioso el hombre de la oscura mirada ven√≠a acerc√°ndose amenazante con un lazo en la mano.

Timo alentó al cóndor a escapar de la trampa haciéndose a un lado de la salida.

- ¬°Vete c√≥ndor! ¬°Vuela! ¬°Eres libre! ¬Ė Los gritos del ni√Īo resonaron en las monta√Īas... libre... libre...

Mientras Rex trataba de interponerse entre el hombre y el ni√Īo, el c√≥ndor se ech√≥ a correr y Timo corr√≠a junto a √©l gritando - ¬°Vuela! ¬°Vuela! ¬Ė La enorme ave extendi√≥ sus alas, las bati√≥ con fuerza y pesadamente se elev√≥.

Cuatro metros de lado a lado, las poderosas alas pusieron al cóndor de vuelta en las alturas.

Mientras tanto Timo huía del hombre, quien, al no lograr acortar distancias, intentaba lacearlo como a un caballo salvaje.

Los ladridos de Rex no causaban ning√ļn efecto y cuando se dispon√≠a a lanzar el lazo por segunda vez, ambos, ni√Īo y hombre, vieron al c√≥ndor que en vuelo rasante se dirig√≠a exactamente hacia ellos.

Disminuyendo la velocidad, a solo un metro del pastizal, el ave pas√≥ rozando al ni√Īo. ¬°Hab√≠a vuelto a rescatarlo! De un salto, Timo se aferr√≥ al blanco anillo del cuello. No fue dif√≠cil para un ave como esa elevarse con un peque√Īo tan menudo como Timo.

Ante la mirada estupefacta del hombre y los ladridos de Rex, el ni√Īo y el c√≥ndor remontaron las alturas.

Durante los primeros segundos Timo no se atrevía a abrir los ojos. Iba fuertemente aferrado al cuello sintiendo el fresco viento en su cara. Poco a poco trataba de abrirlos, pero en cuanto veía hacia abajo los cerraba de nuevo.

Notando el miedo del ni√Īo el c√≥ndor se mantuvo a mediana altura y busc√≥ una y otra vez las corrientes de aire para solo deslizarse, planeando sobre ellas.

Muy pronto Timo perdi√≥ el miedo y comenz√≥ a sentirse el ni√Īo m√°s afortunado del mundo. ¬°Estaba en lo alto, jugando con el viento, sinti√©ndose libre y se dedic√≥ √ļnicamente a disfrutar de aquel momento irrepetible. ¬°Por fin sab√≠a que ve√≠an los c√≥ndores desde lo alto! Su coraz√≥n lat√≠a fuertemente. Era la emoci√≥n m√°s fuerte que hab√≠a sentido en toda su corta vida.

Sin elevarse demasiado, el cóndor se desplazó calmadamente por los caminos del viento y Timo disfrutó como nunca del maravilloso paisaje desde lo alto. ¡Que divertidos se veían los animales! ¡Parecían de juguete!

Atr√°s quedaban las altas monta√Īas cuando Timo divis√≥ una larga franja azul... m√°s all√°, solo cielo... ¬°Era el mar! ¬°Estaba viendo el mar con sus propios ojos! ¬°No lo pod√≠a creer! El c√≥ndor parec√≠a adivinar sus sue√Īos y se dirig√≠a directamente hacia all√°.

Cada vez más cerca, ya podía distinguir el blanco encaje de las olas. El viento sacudía su pelo y las plumas de la majestuosa ave quien con maestría remontaba las corrientes con sus enormes y negras alas extendidas.

Ya sobre la playa el cóndor viró hacia la izquierda y, durante lo que a Timo le parecieron solo segundos, voló kilómetros y kilómetros a lo largo de la costa.

Timo estaba maravillado y, aferrado fuertemente al cuello del ave, perdía la vista en el horizonte. ¡El mar no tenía fin! Luego miraba la blanca espuma, el brillo del sol en las olas, luego el horizonte otra vez.

Y así pasó este momento inolvidable en que el cóndor agradeció a Timo por haberlo rescatado.

Un nuevo viraje hacia la izquierda puso al ni√Īo y al c√≥ndor nuevamente de cara a la cordillera...

Después de un rato el cóndor dejó a Timo muy cerca de la choza de la veranada.

Su amigo Rex vino alegremente a recibirlo y juntos observaron como el viejo cóndor alzaba el vuelo.

Más tarde el padre preguntó:

¬ē ¬ŅD√≥nde has estado todo este d√≠a?, me ten√≠as muy preocupado, ¬°te he dicho que no te alejes demasiado! ¬Ė Despu√©s de haberle relatado con detalles la aventura que acababa de vivir, el padre acarici√≥ tiernamente la cabecita del ni√Īo y dijo sonriente:

- ¬°Ay Timo! ¬°Eres tan so√Īador! Te prometo que alg√ļn d√≠a te llevar√© a conocer el mar. ¬Ė Esa tarde, ya cansado, Timo se tendi√≥ de espalda sobre la fresca hierba, sin embargo, contemplar el vuelo de los c√≥ndores le produc√≠a ahora una sensaci√≥n diferente... Ya no se preguntaba qu√© se sentir√≠a o como se ver√≠a... Ya no se preguntaba como ser√≠a el mar o si alg√ļn d√≠a lo podr√≠a ver...

Ahora pod√≠a cerrar los ojos y revivir aquellos maravillosos momentos. Estaba seguro de que esa noche so√Īar√≠a con el vuelo del c√≥ndor.

//alex


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Últimos comentarios sobre este cuento

Fecha: 2009-01-04 10:11:19
Nombre: kenyo
Comentario: Muy buen cuento, me gustaria leer mas asi!
5puntasos! :)


Fecha: 2008-10-28 19:53:18
Nombre: keren
Comentario: que bonito



Fecha: 2008-09-29 19:34:12
Nombre: ivan
Comentario: bueno fue fantastico ami me gusta estas cosas


Fecha: 2008-09-18 15:55:41
Nombre: irma
Comentario: pss este cuento no me gusto nada
esta mui largo
i apart
mui aburrido
bueno bye



Fecha: 2008-09-16 05:25:31
Nombre: ivon
Comentario: esta muy bueno me parese que no es muy corto.pero apesar de todo esta bien recomiendo que lo lean


Fecha: 2008-09-16 05:22:37
Nombre: ivon
Comentario: esta muy bueno


Fecha: 2008-09-08 16:13:40
Nombre: mia
Comentario: ponganmas cuentos cortos pero que no esten tan largos


Fecha: 2008-08-31 07:42:36
Nombre: magdalaura
Comentario: Querida: Me encantaron tus cuentos...claros,edificantes,sencillos. Soy gestora de cultura,docente en lengua materna,escritora y narradora. Te pido autorizaciůn para narrar alguno de tus cuentos. Me encantarŪa me contestaras y que nos comunicŠramos. Darť un Seminario luego y me encantarŪa compartir alguno de estos cuentos.
magda.


Fecha: 2008-05-27 12:58:46
Nombre: wendy
Comentario: bonito no esta nada mal


Fecha: 2008-04-11 07:36:41
Nombre: camiilaa
Comentario: me gusto el cuento pero es muy largo!
es lindo y entretenido


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