ÔĽŅ Transformaciůn. Cuentos cortos infantiles
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Transformación

Autor: Marketiz

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Cuento publicado el 27 de Junio de 2011


A veces el mundo no es como te lo muestra la maestra en la escuela, en ocasiones es mas grande y maravilloso. Es muy cierto que las maestras tratan de ense√Īarte todo lo que saben (o casi todo), de la mejor manera posible, pero digo casi todo porque hay algunas cosas que solo se aprenden mataperreando por ah√≠, lo mismo haciendo travesuras, que comi√©ndote un helado, yendo solo a la escuela o tumb√°ndole los mangos al vecino, aunque tambi√©n hay otras que como dice mi abuela nacen con uno pero al final hay que aprender a moldearlas como un pastelito con las otras que se van pegando en tus andares.

Esto que te cuento me sucedi√≥ hace poco tiempo, y aunque pueda parecer raro es la pura verdad. Fue un d√≠a de esos en que el calor de la tarde sin tener que nada que hacer me iba carcomiendo la tranquilidad y alimentando el deseo de escap√°rmele a mi mima para ir a la zanja de las afueras del pueblo y terminar convirtiendo en mugre bajo las u√Īas y hambre toda la energ√≠a que ten√≠a dentro.
No hab√≠a andado dos cuadras cuando tropec√© con Manolito, uno de mis compinches de maldades y fugas de los turnos de Espa√Īol y Literatura, que ir√≥nicamente termin√°bamos transform√°ndolas en sesiones de lecturas de cuentos fant√°sticos y aventuras.
- dime Mano, que hacemos hoy?- le pregunte con una amplia sonrisa de cómplice porque pensé saber la respuesta, pero me equivoqué.
- hay cambio de planes, la zanja est√° seca!-
- ¬°√Ďo! Y ahora que hacemos, yo estaba loco por mojarme- le dije algo preocupado
- No te preocupes que apareci√≥ algo interesante, “el Churre”-un amiguito de aula que le hacia bastante honor a su apodo- me dijo que abrieron un hueco cerca de la zanja para desaguarla y as√≠ limpiarla, que por eso estaba seca-
- ¬ŅSi y qu√©?- le pregunt√© para alentarlo a que dijera al fin su idea
- Pues chico que a falta de pan casabe, no nos mojamos en una zanja pero nos caemos a terronazos de lodo en un hueco, el lío es ensuciarnos y de paso le tumbamos la cerca de Ramón y le llevamos unas frutas a Pancho- y nos reímos por un rato.
Así salimos pues, entusiasmados con el nuevo pasatiempo y con la esperanza de encontrarnos con varios amigos por aquel lugar. Pero para sorpresa nuestra no encontramos a nadie.
- Parece que los otros se ratonaron porque esto esta vacío- le dije a Manolito con cierta decepción.
- Bueno no tan vacío, mira esto- y desde el borde del hueco me hizo un gesto con la mano para que me acercara.
Nos result√≥ bastante extra√Īo pero as√≠ era, hab√≠a una ni√Īa jugando dentro del hueco, bastante gracioso tambi√©n porque las ni√Īas solo sirven para jugar a las casitas y a la escuelita y a nosotros siempre nos ponen a lavar pa√Īales o a cuidar la puerta del aula, por esa raz√≥n nos ten√≠amos prohibido a nosotros mismos jugar con ellas bajo ninguna circunstancia. Por eso nos acercamos con cierta desconfianza.
- ¬ŅOye t√ļ? ¬ŅQuien eres?- pregunto el Mano con mas guaper√≠a que otra cosa pero en realidad todo era para disimular el terror que tenia por dentro, el problema es que era muy t√≠mido.
- Yo, soy una mariposa…-dijo con cierto orgullo.
- Jaj√°, jaj√°- nos re√≠mos de buena gana- verdad que las ni√Īas no tiene nada m√°s que inventar.
- ¬ŅA ver si eres una mariposa que haces en un hoyo repleto de lodo?- se me ocurri√≥ preguntar.
- No siempre estamos donde debemos, por eso a veces resultamos extra√Īos, pero no quiere decir que seamos diferentes- dijo como cierto aire enciclop√©dico y orgulloso
- Y cual es la diferencia porque yo no la noto- dije en tono algo burlón
- Simple, extra√Īo es algo o alguien a lo cual no estamos acostumbrados a ver pero sin embargo no es para nada diferente a algo o alguien que conozcamos, por ejemplo si ma√Īana pasa un elefante frente a tu casa te resultar√≠a extra√Īo pero no por ello seria diferente a lo que ya conoces porque sin dudas has visto elefantes con anterioridad en alg√ļn libro o en la tele.-y termino con un suspiro de agobio, de esos que se lanzan cuando crees que no te han entendido bien.
- bueno, bueno, no tienes que ponerte tan filosófica, pero es que has armado una jerigonza-
- ¬Ņesta bien, pero ya que ustedes son los de las grandes ideas, que hacemos?- pregunto ella
Y el Mano saltó con una de sus ideotas
- bueno puesto que no podemos tirarle fango a una ni√Īa pues vamos a cogerle unas guayabas a Pancho- y creo que hasta se babe√≥ un poquito pensando en el banquete.
Pancho era un viejito de esos que con mirarle nos convencemos al instante que naci√≥ con doscientos a√Īos. Ten√≠a mas arrugas en el rostro que mi cama en las ma√Īanas despu√©s de remolonear antes de levantarme. Pero las guayabas de Pancho no eran cualquier cosa, eran las mas dif√≠ciles de atrapar en todo el mundo, cuando las com√≠amos convert√≠amos el momento en triunfo y lo sabore√°bamos como a nada, y por supuesto cada cual contaba su historia como una haza√Īa de c√≥mo lo hab√≠a burlado. Pero aquel d√≠a, debido a la nueva compa√Ī√≠a, la charla fue diferente, o quiz√°s extra√Īa, todav√≠a no se.

- Viste, te dije que yo iba a coger la más madura- y la alcé con gesto invencible.
- Si pero yo conseguí la mía primero- me reclamaba Manolito
- Y tu por lo que veo no vas a comer por que de esta no te doy- dije mirándola con sus manos vacías.
- Es que no me gusta robar, cuando tomo algo es porque dejo un bien tras de mí, las flores me lo agradecen.
- Ah! Sigues con lo mismo de que eres mariposa, adem√°s no es para tanto, solo le cogemos unas pocas guayabas- dije tratando de consolarla- el tiene un √°rbol y no las come, es un desperdicio.
- Y porque no le hablan y tratan de convencerlo para que las cosechen entre todos, y les proponen que van a plantar varios √°rboles frutales y los atienden despu√©s de las clases? … pero claro, como es mas f√°cil llevarse algo sin haberse esforzado para obtenerlo.
Despu√©s de eso nos separamos un poco de ella, no nos gustaba que no rega√Īaran, y menos alguien de nuestra edad, y much√≠simo menos una ni√Īa. Pero no andamos mucho cuando apareci√≥ el pr√≥ximo objetivo en el itinerario de travesuras, la cerca de Ram√≥n. Este hombre siempre pasaba a pastar las vacas mas o menos a esa hora, y nosotros nos encarg√°bamos de desencajar las estacas de madera que compon√≠an la cerca para crear un hueco lo suficientemente grande para que algunos animales se escaparan y luego pues a re√≠rnos de Ram√≥n cay√©ndole a atr√°s y para todos lados a una veintena de vacas locas. Era todo un espect√°culo, cuando terminaba estaba tan exhausto que se tiraba en el suelo junto al propio ganado y dorm√≠a una siesta con ellas.
Claro que esta vez no fue tan divertido, ella se molesto tanto que casi nos golpea, nos dijo insensibles, egoístas, irresponsables, malcriados, y otro montón de cosas que recuerdo, parecía una persona mayor presta siempre a rectificar cualquier cosilla que hiciéramos, y eso que solo la conocíamos hacia solo unas horas, pero parecía que siempre hubiera estado con nosotros.
Cuando salimos de all√≠ estuvimos alg√ļn tiempo andando entre las hierbas y deleit√°ndonos con el aroma del campo, que se te mete por los poros y te recarga las fuerzas, te alegra el alma y te da unas ganas de correr irresistible. Y corrimos. Corrimos tanto que no sab√≠amos a donde hab√≠amos ido a parar. Pero todav√≠a ten√≠amos energ√≠a para caer en nuestras revanchas legendarias.
- Yo llegue primero! ! ! !-gritó Manolito eufórico.
- ¡Mentira!- respondí- yo siempre gano, y hoy lo hice otra vez.
- Par de bobos- dijo ella con tono burlón, son tan lentos y tan prepotentes, pero no es su culpa, así son todos los humanos.
- Que graciosa, vas a seguir con tu jueguito?- dije algo insultado, pues no me agrad√≥ el apelativo que nos dio y continu√©- Acaso eres una vaca, tu tambi√©n eres humana, eres una ni√Īa, adem√°s llegaste despu√©s de nosotros- y pens√© que la callar√≠a con ese argumento pero me equivoqu√©, pues no hab√≠a terminado de hablar cuando dijo:
- No gan√© porque no tra√≠a mis alas, si las tuviera no hubiera ocurrido nunca, son muy lindas pero no las necesito y estoy aqu√≠ para demostrarlo, son solo parte de mi cuerpo y ninguna parte del cuerpo es necesaria, lo √ļnico que hace falta es raz√≥n y sentimientos, eso es m√°s √ļtil e importante que un par de alas, por eso me encuentro con ustedes y por eso perd√≠ la carrera.
- No sé porque nos dices todo eso pero a veces nos asustas con tantas palabras, además no te entendemos muy bien.
- Por lo visto no entienden muchas pero solo dir√© algo, los ni√Īos muchas veces confunden diversi√≥n con irresponsabilidad, por supuesto que debemos divertirnos a piernas sueltas pero siempre debemos cuidar nuestra manera de actuar, que nuestra alegr√≠a no sea motivo de tristeza para nadie, al contrario, podemos divertirnos haciendo felices a todos sin tener nada m√°s que nuestras ganas de ayudar a los dem√°s, no hacen falta alas para ir m√°s lejos.- y se quedo mir√°ndonos como esperando una se√Īal que le indicara que la hab√≠amos entendido, luego de una pausa y una mirada hacia todos lados nos dijo-
- Bueno, creo que me voy que ya es bastante tarde y ma√Īana debo madrugar
- Si claro- le dije en tono burl√≥n- seguro vas a libar flores, bueno de cualquier forma nos vemos, ma√Īana volveremos a jugar.
- Adiós- y se despidió de una manera mágica, dejándonos con mucho en que pensar y con un largo tramo por andar de regreso
Llegamos al barrio y cada uno fue para su casa, esa noche fue como otra cualquiera, solo que el barrio ya no era solo eso sino todo un mundo, y las personas que nos rodeaban eran todas incre√≠bles, fant√°sticas, √ļnicas, me ba√Ī√©, com√≠, hice las tareas y fui a la cama despu√©s de ver un rato la televisi√≥n.

Al día siguiente espere a Manolito después de las clases
- ¬Ņoye nos vamos al hueco otra vez?- le pregunte
- si, si!! vamos a encontrarnos con ella, que por cierto, con tantas palabras que dijo nunca menciono el nombre, pero bueno vamos.-y partimos
- cuando llegamos el lugar estaba desolado como el d√≠a anterior pero con la diferencia de que ella no apareci√≥ a pesar de que esperamos toda la tarde, as√≠ que nos sentamos a embelesarnos con el sol en las espaldas desnudas y a tirarnos semillas de Almendra para entretenernos, estuvimos pensando en todo lo que nos dijo y en cuan maravilloso puede ser el mundo si tratamos de componerlo entre todos, de aprender de todo, de divertirnos con todo y con todos, ya cuando regres√°bamos por el largo camino enyerbado y oloroso que iba al pueblo, estuvimos conversando sobre el tema y nos llamo mucho la atenci√≥n una peque√Īa mariposita que nos daba vueltas sin cesar alrededor de nuestras cabezas, jugueteando alegremente, y nos miramos convencidos de que la conoc√≠amos, y una sonrisa me lleno el rostro.

//alex


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