Un Alma en Pena. Cuentos cortos fantásticos


Un Alma en Pena

Autor: Christina

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Cuento publicado el 16 de Enero de 2016


Camino por los espaciosos corredores con alfombra roja de terciopelo, preguntándome: ¿Que hago aquí?
Gente mirándome indiscretamente y niños corriendo por todos lados vestidos de blanco, los hombres con pantaloncillo y camiseta, y nosotras las mujeres con vestidos sin manga que llegan hasta abajo de las rodillas.

Me hacen sentarme en medio del Gran salón y todos me miran con caras serias y a la vez,sonrientes.
Una voz resuena en la sala:
-¿Sabes que lugar es este Maya?
-No lo se, ni siquiera se porque estoy aquí
-¿Recuerdas tu muerte?
-¿Mi muerte? ¡Pero si yo no estoy mu..!
Recuerdo todo en un instante, mi amor imposible tratando de alcanzarme, no lo logra, por eso es imposible, la ira y el odio, dos en uno, acabaron con mi vida, mi padre con su navaja dorada que mi madre le regalo en su sexto aniversario de bodas, que serviría para la "cocina", pero ¿que fue lo que paso? Lo uso contra mi, eso fue lo que paso,recuerdo todo, ahora si se donde estoy, ¿como pude ignorarlo? Estoy en el Reino de los cielos, lejos, muy lejos de toda preocupación y tristeza, pero lejos también del amor de mi vida, cosa que me entristece, pero, algún día volveremos a vernos, podre besarlo y sentir sus labios rozar los míos, su calor que me protege, y sus ojos que me encantan. No se con certeza porque mi padre me asesino, el no me dejaba tener novio pero hubiera sido mas fácil decir: "Nos mudamos ahora mismo, no quiero que ese chico este en tu vida". Pero no, todo con violencia y sangre, y recuerdo también, que antes de cerrar mis ojos y morir, a Miguel a mi lado, apoyando mi cabeza en su regazo, para estar junto a mi, hasta el fin. Recuerdo haber oído las sirenas de la ambulancia que llego demasiado tarde para salvarme, yo estaba muerta. Mi padre se puso furioso ese día y empezó a golpearme, me insulto y me dijo que no podía tener novio, yo le dije que también tenia derecho a enamorarme, pero el solo me miro con rabia y se abalanzo clavándome su navaja en el corazón. Lo vi llorar junto a mi,cuando Miguel llego. Ahora yo seria un ángel, un ángel joven y rebelde, por dios, solo tengo 16 años, lo único que hice fue enamorarme de un hombre y eso es completamente normal y hermoso en la vida de los seres humanos, simplemente no es justo. Yo solo quería ser feliz, quería casarme con Miguel y tener tres hijos, quería ser una gran doctora y tener una casa en medio del bosque. Tuve sueños, tengo sueños, y no podrán cumplirse, jamas. Empiezo a llorar y le reclamo a Dios:
-¿¡Por que a mi!? ¿Por que? ¡Tenia sueños!

Y Dios, suavemente me contesta:
- Ellos también tenían sueños- y apunta a unos niños a mi derecha que no deben de tener mas de cinco años - Veras, las vida no la tenemos comprada, hay que disfrutarla y tu lo hiciste, fuiste feliz y eso es lo que importa, sentiste amor por ese joven y el por ti. Y aunque el destino haya separado sus caminos, aun puedes ser feliz Maya, en el Cielo, aquí conmigo y con todos los que están destinados a gozarlo.




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