ÔĽŅ °Susto!. Cuentos cortos fant√°sticos
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¬°Susto!

Autor: C√©sar Mu√Īoz

(4.14/5)
(1197 puntos / 289 votos)


Cuento publicado el 16 de Agosto de 2009


Cuando muri√≥ la t√≠a Fidelia en un accidente de equitaci√≥n, mis padres y yo ten√≠amos 10 a√Īos viviendo en Guatemala. A ese pa√≠s llegu√© de pocos meses de nacido. Mi padre, militar, fu√© designado como agregado a la embajada venezolana y por diversas razones nos fu√© imposible asistir al funeral. La t√≠a hab√≠a vivido sola durante 12 a√Īos en la casa rural que fu√© de mis abuelos en Cuman√°, ciudad de Venezuela. Era un caser√≥n apartado a espaldas del r√≠o Manzanares y quiz√°s por eso, nadie quiso habitarla despu√©s de fallecer Fidelia.

Pasaron dos a√Īos y ya pr√≥ximo a finalizar el servicio de mi padre, se decidi√≥ el regreso a nuestro pa√≠s y destacado √©l a la guarnici√≥n de Cuman√°, se nos present√≥ la opci√≥n de habitar la casa solitaria. Sin embargo, deb√≠amos primero arreglarla y adaptarla.
Llegamos pues, temporalmente al hogar de mi otro t√≠o, An√≠bal, quien nos inform√≥ que los pocos vecinos del inmueble rural se quejaban de movimientos extra√Īos por las noches. Se prend√≠an y apagaban luces, se escuchaba por instantes la m√ļsica preferida de la t√≠a y los perros de los alrededores no cesaban de ladrar.
Mi tío, incrédulo él, opinaba que no eran mas que supersticiones, pero mi madre, crédula ella, no estaba tan tranquila.
-Soy militar. -Dijo mi padre. -He visto miles de situaciones. No creo en fantasmas. -Y agreg√≥, -cuando nos mudemos nos acompa√Īar√°n algunos soldados armados y... se acab√≥.
Yo no estaba tan seguro.
Era el mes de agosto. El invierno venezolano estaba en su apogeo. La lluvia ca√≠a todo el d√≠a y todos los d√≠as, a veces gruesa como metras l√≠quidas, a veces fina como agujas heladas. El 10 de este mes, como todos los a√Īos sin falta, el Manzanares se desborda y algunas veces, lame goloso las patas de los √°rboles de mango y guayabas sembrados por la t√≠a 10 a√Īos atr√°s. Por ah√≠ entra el fantasma. Nadie lo ha visto ni escuchado por el frente ni por los costados. Adem√°s hay algunos vecinos con sus perros.
Desde que llegamos no hemos podido ver el predio ni de lejos. La falta de vehículo y el lodazal son determinantes. Finalmente mis padres decidieron pasar un par de días con sus noches en el inmueble con el fin de acondicionarlo e irnos adaptando. Se acordó que sería el próximo sábado 10 de agosto.
Lleg√≥ el d√≠a y aconteci√≥ que de la media docena de patrullas, tres estaban accidentadas. Las otras cumpl√≠an diversas misiones. De modo pues que ser√≠a otro d√≠a la peque√Īa mudanza.

A las 8 de la noche del mencionado s√°bado, recibimos llamada del capit√°n Vogue, amigo y compa√Īero de mi padre. -Mira Facundo, habla Vogue, se han inundado algunos predios cercanos a la casona. Vamos saliendo con el cami√≥n casi vac√≠o para ayudar a recoger algunos muebles y quiz√°s hasta personas y animales, ¬ŅQuieres ir?. -Mi padre, impulsivo √©l, ni lo pens√≥. Dijo que s√≠ y nos moviliz√≥ r√°pidamente. Y as√≠, el cami√≥n y el carro del t√≠o, ambos repletos de gente y enseres, partimos hacia la casa.
El cielo encapotado por las nubes de invierno estaba tan negro como un toro negro. Las ranas y los grillos cubr√≠an el ambiente con desafinados tonos. No se ve√≠a un alma y el carro-patrulla lanzaba destellos rojizos a las asustadas cigarras. Al entrar a la vereda de la casa, vimos los espantos. Se escabull√≠an por el fondo como sombras misteriosas. Eran fantasmas muy comunes. Dejaron sus latas de conservas y esteras mugrientas. Colillas de cigarros, botellas vac√≠as y otras inmundicias se acumulaban en el corredor del fondo. Bajamos r√°pidamente las cosas y con la ayuda de los soldados limpiamos dos habitaciones. Se despidieron nuestros acompa√Īantes mientras coloc√°bamos candados nuevos a las puertas de cerrojos inservibles. Comimos los tres, charlamos hasta tarde y ca√≠mos rendidos arrullados por la lluvia.
A la ma√Īana siguiente, aunque no llov√≠a, tampoco hubo sol. Mientras mi padre y yo segu√≠amos acondicionando, mi mam√° decidi√≥ hacer un recorrido por el jard√≠n encharcado, todav√≠a con su batola de dormir. Se abri√≥ paso entre los arbustos descuidados y evit√≥ las zarzas y enredaderas. Vi√≥ al fondo la primera persona vecina. Era una dama que le daba de comer a sus gallinas. Mir√≥ a mi mam√° quien la saludaba sonriente. Abri√≥ los ojos, abri√≥ la boca, retrocedi√≥ de espaldas con la mirada fija en ella... y desapareci√≥ en retroceso. Igual sucedi√≥ con la jovencita que se asom√≥ a la ventana en la casa de al lado, mir√≥ a mi madre fijamente con los ojos muy grandes... y cerr√≥ la ventana violentamente.
Cuando salimos en el carro del t√≠o, mi progenitora y yo a comprar algo de comer, notamos ventanas semi-abiertas y vecinos que nos ve√≠an con cara de asombro. No ten√≠amos ni idea del extra√Īo comportamiento.
El colmo ocurri√≥ al llegar al negocio de v√≠veres cercano. Algunos clientes nos miraban f√≠jamente con ojos espantados mientras se daban codazos. Entonces el due√Īo, un se√Īor mayor, levant√≥ sus cansados p√°rpados y se los frot√≥ varias veces. -¬°Se√Īora Fidelia!... Pero... pero... ¬ŅUsted? -¬ŅFidelia? -respondi√≥ mi madre. -No, no... ¬°Me llamo Nilda!. -Entonces ella se golpe√≥ la frente con la palma de la mano.
-¡Claro! -dijo, -¡Ya comprendo! -Fidelia y yo éramos gemelas. ¡Gemelas idénticas!


//alex


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Últimos comentarios sobre este cuento

Fecha: 2012-11-17 14:06:50
Nombre: C√ɬ®sar Mu√ɬĪoz
Comentario: MI CORREO PARA LOS AMIGOS QUE LO HAN SOLICITADO:
[email protected]

TODOS HAN SIDO -Y SERÀN- CONTESTADOS. Gracias.


Fecha: 2011-10-21 16:45:40
Nombre: C√ɬ®sar Mu√ɬĪoz
Comentario: PARA SERGIO21MANUEL Y LOS DEM√ɬÄS AMIGOS QUE ME HAN ESCRITO. Pueden leer todos mis cuentos en este mismo portal bajo los seud√ɬ≤nimos de: ---C√ɬ®sar Mu√ɬĪoz---aabad62---Xuxo Pereira---Jes√ɬĻs Pereira---.
Gracias por los conceptos. Respondo todos los email recibidos.


Fecha: 2010-11-26 10:17:54
Nombre: Manuel Ibarra
Comentario: Hola amigo C√ɬ®sar Mu√ɬĪoz, excelente tu cuento, mis sinceras felicitaciones.


Fecha: 2010-08-12 06:12:15
Nombre: Lenìn
Comentario: Van Gogh creaba de un par de zapatos viejos una obra de arte. Cèsar demuestra que el tema no es de gran importancia para embellecer un relato.


Fecha: 2010-05-27 16:41:08
Nombre: C√ɬ©sar Mu√ɬĪoz
Comentario: √ā¬°FANT√ɬĀSTICO... EXTRAORDINARIO! La opini√ɬ≥n sincera es super-apreciable. Ojal√ɬ° los rectores de la p√ɬ°gina exigieran que la puntuaci√ɬ≥n fuese respaldada tambi√ɬ©n por el MAIL del calificador. Ojo, Alex Soler Jover.


Fecha: 2010-05-27 12:42:41
Nombre: Martha Susana
Comentario: Estimado Cesar! no puedes creer que este cuento es mediocre!Tiene una excelente descripcion del paisaje, está, como siempre muy bien escrito! Sólo que tambien pensé cuando retrocedió la primer vecina que Nilda y Fidelia eran gemelas,el final tal vez, demasiado predecible! pero igual muy buen cuento! Susana


Fecha: 2009-10-17 07:06:44
Nombre: C√ɬ©sar Mu√ɬĪoz.
Comentario: "HABLEN DE M√ɬć... AUNQUE SEA BIEN"
Los primeros 21 votos, sumaban 87 puntos. (Dividan). Los √ɬļltimos tres votos √ā¬°suman 5 Pts.!
Parece que este cuento es "M√ɬ°s mediocre a√ɬļn"
GRAA-AA-CIAS.