Pulgarcita (versión renovada). Cuentos cortos infantiles


Pulgarcita (versión renovada)

Autor: Luis Felipe Palma Camacho

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Cuento publicado el 05 de Junio de 2013


Erase una vez una señora llamada Lupita, que deseaba mucho tener un hijo, pero no podía conseguirlo; un día caminando escuchó unos gritos ¡auxilio, ayuda! ¡ayudame!, la señora se quedó parada se dijo a si misma -¡ no a de ser nada ¡ y continuó caminando y volvió a escuchar ¡ ayuda, ayudame ¡ entonces se quedó parada y empezó a buscar entre los arbustos, encontró una nuez, se quedó viendo con atención y se dió cuenta que de ahí venian los gritos. Regresó a su casa llevando la nuez con ella, allí trato de abrirla y no podía, hasta que de pronto se le cayó y se abrió el cascaron, cual sería su sorpresa, de él salió un pequeñisima niña, sorprendida la levantó y le preguntó -¿tú quien eres?, ¡ yo soy pulgarcita!. Lupita desde que vió a Pulgarcita quedo impresionada, era perfecta, bonita y sobre todo tan pequeña, le dió tanta ternura que fue y le preparó una baño, la peinó, le dió de comer, Pulgarcita se sentía tan comoda con Lupita que se quedó profundamente dormida en su cascarón, Lupita también se fue a dormir, dando gracias al cielo porque ya tenía una hija.


Ya avanzada la noche, un sapo entró por la ventana y se llevó el cascaron donde dormía Pulgarcita, con tanto salto Pulgacita se quedó en un hoja que estaba sobre el lago y se asustó tanto que se cayó al agua -¡ auxilio!, ¡ayuda!, unos peces la oyeron y fueron a rescatarla, -¡ muchas gracias pecesitos! dijo
Pulgarcita.


Cuando Lupita se despertó, dijo -¡ hola Pulgarcita! , cuando no recibió contestación busco el cascarón y se dió cuenta que Pulgarcita no estaba, la empezó a buscar y buscar por todos lados, pero no la encontró.

Mientras tanto Pulgarcita estaba aun asustada, los peces la llevaron a la orilla, pero de pronto una mariposa pasó y se la llevó a las alturas dejandola caer en una colonia de abejorros, -¡que fue eso! Dijeron - ¡soy Pulgarcita! Contestó, los abejorros no respondieron mas y Pulgarcita se sintió triste y salió corriendo. En eso empezó a llover y llover y cada vez llovia mas fuerte, como Pulgarcita eran tan pequeñita, una sola gota la ahogaba, buscó y buscó refugio y no encontraba nada, entonces vió una luz, una luz muy bonita y ella la siguió hasta alcanzarla, no era el sol, era la casa de la señora Wilson que era una bondadosa rata, -¿Quién eres tú? Preguntó la Señora Wilson, -¡soy Pulgarcita!, ¿Pulgarcita? ¡Que raro
Nombre!, - ¿podría ayudarme?, -¡claro que si, pasa, estas en tu casa!, -¡que bonita esta su casa señora! -¡estas muy mojada!,-¡te voy a preparar un chocolate bien calientito!, -¡es muy amable, gracias!, -¡ y dime Pulgarcita!, ¿que andas haciendo por aquí?, -¡me perdí, dormía en la casa de Lupita, quien me quiere como una hija, pero un sapo entró a la casa y se robó mi cascaron y yo hiba en él!, -¿puede usted ayudarme a regresar a casa?, ¡claro que si!, dijo la señora Wilson, - ¡ve hacia el norte y veras una palma muy alta, pregunta por un Don Pajaro, él va a ayudarte!, agradecida Pulgarcita, tomo nuevamente el camino, cuando llegó a la palma, empezó a gritar muy fuerte -¡Don pajaro, Don pajaro! pero no recibió respuesta, volvió a gritar -¡Don pajaro, Don pajaro!, en eso lo vió, estaba tirado en el suelo y se asustó mucho, porque estaba herido, Pulgarcita corrió a ayudarlo, ¡Don pajaro que le pasa, que le pasa! y él le contestó, ¡corre Pulgarcita trae un vaso con agua, un trapo, mojalo y ponmelo en la cabeza!, Pulgarcita obedeció sorprendida que él supiera su nombre, por lo que le preguntó -¡como sabe mi nombre!, - ¡Yo conozco a todos los que habitan estas tierras, ya que siempre he viajado mucho!, Pulgarcita lo curó por lo que él se quedó dormido.


Al día siguiente Don pajaro se levantó muy bien y dijo -¡Pulgarcita, tenemos un largo camino que recorrer, en marcha!, Pulgarcita muy contenta se sube al lomo de Don pajaro, vuelan y vuelan por todo el bosque durante dos días, hasta que por fin llegaron al hogar de Pulgarcita.






-¡Lupita, Lupita, entró Pulgarcita gritando a su casa, donde Lupita se había quedado tan pero tan triste por no saber nada de ella que casi se muere de la pena, pero al verla se puso muy feliz y contenta, _!Pulgarcita, hermosa, regresaste, gracias al cielo que estas bien hija mia!, Pulgarcita abrazó fuertemente a esa señora que le daba cariño de madre de verdad, -¡ Si mamá regresé y nunca mas nos vamos a separar! se unieron en un fuerte abrazo y fueron felices para siempre.

//alex


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