ÔĽŅ Aventuras en la lluvia. Cuentos cortos infantiles
ÔĽŅ

Aventuras en la lluvia

Autor: Andrea Anaya López

(3.9/5)
(999 puntos / 256 votos)


Cuento publicado el 03 de Junio de 2013


Recuerdo el d√≠a que cruc√© el mar, emprend√≠ mi viaje, por su riesgo quiz√° ser√≠a el √ļltimo, pero no importaba, lo √ļnico que quer√≠a era llegar al fin del mundo, y regresar. Lo recuerdo bastante bien, aunque sea un marino viejo, una aventura como esa es imposible de olvidar. Ahora comenzar√© con mi relato.

Fue despu√©s de la invasi√≥n de las tropas del rey Carlos V al viejo continente, cuando decid√≠ cruzar el mar entero, de norte a sur, de este a oeste. Me acompa√Īaba el marino m√°s valiente, pirata despiadado y mejor amigo, Alberto el Grande, a pesar de su reducida estatura era bastante famoso entre los marinos de todo el mundo.
Zarpamos el 28 de abril exactamente, hac√≠a un buen d√≠a para navegar. Ic√© las velas y deje que mi bote navegara, dej√© que fu√©semos llevados por el viento primaveral. Compart√≠ una barra de caramelo con mi amigo Alberto, el apenas com√≠a, era tan peque√Īo que un trocito era suficiente para hacerlo vomitar. Por eso no com√≠a caramelo, menos si navegaba.
Entonces me sent√© a leer las aventuras de Robinson Crusoe, y disfrutamos del resto del d√≠a. Cuando lleg√≥ la noche, salimos a ver las estrellas, lejos de la ciudad, la noche luce a√ļn m√°s brillante.
Mi abuelo sol√≠a decirme que la imaginaci√≥n de un hombre no conoce l√≠mites, por eso es importante que un ni√Īo nunca termine de crecer. Divagando entre el mar, mis pensamientos y las pl√°ticas interminables de Alberto, se me fueron los d√≠as. Pronto lleg√≥ el verano y con √©l los problemas, la primera tormenta fue espantosa, me atrap√≥ en medio de la ducha, el barco comenz√≥ a moverse de forma violenta, sal√≠ corriendo del ba√Īo envuelto en una toalla, Alberto ya estaba tratando de virar el barco. En el cielo se ve√≠an amenazadores rel√°mpagos, truenos ruidosos, gotas de lluvia del tama√Īo de las l√°grimas de un gigante, y de los m√°s grandes.
En esas estaba cuando una ola de 5 metros casi voltea mi bote, corr√≠ tan r√°pido que ni la √©l agua pudo alcanzarme, vir√© el tim√≥n lo m√°s fuerte que pude, y esquiv√© la ola exitosamente, nos salvamos del hurac√°n m√°s fuerte en toda la historia de los mares. Ya m√°s tranquilo, fui a buscar a mi compa√Īero, lo encontr√© atrapado dentro de un vaso, lo saqu√© de ah√≠ y limpiamos todo, el buque hab√≠a quedado hecho un desastre. Cuando por fin terminamos, nos sentamos a descansar y hablamos del mar, re√≠mos a m√°s no poder y continuamos riendo, todo el d√≠a.




Al llegar la noche, divisamos una isla, decidimos ir a investigar un poco. As√≠ que tomamos un bote y remamos hasta la orilla. No pude creer lo vi en ese momento, estaba at√≥nito. Eran una manada, tal vez cientos de ellas, frente a nosotros hab√≠a un mont√≥n de gigantes, enormes, y todas eran ni√Īas. Ni√Īas de diferentes colores, unas rubias, otras morenas; de cabellos rizados y lisos, todas eran muy bonitas, debo decir. Sin embargo el que quedo encantado, sin duda fue Alberto. Se pas√≥ d√≠as enteros mir√°ndolas, hasta que lleg√≥ el triste d√≠a de partir. Las chicas gigante se despidieron llorando, Alberto dice que no, pero yo vi resbalar por su mejilla una diminuta gotita al decir adi√≥s.
Ahora los vientos nos llevan hacia una nueva direcci√≥n desconocida, sue√Īo con ver verdaderos piratas, hermosas sirenas, las nubes que bajan a darles agua a los marinos cuando tienen sed, deseo conocer a aquellos peces antiguos que lo saben todo, visitar√© el palacio de Poseid√≥n, el rey de los mares, y su ciudad abajo del mar. Har√© un sinf√≠n de cosas que nadie jam√°s ha hecho. Al lado de mi fiel camarada, llegar√© al fin del mundo y volveremos para contar todas las aventuras¬Ö
-Juan! Vas a venir a cenar o qué?
-Y a voy mamá, aaaa siempre me interrumpes! Estaba a punto de partir al océano del pirata Mondragón.
-que Mongragón ni que nada, te vienes a cenar o te traigo de las orejas! Además volverá a llover, ve nomas el cielo, te vas a enfermar, si no vaya a ser que te dé una bronquitis, ahora te toca doble cucharada de aceite mira que es buenísimo, aaaa pero ve nomas tus zapatos…
Esta batalla la hab√≠a perdido, lo sab√≠a. Me desped√≠ de mi peque√Īo camarada con un ¬ďhasta pronto¬Ē y le vi alejarse por las corrientes que se forman entre las calles, dirigi√©ndose hacia la isla de las ni√Īas gigantes. Aun agitando la mano, lo perd√≠ de vista y entr√© a casa.
El enorme cocodrilo rug√≠a, sin embargo, yo ya miraba al cielo en busca de una nueva aventura en el mar de lo desconocido, ese cielo gris que anticipa a tormenta. Siempre he so√Īado con ser marino, tal vez alg√ļn d√≠a lo logre. Mientras tanto, mis grandes aventuras pueden caber en un barco de papel, navegante a la deriva en un charco de agua sucia.

//alex


¿Te ha gustado este cuento? Deja tu comentario más abajo
(Nota: Para poder dejar tu comentario debes estar registrado.Todavía no lo estás? Hazlo en un minuto aquí)

 

Nombre:

email:

Contrase√Īa de usuario:

Comentario:

 

Últimos comentarios sobre este cuento

Fecha: 2015-04-04 12:23:14
Nombre: marcos urias
Comentario: me parese muy bueno boy leyendo todos este me parese uno de los que considero apresiable.