ÔĽŅ Los paŮales. Cuentos cortos infantiles
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Los pa√Īales

Autor: Olga Migno

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Cuento publicado el 10 de Febrero de 2007


Tomasita lloraba a más no poder. Su mamá no tuvo más remedio que dejar de mirar la novela. Apoyó el tejido en el sillón y se fue a la pieza de la beba. Ni bien la alzó se dio cuenta de que estaba sucia.
R√°pidamente llen√≥ el fuentoncito para lavarla, y con mucho cari√Īo, mientras la cambiaba le iba cantando las canciones que recordaba de cuando era chica.

¬°Qued√≥ preciosa Tomasita! Perfumada y limpia, con la colita entalcada y al aire, esperando los pa√Īales.
La mamá rompió rápido el paquete recién comprado, que era de una marca desconocida, nueva en el supermercado.
Por la pieza corría un airecito fresco, casi veraniego. Estaban a fines de octubre,y por las tardes hacía ya un poco de calor.
Las ventanas abiertas dejaban ver el campo sembrado, y m√°s all√°, bastante m√°s lejos, la arboleda. Acerca de esa arboleda se contaban tantas historias...
Trini despleg√≥ el pa√Īal y coloc√≥ a Tomasita encima, dando vuelta las cintas adhesivas, dejando ya terminada la tarea.
En ese mismo momento,la colita de la ni√Īa empez√≥ a moverse sobre el cambiador.Se mov√≠a y se mov√≠a como queri√©ndose salir de all√≠. La mam√° se sorprendi√≥ y la retuvo con peque√Īas palmaditas. Pero Tomasita insist√≠a y dando risitas cortitas y seguidas, cada vez su colita se despegaba m√°s del cambiador.
Trini se empez√≥ a impacientar porque ya no resultaba suficiente el movimiento de la presi√≥n de sus manos. Cuando m√°s trataba de sujetar a la ni√Īa, √©sta m√°s se mov√≠a. Trini empez√≥ a gritar, porque la ni√Īa estaba casi a veinte cent√≠metros por encima del cambiador.
Nadie escuch√≥ los gritos de Trini, sencillamente porque nadie m√°s estaba en la casa. De modo que con resignaci√≥n tuvo que ver c√≥mo su peque√Īa se iba, se iba cada vez m√°s arriba,s√¨, volando volando, hasta llegar a la ventana abierta.
Al pasar por allí, un soplo de fuerte viento la ayudó, empujándola hacia afuera de la habitación. Tomasita andaba a pleno campo, volando, sí, volando en el aire de octubre, con olor a trigales y a girasoles que se daban vuelta para verla pasar
¬°La ni√Īa estaba encantada! Mov√≠a sus manitas de un lado a otro, saludando a todos sus conocidos. ¬°Qu√© distintos se ve√≠an desde ac√° arriba! El sembrado parec√≠a una alfombra verde verde verde, donde de tanto en tanto aparec√≠an manchas marrones y negras. Eran las vaquitas de don Eulalio.
Pasó por el estanque de los patos y éstos, sin comprender nada, se daban la noticia unos a otros, agitando sus alas y haciendo ruidos en el agua.
Un aromito que no ten√≠a muchos a√Īos, se re√≠a a carcajadas moviendo tanto sus ramas que parec√≠a que era √©l el que volaba.
Cuando Tomasita pasó cerca suyo, estiró sus ramitas lo más que pudo y le dijo:

_¡Seguí, seguí, Tomasita! Vas a ver los lugares hermosos que hay más allá, y mandales saludos a los teros de la Laguna Parda, que son mis amigos_
Pero Tomasita no escuchaba nada, porque estaba muy concentrada en su vuelo. Tampoco vio c√≥mo el viejo y centenario omb√ļ hac√≠a muecas de disgusto al verla pasar.
_Estos chicos de hoy d√≠a no saben ya qu√© inventar_ se dijo el omb√ļ
Pero en realidad lo que sentía el árbol era una fuerte envidia. ¡El pobre estaba tan clavado a la tierra, con esas gruesas raíces!
Dos golondrinas viajeras se pusieron a la par de Tomasita para ense√Īarle c√≥mo mover los bracitos.La ni√Īa no quer√≠a distraerse mirando para el costado, por temor a desconcentrarse y caer. As√≠ es que despreci√≥ las explicaciones y sigui√≥ como pudo, haciendo lo que su cuerpito y su cabeza llena de rulos le iban indicando.
No pod√≠a entender c√≥mo se ve√≠an tan chiquititos Do√Īa Rita y Don Ram√≥n, que estaban agachados sembrando la tierra. Parec√≠an dos puntitos lejanos.
El viaje seguía seguía, y Tomasita estaba llegando a la arboleda. Ya casi entraba por entre los árboles cuando todo se puso muy oscuro.
La peque√Īa estaba asustada, el corazoncito le lat√≠a r√†pido, tacatactacatac ,m√°s r√°pido m√°s r√°pido.
El impulso del vuelo se acababa. Debajo de la arboleda hac√≠a mucho fr√≠o. Y Tomasita empez√≥ a llorar, despacio primero, pero muy fuerte despu√©s, cuando sinti√≥ c√≥mo la mano grande de una planta la sosten√≠a. La ni√Īa respir√≥ hondo. Era una magnolia, y ella sab√≠a, porque en su casa hab√≠a una, que eran muy buenas. La hoja la tranquiliz√≥ dici√©ndole:
_No teng√°s miedo, no te va a pasar nada malo . Cuando se te vaya el susto te voy a llevar a un lugar maravilloso donde te vas a divertir mucho._
Tomasita le creyó, porque seguro que esta magnolia tenia algo que ver con la del patio de su casa. A lo mejor era su hermana, o su prima. Le inspiraba confianza.
Dejó de llorar, y mientras las lagrimitas se le iban secando, en los cachetes rosados le brillaban puntitos de luz.
La hoja, ancha y lustrosa, se ondulaba con el movimiento leve del viento, y con Tomasita sentada encima.
Despacio, muy despacito, la transportó hacia un claro e iluminado lugar dentro de la espesura de la arboleda.
¬°Y all√≠ estaba la maravilla! Un mont√≥n de bebitos con los mismos pa√Īales de la marca extra√Īa, cantando hermosas canciones, tomados de la mano, sonriendo y bailando.
Tomasita se sum√≥ a la ronda. Cant√≥ con ellos, bail√≥ , jug√≥, y cuando los pa√Īales se le empezaron a desacomodar, y tuvo ganas de estar con su mam√°, mir√≥ para todos lados, hasta encontrar la sonrisa amplia y brillante de la hoja de magnolia.
No tuvo necesidad de decirle nada, porque enseguida se sintió subida con firmeza y ternura en la carnosa y cálida hoja, que le pareció igual a la alfombra de la pieza de su mamá.
La hoja la sacó del bosque de gruesos àrboles,y rápidamente, transportada en el aire de octubre, Tomasita emprendió el camino de regreso, pero esta vez, sin tantos saludos.
Lo que quería era llegar cuanto antes a su cuna en suelo firme, a los brazos y las caricias de su mamá y al olor de su mamá.

En la cuna de mimbre, Tomasiata empieza lentamente a despertarse. Pero cuando abre del todo los ojos y la ve a su mam√° inclinada sobre la cunita, la ni√Īa mueve con rapidez sus bracitos.
¬°Arriba, arriba, dormilona! Vamos , mi chiquita, que ya lleg√≥ la hora de tu rica mamadera. Y del cambio de pa√Īales, seguro que est√°n mojados.
Trini la acaricia lentamente, mientras acomoda el pa√Īal sobre el cambiador.

//alex


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Últimos comentarios sobre este cuento

Fecha: 2008-11-04 12:10:29
Nombre: gabriel
Comentario: queria decir q este cuento me cayo muy bien es lindo me encanto pero ya no quiero q hable mal de los cuentos por q los q hacen los cuentos se sienten muy mal



Fecha: 2008-10-21 07:38:52
Nombre: aline
Comentario: yo creo que es muy bonito apezar de q es largo es muy pero muy bonito


Fecha: 2008-09-30 13:07:03
Nombre: samanta
Comentario: ersta muy largo y na da bonito



Fecha: 2008-09-28 13:51:11
Nombre: hana
Comentario: que tambien sea con video


Fecha: 2008-09-11 15:57:02
Nombre: Andrťs
Comentario: Un cuento estupendo, sensible y tierno. °°Gracias, Olga!!
Ah, y "arboleda" es una palabra tan normal en espaŮol. No andemos tocando las narices por idioteces; y, antes de censurar a nadie, tomarse la molestia de consultar un diccionario.


Fecha: 2008-09-02 08:23:54
Nombre: dani
Comentario: tu cuento es muy lindo pero se dice el arbolado


Fecha: 2008-06-09 10:06:15
Nombre: paula
Comentario: el cuento me parecio inceible


Fecha: 2008-05-27 15:51:35
Nombre: lucia
Comentario: esta re bueno luuu


Fecha: 2007-12-22 09:04:49
Nombre: Katty Mensur
Comentario: ..."la arboleda" se repite cinco veces como si fuese del gťnero femenino; es decir, como si fuera correcto decir "la Šrbol", "las Šrboles". Lo correcto es "El arbolado". Es un error muy comķn de los que se inician en la redacciůn de cuentos. Tambiťn usa adjetivos como sustantivos. Una desgracia de cuento. Y su final tan obvio, la criatura estaba sopŮando que volaba.

ŅNo tienen creaciůn?



Fecha: 2007-12-03 16:36:52
Nombre: Susana Betti
Comentario: Me encantů tu cuento, es muy tierno y divertido.
Un abrazo
Susi



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